30 dic 2007
Resumen de la Semana
29 dic 2007
Biodiesel, sí, pero...
El aluvión de proyectos de plantas de biodiesel (14 en Andalucía) y la presencia en algunas gasolineras coincide con el debate reabierto del fin de la era del petróleo y la posibilidad o no de encontrar alternativas que lo reemplacen. Al mismo tiempo, voces críticas argumentan que analizando el ciclo de vida de los biocarburantes, estos se revelan como insostenibles, al requerir una enorme cantidad de productos químicos y arrastrar todos los males de la agricultura intensiva.
Sin embargo, las ventajas de los biocarburantes, biodiesel y bioetanol, son indiscutibles: el biodiesel reduce las emisiones de partículas y monóxido de carbono, evita la contaminación por hidrocarburos aromáticos y óxidos de azufre, ofreciendo mayor rendimiento al motor. Las plantas de biodiesel, no obstante, son auténticas instalaciones industriales, que requieren del acopio de materia prima (aceites de girasol, soja, colza y palma), para hacerla reaccionar con metanol y obtener el biodiesel como carburante y glicerina como subproducto. En todo este proceso se necesita incorporar una serie de reactivos y de catalizadores (sosa, ácidos,...) y se producen emisiones procedentes de este proceso de refino, en un proceso que se llama transesterificación.
Los ésteres de metil de ácidos grasos, que es el nombre técnico del biodiesel, presentan un balance neto de CO2 igual a cero, porque este gas emitido en su combustión es el mismo que fijó la planta de procedencia al realizar la fotosíntesis. En este sentido, los biocarburantes se convierten en un valioso aliado para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, con el CO2 a la cabeza. Bien es verdad, sin embargo, que otros gases de efecto invernadero (GEI) sí van asociados a los cultivos agrícolas, como es el caso del gas metano y del óxido nitroso.
El compromiso del Plan de Energía Renovable español de alcanzar en 2010 un 5,8% de carburantes de origen vegetal, está suponiendo una fuerte aceleración para introducir el biodiesel en las gasolineras. Empresas líderes en energías renovables se están aliando con las petroquímicas para sacar adelante plantas de biodiesel: es el caso de Abengoa y Acciona, aliadas respectivamente con Cepsa y Repsol.
La instalación de una planta de biodiesel con una capacidad de 5.000 toneladas al año representaría evitar la emisión de:
160 toneladas de CO2
27 toneladas de CO
3 toneladas de partículas
7,7 toneladas de hidrocarburos.
El único inconveniente en cuanto a la contaminación atmosférica sería el incremento en las emisiones de los óxidos de nitrógeno.
Pero mucho mejor que utilizar aceites vegetales vírgenes es reciclar aceites de fritura usados; es el caso de la planta Albabio en Nijar (Almería), que producirá anualmente 6.000 toneladas de biodiesel y la planta de Ekosur en Peligros (Granada) que también procesará aceites vegetales usados.
En la actualidad, los cultivos energéticos cuentan con una prima anual de 45 € por hectárea. Además, los gravámenes que pesan sobre los combustibles fósiles (53% para la gasolina y 45% para el gasóleo) están exentos para los biocarburantes. Si además contemplamos un panorama de abandono de tierras de cultivo, instado por la Política Agrícola Común (PAC), que ha provocado en el último año el abandono o cambio de cultivo en España de más de 500.000 hectáreas, la perspectiva de introducir cultivos energéticos en estas tierras abocadas al abandono debe ser apoyada. Cuando esta política lamentable de desligar o desacoplar los pagos de la producción agrícola llegue al absurdo de pagar el 100% a los agricultores cesantes (en la actualidad es del 75%), la necesidad de ofrecer futuro y renta a la población rural es imperiosa.
Los cálculos de la producción de biocombustibles en España hablan de una producción de 2 millones de toneladas equivalentes de petróleo (tep) de las cuales 750.000 toneladas serían de bioetanol y 1.250.000 de biodiesel. De esta última cantidad, los cálculos del Plan de Energías Renovables reparten un millón de aceites vegetales puros y el resto de aceites usados. En el caso del bioetanol, la remolacha puede ser la mejor salida para mantener este cultivo después de la última reforma europea. En el año 2006 el cultivo de materias primas para biocombustibles fue de 223.000 hectáreas en España, sembradas sobre todo en Castilla la Mancha y Castilla León. Que muchos proyectos de biodiesel se instalen en puertos marítimos es una mala señal, indicativa de que van a recurrir a importaciones de aceites vegetales en masa.
¿Qué requisitos deberíamos exigir a los cultivos agrícolas energéticos?
El primero que no compitan con cultivos alimentarios básicos. Es prioritario ofrecer una buena alimentación a la humanidad por encima de las ventajas del desplazamiento con carburantes limpios. Tampoco es aceptable que destruyan zonas forestales valiosas, nunca un cultivo energético debe suponer la pérdida de una sola hectárea de bosque. Además la promoción de este tipo de cultivos debe suponer un precedente para no repetir todos los errores de la agricultura intensiva actual: uso abusivo de suelo, empleo masivo de pesticidas y fertilizantes, despilfarro de agua, etc.
En este sentido, las primas y ayudas a estos cultivos deberán reflejar este criterio de manera progresiva, es decir, deberán ser mayores cuanto menor sea la utilización de técnicas y productos propios de la agricultura intensiva. Es una gran ocasión para poner en marcha proyectos de cultivos energéticos basados en la agricultura de conservación o incluso de agricultura ecológica. Por último, el empleo de organismos genéticamente modificados debería estar totalmente erradicado.
Si además investigamos otras materias primas como pueden ser el cardo o el fitoplancton, los biocarburantes pueden representar un factor de I+D muy importante. España es ya un país líder en energía eólica y solar; la oportunidad de que pase algo parecido con los biocombustibles está a la vuelta de la esquina. Sólo hace falta determinación, iniciativa y evitar errores. Tan negativo es la promoción de los biocarburantes sin cautela ninguna y al servicio descarado del beneficio económico, como negarles el pan y la sal en función de que no son “sostenibles”.
Los análisis del ciclo de vida (ACV) de estos productos nos intentan demostrar su carácter insostenible e ineficiente, pero estas valoraciones son muy discutibles. El ACV es un proceso que evalúa las cargas ambientales asociadas a un producto, identificando y cuantificando el uso de materia y de energía y los impactos al entorno. Si repetimos lo peor de la agricultura actual está claro que pondríamos en juego cultivos antiecológicos, pero hay otra forma de hacer las cosas, evitando los intercambios desiguales, asegurando la sostenibilidad y poniendo en juego otras alternativas simultáneas de energías renovables, de ahorro y de eficiencia. No queremos que la que salga ganando sea la agroindustria ni la agricultura volcada a al exportación, sino que los cultivos energéticos sean un factor de fijación de rentas agrarias y de población que viva en y del campo.
Mientras estas premisas se ponen en práctica, ¿qué tal si la Administración pregona con el ejemplo, obligando a que toda su flota de vehículos se mueva con biocarburantes? Y también todos lo autobuses urbanos, lo cual descongestionaría un poco nuestros maltrechos pulmones.
Para evitar engaños, no estaría de más una certificación que garantizara la correcta implantación de estos cultivos, como ha empezado a hacer la Mesa por un Aceite Sostenible, en la que está Adena y la Asociación de Productores de Energías Renovables. También se precisa de un completa información para el usuario, de forma que sepa la procedencia y el porcentaje del combustible limpio que está introduciendo en su depósito; no es lo mismo un aditivo que se extrae del bioetanol, como es el ETBE, que una mezcla con gasolina, que un carburante 100% vegetal. Al consumidor ha de dársele toda la información para que su conducta sea lo más favorable para el medio ambiente posible.
Daniel López Marijuán, Ecologistas en Acción de Andalucía
Sólo tecnología no es suficiente para parar el Cambio Climático
Hay un fuerte sentimiento de déjà vu en la sombría imagen que la Agencia Internacional de Energía (AIE) - a veces descrita como "el guardián del mundo rico"- delineó la semana pasada sobre lo que será el consumo de energía global en las próximas dos décadas, y sus consecuencias para el cambio climático (ver 'China, India must adopt sustainable energy plans').
Al comienzo de la década del setenta, el conflicto abierto entre los estados árabes e Israel disparó los precios del petróleo hasta las nubes. Simultáneamente, el Club de Roma y otras organizaciones advirtieron que el mundo estaba en riesgo de quedarse sin muchos de sus recursos naturales clave. Ambos eventos llevaron a extender llamados para una masiva inversión en fuentes renovables y alternativas de energía, y en nuevos estilos de vida que no tuvieran un consumo intensivo de energía.
Siguieron algunos movimientos internacionales y nacionales en esa dirección – se crearon la AIE y ministerios de energía, por ejemplo. Pero en general la advertencia fue ignorada. Y cuando los precios del petróleo bajaron en los 80, se evaporó el ímpetu político para hacer un cambio radical.
La temeridad de esa miopía regresa ahora en forma de calentamiento global para atormentar al mundo desarrollado. Si la lección de los 70 hubiera sido atendida adecuadamente, aún cuando el riesgo de un cambio climático inducido por el ser humano no era sospechado entonces, estaríamos en mucho mejor posición para hacer frente a la amenaza que supone hoy.
China e India como contribuyentes
Cualquier duda sobre la gravedad de no tomar acción se disipan con una aguda lectura del informe de la AIE, 'Pronóstico Mundial de Energía 2007'. Aunque éste se enfoca en el riesgo particular impuesto por la evolución de China e India hacia economías poderosas, tiene importancia comparable, si no mayor, con el resto del mundo.
El informe señala que si las naciones continúan con las políticas existentes, en lo que describe como un "escenario de referencia", las necesidades mundiales de energía subirán más de 50 por ciento para el 2030, si se compara con las de hoy (y las emisiones de carbono serán 57 por ciento más altas). China e India sumarán casi la mitad de ese aumento en la demanda primaria de energía, y, de continuar su crecimiento económico, se duplicará su consumo de energía en los próximos 25 años.
Algo mucho peor se predice para el "escenario de alto-crecimiento” que se anticipa en las economías de China e India. Esto significaría un aumento adicional de 21 por ciento en la demanda de energía de esos dos países en 2030, y otro 7 por ciento de aumento en las emisiones globales de dióxido de carbono.
Un crecimiento más modesto en la demanda de energía, basado en las políticas de gobierno que están en consideración, llegaría a una nivelación de las emisiones de dióxido de carbono en 2020 a través, por ejemplo, de una adopción masiva de estándares más fuertes de eficiencia energética. Pero incluso bajo este "escenario alternativo", el informe de la AIE predice que las emisiones globales de dióxido de carbono seguirían creciendo en un 25 por ciento para 2030.
Controlar los gases de efecto invernadero
Sólo bajo el "escenario de estabilización" – descrito en el informe como una manera de alcanzar la estabilización a largo plazo de los gases de efecto invernadero en la atmósfera- en 2030 bajarían drásticamente las emisiones globales de dióxido de carbono por debajo de los niveles de 2005. Esto se podría lograr a través de mejorar la eficiencia en las industrias, edificios y transporte, cambiar a energía nuclear y fuentes renovables, y expandir el desarrollo de captura y almacenamiento de dióxido de carbono.
Pero esto requerirá de "avances tecnológicos sin precedentes, que implicarán costos sustanciales". De hecho, una de las principales recomendaciones del informe es "un aumento sustancial [...] en la financiación pública y privada para la investigación, desarrollo y demostración de tecnología energética, que se mantiene por debajo de los niveles alcanzados a principios de los 80".
La tarea tiene precedentes. Como lo han demostrado ampliamente en el pasado países como Estados Unidos, los programas intensivos de investigación y desarrollo -por ejemplo, para construir bombas atómicas o poner un ser humano en la Luna- son perfectamente viables, si se da una adecuada movilización de recursos económicos y humanos y, sobre todo, de voluntad política.
El calentamiento global es más una amenaza, que los factores que impulsaron a la acción en ese entonces a Estados Unidos, frente a Japón y a la Unión Soviética, respectivamente. No hay razón para que un compromiso político como ese no se genere globalmente para estimular un tipo similar de respuesta. Esa debería ser una tarea a alcanzar por los signatarios de la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas cuando se reúnan en Bali el próximo mes.
Tomar medidas drásticas sobre el consumo de energía
Pero no será suficiente desarrollar nuevas tecnologías para conseguir los términos del escenario de estabilización. Igual de importante es la tarea política de hacer que la gente en todo el mundo abandone las prácticas de alto consumo de energía, el único camino para crear una sociedad globalmente sostenible. Al final esto significa reducir el poder de aquellos cuya influencia política se apoya sobre esas prácticas, como las industrias automotriz y petrolera.
El calentamiento global es ampliamente reconocido como la mayor "falla del mercado" que el mundo ha experimentado. El informe de Pronóstico Económico -elaborado por una organización que, como parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), representa los intereses energéticos de las sociedades capitalistas líderes del mundo- lo reconoce implícitamente. Como dijo Nobuo Tanaka, director ejecutivo de la AIE, la semana pasada, "todos los países deben tomar una acción vigorosa, inmediata y colectiva para poner freno a la demanda de energía fuera de control".
Irónicamente, aún cuando China está identificada como el mayor contribuyente de la inminente crisis energética global, también está a la vanguardia de las potenciales soluciones políticas. La combinación de un compromiso sustancial con la investigación en energía renovable, y la voluntad de imponer restricciones draconianas a las tecnologías de consumo energético, es el único camino que tiene tanto China, como el resto del mundo.
En la década del setenta, la falla de aquellos que adoptaron escenarios de tecnología alternativa para asumir la naturaleza política del desafío que enfrentaban llevó a la marginalización de sus ideas. Sería una tragedia -posiblemente irreversible en este momento- si se volviera a repetir la historia.
David Dickson
Director, SciDev.Net, y autor de Alternative Technology and the Politics of Technical Change (London, 1973).
28 dic 2007
¿Hay petróleo?
En los grandes medios esta corriente no está muy representada, salvo aquellos artículos que hablan del "fin de la era del petróleo barato". Así que escasamente llega al gran público. Además, creo que el hecho de que se vaya a "acabar" el petróleo preocupa poco; es fácil que en conversación de bar aparezca el argumento de "algo inventarán" (cuarto principio). Y a priori, razones para pensarlo no les falta, ya que se oyen muchas noticias sobre los progresos y evolución de las energías renovables, investigación y desarrollo de tecnologías energéticas, de los ciclos combinados de gas, del hidrógeno. Y siempre está en la recámara la energía nuclear o el carbón, por no decir que eso de la "fusión nuclear" siempre le suena a alguien. Puede que una por una, podríamos ir tirando casi todas las alternativas y las que queden no sean capaces de afrontar ese peak-oil, pero a bote pronto, esas alternativas son parte del imaginario colectivo que apuntala la creencia de que habrá un desarrollo tecnológicio que suplirá la escasez del petróleo.
Al contrario que el peak-oil, sí que preocupa el cambio climático, que ha acabado en los medios y tiene mucho que ver con el mundo energético y la economía petrolizada. ¿Para qué preocuparse del peak-oil si el cambio climático viene antes y las medidas a tomar son similares? Esto ha sido un auténtico torpedo en la línea de flotación de los que trabajan por difundir el peak-oil.
El problema, sin embargo, es que el concepto de peak-oil y sus teorías se han quedado obsoletas. Vale que hay una cantidad de petróleo limitada, que a efectos prácticos se "acabará" y antes o después, si la economía sigue petrolizada, su precio subirá mucho y se generarán conflictos derivados del control de este recurso... pero hasta aquí podemos aprovechar las teorías sobre el peak-oil.
Las hipótesis y las bases del desarrollo de las teorías de Hubbert (padre del peak-oil tienen muy poco que ver con la situación actual y aunque en su momento fueron un gran avance para entender el mundo energético, quedarnos en esas teorías es quedarse atrás: no es igual hablar de un mercado nacional (como el estadounidense, que estudió Hubbert) que uno multinacional y segmentado por países donde la política juega un papel vital. El desarrollo tecnológico es diferente, los mecanismos de mercado también y el resultado y efectos de este peak-oil no tiene nada que ver con lo que en su día pudo llegar a pensar Hubbert para el mercado americano de los años 60 y 70.
No digo que no exista (o pueda haber) un peak-oil, sino que dudo que los modelos matemáticos que desarrolló Hubbert puedan utilizarse actualmente para determinar puntos tan concretos como fechas del cénit de producción. ¿Realmente habrá un sólo cénit? ¿Para todos los países y regiones? Son muy diferentes los desarrollo tecnológicos en las diferentes partes del mundo, muy diferentes las necesidades energéticas, los mercados y su capacidad de adaptación ¿va a ser a la vez el cénit en una economía liberal que en una controlada por el estado con los recursos energéticos nacionalizados? El concepto de peak-oil se ha quedado obsoleto por dos razones:
- Es más global: no sólo es una cuestión de producción, sino también de economía, de política, de tecnología, cultural y de capacidad de adaptación al cambio de la sociedad.
- Es más particular: ese cénit de la producción de petróleo o mejor dicho, sus efectos como cénit se van a fraccionar y particularizar, en cada región y en cada país en función de los aspectos que acabo de mencionar ¿cómo vamos a hablar del cénit del petróleo cuando en cada sitio es diferente, tanto en fecha, como en intensidad y en efectos? Incluso en algunos sitios ni llegarán a saber cómo es eso.
El peak-oil tiene que evolucionar a un concepto más amplio. Si antes se pensaba en la escasez generalizada de un recurso energético concreto como es el petróleo, ahora debemos pensar en suministrar de forma generalizada de suficiente cantidad de recursos energéticos.
Por eso, si me alguien me preguntase: ¿cuándo será el peak-oil? Yo respondería: en cierta forma, ya ha llegado... ¿el sistema energético mundial garantiza el acceso universal a la energía que permita un desarrollo y sostenible?
El peak-oil ha muerto porque ha nacido el acceso universal a la energía.
¿No hay petróleo?
"En este momento, algo más del 25% de la producción mundial de petróleo proviene de países cuya producción ha alcanzado, con total certeza, su máximo", o lo que es lo mismo, está cayendo o a punto de hacerlo, dice Simmons.
"En 2007, sólo la probable caída de la producción en Reino Unido, Noruega y el yacimiento mexicano Cantarell sumará casi un millón de barriles al día de petróleo", añade. Hace sólo una década, hablar de caídas de la producción en esas tres áreas era, para muchos ejecutivos de la industria, algo herético.
Pero hoy, la Agencia Internacional de la Energía, el organismo que vela por los intereses petroleros de los países más ricos, estima que la producción cayó el año pasado en México en 100.000 b/d; en Noruega en otros 100.000 b/d, y en Reino Unido en 250.000 b/d. En total, un descenso de casi medio millón de barriles al día.
Un nuevo estudio, de la prestigiosa consultora Wood Mackenzie, añade alarma. Según este, el petróleo no convencional, como las arenas bituminosas de Canadá o el crudo extra-pesado de Venezuela, será probablemente la única vía para satisfacer el incremento de la demanda de hidrocarburos a partir de 2020.
"En 2025, el petróleo no convencional supondrá más del 20% del suministro de crudo mundial", afirma la firma con sede en Edimburgo en un informe titulado Hidrocarburos no convencionales: la oportunidad oculta. Wood Mackenzie estima que las reservas de petróleo y gas no convencional se sitúan en alrededor de 3.600 billones de barriles equivalentes, de los que sólo el 13% corresponde a los tipos de crudo no convencionales más fáciles de extraer.
"La producción de petróleo convencional en los países al margen de la OPEP probablemente alcanzará su máximo en la próxima década [...] lo que hace imposible que las compañías petroleras internacionales con ambición de crecer ignoren el crudo no convencional", dice la consultora.
Wood Mackenzie cree que "no está claro" si la producción de petróleo convencional del cártel aumentará lo suficiente a partir de 2020 como para compensar las caídas de la producción en otras regiones.
"Lo que más me sorprendió a mediados de los años noventa fue la ratio de agotamiento de los yacimientos", dice Simmons, quien preside su propio y exitoso banco de inversión, durante una entrevista con EXPANSIÓN en Londres. "La tasa se estaba acelerando en algunas zonas desde una caída anual del 3%-8% a un sorprendente retroceso del 20%".
Simmons explica que en aquel momento todavía no había enlazado el concepto de la tasa de agotamiento con el cenit de la producción. "Pero pronto me di cuenta que la caída de muchos pozos implicaba que en algún momento la producción de petróleo no podría seguir creciendo" al mismo ritmo que la demanda.
Teme, además, que la OPEP o, en concreto, Arabia Saudí, sean incapaces de elevar su producción significativamente. Simmons conmocionó a la industria en 2003 con su libro Ocaso en el desierto: el choque petrolífero saudí y la economía mundial [Twilight in the Desert: The Coming Saudi Oil Shock and the World Economy] en el que advertía de una mala salud de los yacimientos del reino. Arabia Saudí ha negado la veracidad de las afirmaciones de Simmons.
Crecimiento INsostenible
El Dr. Albert A. Bartlett es un profesor emérito de Física de la Universidad de Colorado en Boulder. Durante años ha estado impartiendo conferencias, más de 1.500, alertando de la trampa de los crecimientos porcentuales, esos crecimientos en los que se basan la inflación, la demografía y el consumo de recursos actuales. En sus presentaciones alegaba que “el mayor defecto de la raza humana es nuestra falta de habilidad para comprender la función exponencial”.
En Internet hay algunas grabaciones de sus conferencias, por ejemplo ésta titulada "Arithmetic, Population and Energy".
He rehecho en castellano el trabajo del Dr. Bartlett, adaptándolo a la realidad actual, con cifras, supuestos y ejemplos de nuestro entorno cotidiano. El documental, "Aritmética, Población y Energía. Los Fundamentos Olvidados de la Crisis Energética" es un vídeo de 52 minutos en el que se intenta demostrar que el crecimiento sostenible es una paradoja, un oxímoron, apoyándose en dos ideas: que porcentajes minúsculos de crecimiento porcentual proporcionan cantidades enormes en tiempos muy breves; y que los recursos del planeta donde vimos, por redondo que és, son finitos.
El profesor Bartlett ha sido, probablemente, uno de los acuñadores del término “economía de la Tierra plana”. Con la simpatía y el sarcasmo que le caracterizan solía explicar cómo no lograba idear, por mucho que se devanara los sesos, una hipótesis razonable sobre la que trabajar para enseñarles física a sus alumnos, pues la economía mundial funcionaba como si los recursos fueran a ser infinitos, es decir como si la Tierra fuera un plano (infinito) y no una esfera (finito); y él, en cambio, tenía que explicar a sus alumnos cosas como que los astronautas se sostienen en el espacio orbitando sobre esa Tierra en forma de plano infinito, o que el sol se pone cada día por el horizonte, allá al final de una Tierra infinita, o cómo daba la vuelta el sol a la Tierra plana infinita para volver a aparecer al día siguiente por el lado opuesto de tal plano infinito.









