Análisis: El observador global
20 feb 2008
La Peligrosa Clase Media
Análisis: El observador global
Crecimiento Poblacional Mundial. Desde una perspectiva Teológica Cristiana
Daniel Iglesias Grèzes
Índice
1. Introducción
2. Presentación del problema demográfico
2.1. Datos básicos
2.2. Las causas de la "explosión demográfica"
2.3. Las consecuencias de la "explosión demográfica"
2.4. Las soluciones del problema demográfico
3. Análisis ético del problema demográfico
3.1. Análisis a la luz de los principios de la teología moral social
3.1.1. El principio de subsidiariedad
3.1.2. El principio de solidaridad
3.1.3. La opción por un mundo humanizado
3.2. Análisis a la luz del Magisterio de la Iglesia
3.2.1. Concilio Vaticano II
3.2.2. Pablo VI
3.2.3. Juan Pablo II
4. Conclusiones
5. Bibliografía
1. Introducción
En este siglo la humanidad se ha visto enfrentada a un fenómeno inédito en la historia, que plantea graves problemas económicos, políticos y culturales: una gran aceleración del crecimiento de la población mundial. Este problema ha tomado dimensiones tales que hacen necesario su enfoque a nivel planetario. La reciente Conferencia Mundial de El Cairo sobre la Población y el Desarrollo, en la cual la Santa Sede tuvo una intervención muy destacada, volvió a poner ese problema en el primer plano de la conciencia colectiva, y reavivó un debate que pone en juego valores morales muy hondos y enfrenta al cristianismo con diversas ideologías de gran influencia en el mundo contemporáneo.El presente trabajo, en el cual se estudia someramente, desde el punto de vista de la teología moral social, el problema de la llamada "explosión demográfica", consta básicamente de dos partes: en la primera parte se plantean los datos básicos del fenómeno de la "explosión demográfica", se indagan sus causas y consecuencias y se exponen las soluciones que se han propuesto para resolver el problema demográfico; en la segunda parte se realiza un breve análisis ético del problema y de sus posibles soluciones, a la luz de los principios de la teología moral social y del Magisterio de la Iglesia. Al final se agregan unas conclusiones y la bibliografía consultada.En este breve trabajo no podemos considerar el problema de las migraciones (internas o internacionales). Al respecto sólo hacemos notar que las migraciones del campo a la ciudad son la causa principal del explosivo crecimiento de las ciudades, un gran problema de por sí, que afecta sobre todo a los países subdesarrollados. Tampoco podremos detenernos a estudiar el problema del envejecimiento de la población, que afecta a los países que han realizado ya la "transición demográfica" (cf. 2.2).2. Presentación del problema demográfico2.1. Datos básicosLa población del mundo tuvo un crecimiento muy lento (menos del 0,1% anual) desde la aparición de la especie humana sobre la Tierra y durante cientos de miles de años, hasta el final de la Edad Media. Posteriormente el crecimiento de la población mundial experimentó una gran aceleración. Se suele decir que la población del mundo crece en forma exponencial. Sin embargo, no se trata de una progresión geométrica simple. La tasa de crecimiento anual de la población mundial aumentó constantemente (excepto durante las dos guerras mundiales) hasta 1970, y luego descendió algo. En consecuencia la duplicación de la población mundial se realizó en forma cada vez más rápida: el paso de 500 a 1.000 millones de personas insumió unos 220 años; la siguiente duplicación se completó en 110 años; y la siguiente se realizó en tan sólo 45 años.Analizando la evolución del índice de crecimiento anual de la población por regiones, se observa que en los países desarrollados dicho crecimiento se ha moderado en las últimas décadas; en cambio en los países subdesarrollados ese crecimiento se aceleró primero y después bajó un poco, aunque sigue siendo alto. El crecimiento actual de las poblaciones subdesarrolladas es mucho más rápido que el de las poblaciones occidentales en el siglo XIX. La mayor parte del crecimiento de la población mundial se produce en los países subdesarrollados, y dentro de éstos a menudo en los segmentos más pobres de la sociedad. En muchos de esos países la duración media de la vida continúa aumentando sin que aumente el "nivel de vida":"Un asiático famélico puede tener, en nuestros días, una esperanza de vida mayor que un noble o un burgués del antiguo régimen con buenas rentas y colmado de atenciones." (Sauvy, El problema de la población en el mundo, p. 69).2.2. Las causas de la "explosión demográfica"La teoría más utilizada por los demógrafos para explicar el fenómeno de la "explosión demográfica" es la de la transición demográfica, que puede resumirse así: antes de los extraordinarios progresos de las revoluciones científica e industrial, todas las sociedades presentaban índices de natalidad y de mortalidad elevados y en equilibrio. El progreso rompió ese equilibrio, haciendo decrecer la mortalidad, sin cambiar la natalidad. La población pasa entonces por una fase de fuerte crecimiento demográfico, hasta que reacciona a la disminución de la mortalidad, disminuyendo la natalidad y llegando a un nuevo equilibrio (cf. Véron, La transición demográfica: de la teoría a la experiencia, en: El Correo de la UNESCO, Enero 1992, p. 17).Una población primitiva tiene una tasa de natalidad del 5% anual y una tasa de mortalidad del 3% anual. Por lo tanto crece en una proporción del 2% anual. Semejante aumento multiplicaría a los hombres de una manera desmesurada al cabo de algunos siglos. En realidad el crecimiento de las poblaciones ha sido, a través de milenios, muy inferior al crecimiento natural. El equilibrio de la natalidad y la mortalidad se debía a que a la mortalidad natural (regular) se añadía una supermortalidad irregular, causada principalmente por el hambre, las epidemias y las guerras. Además, casi todas las sociedades primitivas cayeron en la tentación de suprimir a los seres que consideraban molestos, por medio del aborto, el infanticidio, el abandono de niños, la eliminación de los ancianos u otros métodos.· El ritmo de crecimiento de la producción de alimentos era muy inferior al 2% anual necesario para compensar la multiplicación natural. Por lo tanto, cíclicamente se producían hambrunas que diezmaban la población.· En la época natural las epidemias causaban grandes estragos. Terminaban apagándose por sí mismas cuando la población se iba haciendo más escasa y los sobrevivientes se iban inmunizando contra el mal.· Las guerras reducían la población en forma directa (militares muertos en combate, civiles víctimas de diversas formas de violencia) y principalmente en forma indirecta: las destrucciones y devastaciones causadas por las guerras dañaban la economía, acortando el ciclo del hambre.Al principio de la Edad Moderna, el hombre comenzó a dominar la naturaleza en un grado mucho mayor que en cualquier época anterior. El progreso tecnológico hizo posible producir más alimentos (y más regularmente) y trajo consigo una relativa pacificación y grandes progresos de la medicina, que han permitido combatir no sólo la supermortalidad de las epidemias sino también la mortalidad normal.En líneas generales podemos decir que la transición demográfica se ha completado ya en los países desarrollados, mientras que los países subdesarrollados se encuentran en plena transición demográfica, al igual que la población mundial en su conjunto. En todo el mundo la mortalidad ha descendido extraordinariamente, principalmente debido al descenso de la mortalidad infantil. La esperanza de vida, que en el siglo XVIII era de unos 30 años, supera hoy los 60 años en casi todo el mundo y los 70 años en los países desarrollados. La proporción de personas que alcanzan la edad adulta ha pasado del 50% al 95%. La natalidad ha bajado mucho en los países desarrollados, a tal punto que la población de algunos países europeos está ahora decreciendo (o continúa creciendo gracias a la inmigración), pero continúa siendo alta en la mayor parte de los países subdesarrollados.2.3. Las consecuencias de la "explosión demográfica"La población mundial crece geométricamente. Una simple extrapolación permite verificar que ese tipo de crecimiento es insostenible a largo plazo. Por otra parte la teoría de la transición demográfica asegura que la población mundial se estabilizará tarde o temprano debido a un descenso de la natalidad. Sin embargo, la desigual distribución de la población y las riquezas en el planeta podría conducir a situaciones explosivas.En 1991 los países industrializados tenían 822 millones de habitantes con un ingreso promedio anual per capita de 20.570 dólares. Los valores correspondientes para los países de ingresos medios eran 1.401 millones de habitantes y 2.480 dólares; y para los países más pobres, 3.127 millones de habitantes y tan sólo 350 dólares (cf. Keyfitz, ¿Qué cantidad de seres humanos puede soportar nuestro planeta?, en: Deutschland, Abril 1994, p. 44).La población de los países subdesarrollados continuará creciendo durante varias décadas. El crecimiento de la población podría superar al aumento de la producción, lo cual haría descender el ya bajo nivel de vida de los hombres del "Tercer Mundo". Esta situación podría conducir a graves enfrentamientos entre el Sur y el Norte.Existen muchos pronósticos sobre la evolución de la población mundial más allá del año 2000, que difieren mucho entre sí en cuanto al momento y la magnitud en los cuales se estabilizará finalmente dicha población. Las opiniones de los demógrafos están divididas. Según un grupo de ellos (compuesto sobre todo por economistas) el problema demográfico se solucionará por sí mismo. Otro grupo (formado sobre todo por biólogos) es más pesimista: el crecimiento biológico y el crecimiento económico estarían alcanzando los límites impuestos por la naturaleza (cf. Keyfitz, o. c., p. 44)."Ninguno de los intentos de determinar la densidad máxima de población ha sido concluyente... Desde hace 50 años... se han hecho múltiples predicciones sobre los límites de la capacidad de población de un país tras otro. Esos límites se han sobrepasado en casi todos, y en la mayoría de los casos la población actual tiene un nivel de vida muy superior al de sus antepasados mucho menos numerosos" (Brookfield, El juego de las cifras, en: El Correo de la UNESCO, Enero 1992, p. 29).2.4. Las soluciones del problema demográficoConsiderando el problema demográfico a escala planetaria y a largo plazo, podemos afirmar en una primera aproximación que el aumento de la producción ("solución económica") y la emigración hacia regiones menos pobladas ("solución geográfica") no resuelven el problema. A largo plazo el problema demográfico sólo puede tener una "solución demográfica" que, dado que el aumento de la mortalidad no es una salida deseable, coincide con la reducción de la natalidad. No obstante, la teoría de la transición demográfica demuestra que el problema demográfico se reduce a realizar adecuadamente esa transición y a alcanzar un nuevo nivel de equilibrio compatible con los recursos globales del planeta. En esta perspectiva, el desarrollo económico y las migraciones son soluciones legítimas. Por diversas razones, sin embargo, no cabe esperar que las migraciones contribuyan de un modo relativamente importante a resolver el problema de la transición demográfica de los países en desarrollo. Por ende el dilema planteado es: ajustar los recursos económicos a la población o, por el descenso de la natalidad, ajustar la población a los recursos económicos (cf. Sauvy, o. c., pp. 124-125).La solución económica consiste en aumentar la cantidad de recursos materiales (alimentos, energía, etc.) por lo menos con la misma rapidez que la cantidad de seres humanos. Se trata de una verdadera hazaña tecnológica, hazaña que los hombres han cumplido más o menos satisfactoriamente durante los últimos 400 años. Además, el mejoramiento del nivel de vida favorece la disminución de los nacimientos.La solución demográfica consiste en el control de la natalidad. Para acelerar la transición demográfica y reducir así la cantidad de habitantes que tendrá el mundo una vez que se haya estabilizado su población, muchos proponen una intervención de los Estados y de organizaciones no gubernamentales en pro de la disminución de la natalidad. Esta intervención puede variar desde el desestímulo a las familias numerosas hasta la imposición coactiva de la limitación de los nacimientos por parte del Estado. Los métodos utilizados para el control de la natalidad son la contracepción, la esterilización y el aborto. El aborto se puede lograr por medios quirúrgicos o químicos. Además, algunos métodos anticonceptivos tienen con cierta frecuencia efectos abortivos.
Fuente:
http://lmillau.blogspot.com/2008/02/el-problema-del-crecimiento-de-la.html
Oriblemas del Crecimiento Poblacional. Desde una perspectiva Teológica Cristiana 2/3
3. Análisis ético del problema demográfico3.1. Análisis a la luz de los principios de la teología moral social3.1.1. El principio de subsidiariedadEl principio de subsidiariedad establece que:"Una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándolo de sus competencias, sino que más bien debe sostenerlo en caso de necesidad y ayudarlo a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común." (Juan Pablo II, Centesimus Annus, n. 48, d).El principio de subsidiaridad se aplica al dominio de la población:· De él se deduce que es inaceptable que el Estado ejerza chantaje, coerción o violencia sobre las parejas para someterlas a su política demográfica y que pretenda suplantarlas en la determinación del número de hijos. Por el contrario el Estado debe proteger la libertad de las familias, salvaguardar la vida de los inocentes y hacer respetar a la mujer, particularmente en su dignidad de madre. En este ámbito tienen una importancia notable las políticas fiscal y educativa.· El mismo principio vale para las instituciones internacionales públicas. Ellas deben respetar la legítima soberanía de las naciones tanto como la justa autonomía de las parejas. No deben incitar a los Estados a adoptar determinadas políticas demográficas por medio de presiones indebidas. Sería un grave abuso del poder intelectual, moral y político presentar las campañas antinatalistas como las expresiones más apropiadas de la ayuda de las poblaciones ricas a las poblaciones desfavorecidas.· Algo análogo debe decirse respecto a las instituciones internacionales privadas.3.1.2. El principio de solidaridadLa solidaridad puede definirse así:"Es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos." (Juan Pablo II, Sollicitudo Rei Socialis, n. 38, f).De este principio se deducen al menos dos consideraciones aplicables a nuestro problema:· En su libre determinación del número de sus hijos, las parejas deben tener en cuenta la situación demográfica de su país y del mundo.· Las naciones ricas deben contribuir en la medida de sus posibilidades al desarrollo de las naciones pobres. El desarrollo económico acelera la transición demográfica.3.1.3. La opción por un mundo humanizadoEl concepto de mundo humanizado expresa una de las dimensiones fundamentales del bien común. Se trata del proceso histórico de comprensión y promoción de la dignidad del hombre, de la que derivan los derechos del hombre y la mujer, de la familia y de los pueblos.El derecho básico es el derecho a la vida. De ahí que se deba rechazar el aborto como método de planificación familiar o control de la natalidad. La Iglesia afirma la naturaleza sagrada de la vida humana, la responsabilidad de las parejas frente a la transmisión de la vida y el derecho intrínseco a la paternidad. Creados a imagen y semejanza de Dios, origen de toda vida, los hombres y las mujeres son llamados a ser los colaboradores del Creador en la transmisión del don sagrado de la vida humana. Por la comunión de vida y de amor que es el matrimonio, ellos constituyen la familia, célula básica de la sociedad. No está en consonancia con el designio de Dios que las parejas paralicen o destruyan su fecundidad por la contracepción artificial o la esterilización, y menos aún que recurran al aborto para suprimir a sus hijos antes del nacimiento."Los esposos tienen el derecho inalienable de fundar una familia y de decidir el espaciamiento de los nacimientos y el número de hijos a traer al mundo, considerando plenamente sus deberes hacia sí mismos, hacia los hijos ya nacidos, la familia y la sociedad, dentro de una justa jerarquía de los valores y de acuerdo con el orden moral objetivo que excluye el recurso a la anticoncepción, la esterilización y el aborto" (Carta de los Derechos de la Familia, presentada por la Santa Sede, 22-10-1983, art. 3).3.2. Análisis a la luz del Magisterio de la Iglesia3.2.1. Concilio Vaticano IIEvocando la cuestión de las evoluciones demográficas en la Constitución pastoral Gaudium et Spes, los Padres del Concilio Vaticano II han reafirmado los derechos de la familia y rechazado las soluciones deshonrosas, incluyendo el aborto y el infanticidio (cf. GS, nn. 5, 8, 47, 51). Ellos han abogado por el derecho y el deber de la "paternidad responsable", exigencia que sólo puede ser cumplida al interior del matrimonio (cf. GS, n. 50). El Concilio pide la colaboración de todos, sobre todo de las naciones ricas, para preparar lo que es necesario para la subsistencia y la instrucción de los hombres de los pueblos que sufren dificultades provenientes del rápido crecimiento de la población (cf. GS, n. 87).3.2.2. Pablo VIEn su histórica alocución a la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 1965, el Papa Pablo VI proclamó el carácter sagrado de la vida humana y llamó a defenderla incluso en lo concerniente al gran problema de la natalidad:"Vuestra tarea es hacer que el pan sea suficientemente abundante en la mesa de la humanidad y no favorecer un control artificial de los nacimientos, que sería irracional, con miras de disminuir el número de los convidados al banquete de la vida" (Pablo VI, Discurso a la Asamblea de la ONU, n. 6).En su Encíclica Humanae Vitae el Papa Pablo VI explicó la doctrina de la "paternidad responsable" (cf. HV, nn. 10-16, 76) y llamó a las autoridades públicas a no aceptar que se introduzcan en la familia, por vía legal, prácticas contrarias a la ley moral natural y divina (cf. HV, n. 23).3.2.3. Juan Pablo IIEn su Carta encíclica de 1987, Sollicitudo Rei Socialis, el Papa Juan Pablo II escribió:"Por otra parte, resulta muy alarmante constatar en muchos países el lanzamiento de campañas sistemáticas contra la natalidad, por iniciativa de sus gobiernos, en contraste no sólo con la identidad cultural y religiosa de los mismos países, sino también con la naturaleza del verdadero desarrollo. Sucede a menudo que tales campañas son debidas a presiones y están financiadas por capitales provenientes del extranjero y, en algún caso, se subordina a ellas incluso la ayuda y la asistencia económico-financiera. En todo caso, se trata de una falta absoluta de respeto por la libertad de decisión de las personas afectadas, hombres y mujeres, sometidas a veces a intolerables presiones, incluso económicas, para someterlas a esta nueva forma de opresión. Son las poblaciones más pobres las que sufren los atropellos, y ello llega a originar en ocasiones la tendencia a un cierto racismo, o favorece la aplicación de ciertas formas de eugenismo, igualmente racistas. También este hecho, que reclama la condena más enérgica, es indicio de una concepción errada y perversa del verdadero desarrollo humano." (Juan Pablo II, SRS, n. 25, c-d).4. ConclusionesEl problema del crecimiento de la población mundial se reduce esencialmente al problema de la transición demográfica de los países subdesarrollados. Dejar que los hombres del Tercer Mundo se multipliquen en la miseria sería inhumano. Frente a este problema se han planteado dos soluciones: la solución económica (aumento de la producción) y la solución demográfica (reducción de la natalidad). Es más humano adaptar la producción a la población que hacer lo contrario. La doctrina social de la Iglesia se inclina hacia la solución económica. Sin embargo la misma doctrina enseña que los esposos, en el ejercicio de la paternidad responsable, deben considerar plenamente sus deberes hacia la sociedad, por lo cual no deben ignorar el problema demográfico. He aquí un desafío para la pastoral de la Iglesia.El problema demográfico es eminentemente social. Como problema moral, debe ser visto desde la perspectiva tanto de la moral sexual como de la moral social. Ambas perspectivas no se oponen, sino que se complementan.Como un punto interesante para una ulterior profundización planteamos el tema de si existe alguna forma en que el Estado pueda estimular la reducción de la natalidad sin incurrir en una presión injusta.Montevideo, 1994.
Fuente:
http://lmillau.blogspot.com/2008/02/el-problema-del-crecimiento-de-la.html
Problemas del Crecimiento Poblacional Mundial. Desde una perspectiva Teológica Cristiana
5. Bibliografía
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La explosión urbanaEn: El Correo de la UNESCO (Enero 1992) pp. 34-36.
BROOKFIELD, HAROLD
El juego de las cifrasEn: El Correo de la UNESCO (Enero 1992) pp. 25-29.
CHASTELAND, JEAN-CLAUDE
El peso de los añosEn: El Correo de la UNESCO (Enero 1992) pp. 40-44.
COMISION FRANCESA JUSTICIA Y PAZ
La maîtrise de la fecondité mondialeEn: La Documentation Catholique 2097 (1994) pp. 622-635.
CONSEJO DE LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES DE EUROPA
La Conférence du Caire sur la Population et le DéveloppementEn: La Documentation Catholique 2099 (1994) pp. 733-734.
CONSEJO PONTIFICIO PARA LA FAMILIA
Evolutions démographiques. Dimensions éthiques et pastoralesEn: La Documentation Catholique 2096 (1994) pp. 556-571.
CONSISTORIO CARDENALICIO
Appel des cardinaux pour la protection de la familleEn: La Documentation Catholique 2098 (1994) pp. 656-657.
GALDONA, JAVIER
Curso de Teología Moral SocialI. Fundamentos de la T.M.S.II. Principios OrientadoresMontevideo 1994 (policopiado).GALDONA, JAVIER
Curso de Teología Moral SocialIII. Dimensiones éticas concretasMontevideo 1994 (policopiado).
JUAN PABLO II
Lettre à tous les Chefs d'ÉtatEn: La Documentation Catholique 2094 (1994) pp. 451-452.
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Menos población gracias a menos pobreza: por una justa distribución del bienestar en el mundoEn: Deutschland (Abril 1994) pp. 47-49.
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¿Qué cantidad de seres humanos puede soportar nuestro planeta? Consideraciones a la luz de
la Conferencia Mundial sobre la PoblaciónEn: Deutschland (Abril 1994) pp. 44-47.
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El fantasma de la sobrepoblaciónEn: Visión (2 de octubre de 1989) pp. 6-15.
LEE, RONALD
El medio ambiente y el elemento humanoEn: El Correo de la UNESCO (Enero 1992) pp. 22-24.
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La problemática ecológica ante el crecimiento y sus límitesEn: Moralia 62-63 (1994) pp. 111-126.
PRESIDENTES DE LAS COMISIONES EPISCOPALES DE EUROPA PARA LA FAMILIA
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El desafío demográfico. Superpoblación y supervivenciaEn: Moralia 62-63 (1994) pp. 127-162.
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Pobreza y contaminación, una alianza peligrosaEn: El Correo de la UNESCO (Enero 1992) pp. 18-21.
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¿Hacia una ética de sostenibilidad? Urgencias ecológicas y éticaEn: Moralia 62-63 (1994) pp. 185-202.
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El problema de la población en el mundo. De Malthus a Mao Tse-TungAguilar (Madrid 1961).S
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El mar de fondo de la inmigraciónEn: El Correo de la UNESCO (Enero 1992) pp. 30-33.
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La position du Saint-Siège avant la prochaine Conférence du Caire sur Population et DéveloppementEn: La Documentation Catholique 2095 (1994) pp. 520-523.
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El desafío demográficoEn: El Correo de la UNESCO (Enero 1992) pp. 14-17.
VÉRON, JACQUES
La transición demográfica: de la teoría a la experienciaEn: El Correo de la UNESCO (Enero 1992) p. 17.
Fuente:
http://lmillau.blogspot.com/2008/02/el-problema-del-crecimiento-de-la.html
19 feb 2008
La producción orgánica, opción para el campo mexicano
Café indio
La agricultura orgánica coincide con el sistema de policultivo tradicional, estado más avanzado de manejo forestal, que alcanza su máxima expresión en la cultura milenaria de los pueblos indios. El café deja de ser un elemento exótico para ser adaptado a las condiciones de las selvas o los bosques mexicanos originales.
La vida en un sorbo. Museo Nacional de Culturas Populares
La Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM por sus siglas en Inglés) establece cuatro principios para la producción, que son el de salud, el ecológico, el social y el principio precautorio.
Si bien desde su cultivo hay bondades, para que la producción orgánica pueda tener tal denominación dentro del mercado, debe contar con un sistema de rastreabilidad, es decir, ser identificada en todas las fases de la cadena producción-consumo. Así, desde cualquier supermercado, en cualquier parte del mundo, un producto orgánico puede ser rastreado y saber quién lo produjo, dónde y cuándo.
En México se producen así diversas hortalizas, frutas, granos, ganado y miel, y se estima que 90 por ciento se exporta a Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón. A escala mundial, México ocupa el primer lugar en número de agricultores involucrados en este tipo de producción; el mercado nacional es incipiente, pero avanza rápidamente en supermercados y tianguis orgánicos en las principales ciudades del país.
La mayoría de productores orgánicos en México son pequeños, sin embargo también hay de gran escala y empresas que han encontrado en este sistema una de las pocas opciones rentables en el campo mexicano, en términos ecológicos, sociales y económicos.
Los países consumidores como Estados Unidos, Japón y los miembros de la Comunidad Europea demandan más y más productos orgánicos; sin embargo, el mercado nacional ofrece un gran potencial en el consumo de estos alimentos también denominados ecológicos, biológicos o con sus prefijos eco y bío. Cada vez más, el consumidor mexicano elige sus alimentos con conciencia, buscando que sean sanos, frescos, de origen conocido, libres de organismos genéticamente modificados, sin riesgos a la salud humana, pero sobre todo que en su producción sean amigables con el medio ambiente y que haya efectos sociales más justos para el agricultor y sus trabajadores.
La demanda mundial de alimentos orgánicos es sorprendente; registra un crecimiento de 20 a 30 por ciento anual. Quizá eso explica que estos productos tengan un sobreprecio en el mercado; sin embargo, diversos estudios de costos demuestran que económicamente es más rentable el cultivo orgánico respecto del que usa agroquímicos, con rendimiento igual e incluso superior. Y a ello se suman servicios ambientales.
Mercadeo moral
A fines del siglo pasado cobró fuerza el llamado consumo ético, una filosofía y un movimiento desde la demanda que, atendiendo no sólo al valor de uso de los productos sino también a su origen social, contrapone al monstruo frío del mercado una suerte de economía moral. Desde los años 80, sellos como Max Havelaar, TransFair o Fair Trade Foundation certifican que los bienes que llevan su logo provienen de forma directa de pequeños agricultores organizados en cooperativas y respetuosos del medio ambiente, garantizando que el sobreprecio que se paga llega realmente a las comunidades de origen.
Un café por la causa. Hacia un comercio justo
Desde el punto de vista del consumidor, se requiere seguridad de que efectivamente los productos orgánicos sean obtenidos con métodos amigables con el medio ambiente y mantengan registros en toda la cadena producción-consumo. Para ello, pueden ser etiquetados como tales sólo si han pasado por una certificación. Los países consumidores han desarrollado regulaciones oficiales al respecto y en América Latina los dos primeros países que generaron esta experiencia normativa son Argentina y Costa Rica.
En México tenemos ya la Ley de Productos Orgánicos que se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de febrero de 2006. Aún no se cuenta con el reglamento y demás instrumentos regulatorios necesarios para que opere un sistema de control nacional. Según la Ley, la Secretaría de Agricultura asumirá la responsabilidad de controlar a las agencias de certificación, promover la producción y el consumo de productos orgánicos y concentrar las estadísticas de producción y el registro de operadores. Todo esto, apoyándose en su órgano consultivo, el Consejo Nacional de Productos Orgánicos.
La producción y el consumo de alimentos orgánicos pueden darle a México liderazgo, no sólo en las políticas públicas hacia el sector rural, sino en la prevención del cambio climático. Promover su consumo sería una inversión en la salud pública, y desarrollar el mercado local y de exportación haría competitivas a empresas y organizaciones de productores, porque estratégicamente México tiene más vocación natural y cultural para la producción orgánica que sus principales socios, Estados Unidos y Canadá.
Fuente:+
http://www.jornada.unam.mx/2008/01/15/forma.html
10 feb 2008
COMUNICADO DE ALPEDRETE SOSTENIBLE SOBRE EL PLAN DE CARRETERAS DE LA COMUNIDAD DE MADRID 2007-2011.
Como seguramente habrás sabido ya, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Fomento se proponen llevar adelante un Plan de Carreteras que supondría la construcción de 226 kilómetros de autovías nuevas o ampliadas y un gasto previsto (susceptible de ser superado luego, como es habitual en la obra pública) de 4.200 millones de euros.
Alpedrete Sostenible tiene la intención de hacer campaña contra este Plan, aunando sus esfuerzos a través de la Coordinadora Salvemos la Sierra con otras organizaciones ecologistas y ciudadanas serranas y de la entera región de Madrid. En breve organizaremos en nuestra localidad charlas informativas y repartiremos cumplida información sobre este Plan, pero queremos exponeros en cuatro líneas el porqué de oponernos firmemente a él:
1) La Comunidad de Madrid no necesita más autovías y carreteras pues es la región metropolitana con mayor número de kilómetros de ellas por habitante de toda Europa y la segunda del Mundo. Los gobernantes de la mayor parte de Europa, como Inglaterra o Francia, han desestimado este tipo de desarrollo, escogiendo el tren de cercanías y otros medios sostenibles, demostrando un mayor sentido práctico y una mayor preocupación por el medioambiente y la calidad de vida de sus conciudadanos que los nuestros, independientemente de su color político.
2) La construcción de estas autovías no tiene ninguna utilidad social; antes al contrario tiene como única finalidad fomentar el uso del vehículo particular y “poner en valor” el territorio, es decir, crear las condiciones adecuadas para seguir aumentando la ocupación del territorio con el modelo insostenible y especulador de urbanizaciones dispersas y centros comerciales e industriales.
3) La construcción de más autovías produciría un efecto llamada que haría aumentar exponencialmente las emisiones de CO2 que producen el cambio climático. A pesar de que se ha duplicado en los últimas diez años el número de kilómetros de autovía (de 500 a 1000), Madrid continúa siendo la región del atasco: se han duplicado en ocho años el número de desplazamientos en vehículo privado, y por primera vez éstos han superado a los realizados en transporte público, siguiendo una clara lógica perversa: + autovías = + vehículos privados = a la misma saturación en un mínimo espacio de tiempo.
4) El enorme gasto previsto se dedica a “alimentar” a las grandes empresas constructoras concesionarias (FCC, Sacyr Vallehermoso, ACS etc., etc..,) en vez de ser destinado a servicios sociales cada vez más necesarios. Piénsese que con este dinero se podría construir un hospital diario durante toda la legislatura. Supone, además, una intolerable connivencia entre poder político y poder empresarial que perjudica en valores inaceptables a todos los madrileños.
5) Se trata de un Plan ilegal a todas luces, que se pretende no hacer pasar por tal para evitar la información pública global sobre el mismo: viola así la Ley de Carreteras de la Comunidad de Madrid (3/1991), la Ley estatal 9/2006 y la directiva 92/43 de la Unión Europea, pues afectaría a gran número de Zonas Protegidas.
6) La comarca serrana se ve especialmente afectada por este Plan, que deteriorará irremediablemente nuestra calidad de vida y degradará los espacios naturales de la sierra hasta hacerlos irrecuperables.
Por todo ello, Alpedrete Sostenible tendrá constantemente informados a sus simpatizantes y seguidores sobre las acciones legales, políticas y de concienciación que se lleven a cabo y les pedirá un esfuerzo especial de movilización.
Fuente:
http://www.alpedretesostenible.org/carreteras/comunicado%20carreteras.doc
3 feb 2008
Exceso de población: ¿Puede existir tal cosa?
La primera pregunta que surge en nuestra indagación a la causa de la pobreza global, es si es el resultado de nuestra propia fecundidad es inexorable. Esa fue la teoría de Thomas Robert Malthus (1766-1834), el clérigo inglés y autor del Ensayo Sobre el Principio de Población e iniciador de la percepción de la Economía como "la ciencia sombría". Malthus razonó que la población humana tiende a crecer en proporción geométrica, mientras nuestra capacidad para producir subsistencias aumenta en una proporción meramente aritmética -- por lo tanto nos encontramos en un hoyo de sufrimiento cada vez más profundo causado por el exceso de población". En opinión de Malthus, este proceso sólo podría detenerse por la "restricción preventiva" de la fertilidad o disminuída por la "restricción positiva" de la mortalidad aumentada.
La teoría maltusiana se creyó que estaba bien desmentida y relegada a la situación de un apunte curioso de la historia del pensamiento económico. Los capítulos sobre la pobreza y la subsistencia, de Henry George, en Progreso y Miseria, constituyen la reunión definitiva de la abundancia de argumentos lógicos disponibles para desmentir dicha teoría. Sin embargo, al fin del siglo XX, un creciente grupo de neo-maltusianos influenciantes está impulsando esta teoría de nuevo, agregando que la subsistencia sólo puede mantenerse delante del crecimiento de la población al costo de un nivel no sostenible de daño al ambiente natural.
No cabe duda que cinco billones ochocientos millones de personas es mucha gente. ¿Pero es demasiada? La perspectiva neo-maltusiana parece razonable, especialmente fortalecida por estadísticas tales como estas (publicadas por el World Population News Service):
600.000 millas cuadradas de bosque cortadas en los últimos 10 años.
26.000 millones de toneladas de tierra fértil nutritiva perdidas.
88 naciones clasificadas por el Programa Mundial de Alimentación dela ONU como incapaz de proporcionar suficiente comida y agua para sus habitantes.
960 millones de gente analfabeta; 130 millones de niños sin acceso a una educación primaria.
La población del mundo aumentándose por cerca de 100 millones cada año.
Bueno, tal vez, pero no hay que engañarse por las estadísticas. Un millón de personas es un incremento de más o menos un punto de porcentaje. La Tierra tiene la capacidad de absorber tales cantidades. Hoy día, vastas capacidades de los recursos de la Tierra yacen sin uso. Grandes cantidades de tierras cultivables están siendo destruidas por prácticas de cultivo o asentamiento no sostenible. Una gran parte de la capacidad de la Tierra se usa para fabricar armas, o cacharros -- todo tipo de cosas que nadie necesita para sobrevivir, a pesar de la miseria profunda de la mayoría de la población del mundo.
Los EE. UU., por ejemplo, cultivan menos acres cada año, pero siempre exportan comida y debaten continuamente políticas para controlar su superavit. Esto no es debido simplemente a las eficiencias dudosas del monocultivo, los fertilizantes petroquímicos, y la ingeniería genética. Tales métodos hacen más fácil el manejo de las grandes fincas corporativas, pero no son necesarios para cultivar altos rendimientos de comidas nutritivas. La Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU estima que usando métodos modernos de agricultura y un proceso eficiente y sensible de distribución, la Tierra tiene la capacidad de rendir comida para algunos 33 billones de personas. Estimaciones corrientes de la ONU proyectan un tope de población de cerca de 12 billones de personas a mediados del Tercer Milenio.
La área total de tierra cultivable en el mundo hoy día, según los datos de la OAA, es 3.58 billones de acres. Cuentan tierras cultivadas y temporamente en descanso (por menos que 5 años) -- pero excluyen tierras agrícolas abandonadas. Hay suficiente tierra cultivable en la India para darle a cada habitante del país aproximadamente un medio acre. Africa, el continente más pobre, tiene 20% de la tierra del mundo y solo 12.7% de la población del mundo. ¡Norteamérica tiene un grandisimo 2.1 acres de tierra cultivable por persona!
La área total de tierra cultivable en el mundo hoy día, según los datos de la OAA, es de 3.58 billones de acres. Cuentan tierras cultivadas y temporalmente en descanso (por lo menos en 5 años) -- pero excluyen tierras agrícolas abandonadas. Hay suficiente tierra cultivable en la India para darle a cada habitante del país aproximadamente un medio acre. Africa, el continente más pobre, tiene el 20% de la tierra del mundo y sólo 12.7% de la población del mundo. ¡Norteamérica tiene un grandísimo 2.1 acres de tierra cultivable por persona!
Las estadísticas citadas anteriormente sobre la pérdida de bosques y tierra fértil nutritiva describen las consecuencias de que haya terratenientes egoistas, no de exceso de población. Por todo el mundo, la pérdida de bosques y la creación de desiertos resultan del hecho de que los campesinos tienen que recurrir a tierras sub-marginales mientras que tierras de alta calidad de cultivo se mantienen fuera de uso. La situación está siendo tan seria en Brasil que los que ocupan tierras ilegalmente han sido matados simplemente por haber ocupado lejanas áreas de fincas privadas no usadas. Un gran movimiento organizado ha crecido acerca de la demanda de los campesinos para que se les permita usar tierras que otros no estén usando.
Dos factores son correlativos consistentes con la tasa alta de natalidad: la pobreza y la falta de educación. Se ha sabido por mucho tiempo que cuando suba el standard de vida de una comunidad, la tasa de natalidad disminuye. Este fenómeno, documentado, se llama "el cambio demográfico". También se ha observado otro tipo de cambio recientemente. Donde las mujeres tienen acceso a la educación y a los medios de comunicación, las tasas de natalidad han disminuido -- aunque los niveles de ingresos no hayan aumentado.
La parte más desagradable de las promulgaciones recientes de los neo-maltusianos ha sido la idea de que se debe prohibir la procreación a la gente pobre e irresponsable para que el número de hambrientos no empiece a quitar el control de los recursos necesarios para la gente más "civilizada". En una economía en que más energía y recursos se gastan en tomar fotos de niños, que en alimentar a los niños en todo el mundo, tales consejos parecen absurdos y sin corazón. Es verdad que el mundo subdesarrollado no puede subir su standard de vida al del mundo desarrollado usando los mismos métodos antieconómicos, sin causar daños horribles al ambiente natural. No obstante, también es un hecho que la tendencia a largo plazo ha sido hacia una mayor satisfacción humana obtenida con menos contaminación y destrucción. Tecnologías ambientales sostenibles para toda industria y la producción de abundantes energía y alimentos están disponibles hoy. Las razones por las cuales no se usan tiene más que ver con política y economía que con eficacia tecnológica.

Queda un hecho que no hay que olvidar: Que las naciones más pobres, más corruptas, más desorganizadas, y con mayor peligro para su ambiente natural, son aquellas con las tasas más altas de natalidad (por supuesto tienen altas tasas de fatalidad también; la población de Africa disminuyó en 1996). Pues bien, los neo-maltusianos sí identifican problemas serios. Pero es tiempo que pongamos todo en claro: el exceso de población no causa la pobreza. No puede existir un exceso de población en un mundo donde existen recursos amplios para alimentar cada nuevo niño -- pero tales recursos se mantienen fuera de uso, o están dedicados a usos frívolos. Las condiciones miserables que se denominan erróneamente como "exceso de población" son realmente el resultado de la pobreza, no su causa.
30 ene 2008
La Encrucijada Energética
De seguir las tendencias actuales, la dependencia y las emisiones de CO2 aumentarán en Europa No queremos aceptar restricciones al transporte privado ni subidas de los precios de los combustibles.
La dificultad del problema se deriva de que las metas fijadas pueden ser contradictorias y, de seguir las tendencias actuales, la dependencia energética y las emisiones de CO2 aumentarán en lugar de disminuir. En efecto, un 80% de la energía primaria proviene de los combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas natural-, principales responsables de los vertidos de gases de efecto invernadero a la atmósfera, y que además, con la excepción de aproximadamente la mitad del carbón consumido y del gas y el crudo de los yacimientos ya declinantes del mar del Norte, provienen de países no comunitarios que están lejos de garantizar el suministro en los términos planteados por el Consejo.
Así, si se quiere disminuir la dependencia energética exterior hay que sustituir petróleo y gas por renovables y energía nuclear. El carbón, que es abundante y está bien repartido, es el combustible más contaminante, por lo que sería imprescindible utilizarlo de forma limpia, esto es, capturando el dióxido de carbono antes de que sea emitido a la atmósfera y guardándolo en algún lugar seguro. De la formidable escala del problema, 28.000 millones de toneladas de CO2 vertidas anualmente en el mundo, se sigue la dificultad de conseguir retener en condiciones de estanqueidad una fracción significativa del mismo. No es una tarea que se resolverá en los plazos de los que estamos hablando y siempre supondrá un encarecimiento de la energía así generada. En ausencia de tal solución, el imperativo medioambiental llevaría a reducir el consumo de carbón, contrariamente a lo que hoy está ocurriendo a escala global.
El aumento de la contribución de las energías renovables es una de las líneas de actuación en las que conviene hacer los mayores esfuerzos. Lo que no quiere decir que la cifra marcada como objetivo europeo sea fácilmente alcanzable. Hay que tener en cuenta, a la hora de evaluar su grado de dificultad, que las energías renovables, incluida la gran hidráulica, sólo suponen hoy un 15% de la electricidad producida en Europa (un 2% la de origen solar y eólico), a pesar de los grandes esfuerzos realizados en los últimos años.
Es interesante notar que España ocupa, en este apartado, un papel destacado en la escena mundial, con una fracción del orden de un 20% en la generación de electricidad procedente de fuentes renovables, y un potente sector industrial que está liderando buena parte de los proyectos existentes en el mundo, tanto en instalación de plantas como en avances tecnológicos.
Ahora bien, frente a sus definitivas ventajas, las energías renovables tienen dos inconvenientes, su alto precio y la intermitencia. El precio está relacionado con escasa concentración de las energías del Sol y el viento, así como a encontrarse su desarrollo tecnológico en una fase incipiente.
Se necesita, por tanto, apoyos públicos que ayuden a despegar y conseguir disminuir costes, como ya está ocurriendo con la energía eólica. El conjunto de estos apoyos supondrá un cierto encarecimiento promedio de la energía que está, a mi juicio, plenamente justificado. El problema de la intermitencia, es decir, su carácter discontinuo y parcialmente imprevisible, necesita un intenso trabajo de investigación y desarrollo, en particular en sistemas de almacenamiento de energía. En cualquier caso siempre será aconsejable disponer de fuentes que aseguren una producción continua en cualquier circunstancia. No obstante, estas dificultades, el objetivo de dar un fuerte impulso a la presencia de las energías renovables es esencial. Y España es un país que puede resultar ejemplar en este punto.
Queda la energía nuclear, que hoy supone un 14% de la energía primaria en Europa (un 31% de la electricidad). Su eliminación o incluso una disminución significativa en el conjunto de las fuentes de energía haría todavía más difícil alcanzar los exigentes estándares medioambientales, de seguridad de suministro y de precio que se persiguen. La Comisión Europea estima que las emisiones de gases de efecto invernadero evitadas por el parque nuclear europeo equivalen nada menos que al 85% de las que produce todo el sector del transporte. Hoy se están construyendo dos plantas de Generación III en Finlandia y Francia (y otras 25 más en el resto del mundo) que tienen sistemas de seguridad muy fiables. Por otra parte, los costes de la electricidad de una planta nuclear son poco dependientes del precio del combustible, y funcionan durante la mayor parte del tiempo. En España, por ejemplo, durante 2006 las plantas nucleares funcionaron, en promedio, durante el 89% del tiempo total, en comparación con el 66% para las centrales de carbón, el 47% las de ciclo combinado de gas natural y el 23% los parques eólicos. Y no emiten dióxido de carbono a la atmósfera.
Pero tienen inconvenientes, desde luego, y de importancia. El más grave es la generación de residuos radiactivos, especialmente los de alta actividad, que permanecen activos y en condiciones de contaminar durante decenas de miles de años. Algunos países han optado por el almacenamiento geológico profundo desde ahora mismo, mientras que otros se inclinan por un almacenamiento en superficie que permita custodiarlos de forma segura y poder acceder a ellos cuando la tecnología permita reducirlos en volumen y en peligrosidad. De hecho, las plantas de Generación IV, que todavía tardarán algunas décadas en ser comerciales, podrán utilizar parte de esos residuos como combustible. Se trata de un problema cierto y difícil de gestionar, que debe considerarse a la hora de decidir sobre el futuro la energía de origen nuclear. Pero, en conjunto, no parece fácil prescindir de una fuente de energía que cumple la mayoría de las condiciones requeridas por una estrategia energética sostenible. Jack Lovelock y otros científicos inspiradores del movimiento ecologista han expresado una posición favorable a su mantenimiento por considerar que el mayor peligro y el más global en la actualidad sería un cambio climático desencadenado por la utilización de los combustibles fósiles como fuente casi exclusiva de energía primaria.
El otro gran inconveniente es la proliferación del armamento nuclear. Pero el uso civil o militar de la tecnología nuclear son cuestiones distintas, aunque puedan estar relacionadas. Así, no hay peligro de proliferación en países con un gran sector nuclear civil pero de democracia consolidada y sin ambiciones de hegemonía militar, mientras que la posesión del arma atómica no implica necesariamente el desarrollo de un programa de producción de energía nuclear. En todo caso, la solución a este problema real no es técnica sino política y la Agencia Internacional de la Energía Atómica ha hecho algunas sugerencias al respecto.
La sociedad, al menos la europea, es muy consciente de los problemas medioambientales, sociales y económicos relacionados con la energía. Pero quizá no se comprende su alcance. Queremos combatir el cambio climático sin renunciar a los coches de alta cilindrada, sin aceptar restricciones al uso del transporte privado y oponiéndonos a aumentos del precio de los combustibles que quizá estimularían un uso más cuidadoso. Queremos aumentar el peso de las renovables sin renunciar a la seguridad del suministro en todo momento, sin que aumente el precio de la electricidad y sin que afecten al paisaje. Y queremos que se nos garantice la disponibilidad de energía abundante, pero que las plantas de producción e incluso las líneas de transporte se instalen lejos de nosotros, lo que equivale a decir cerca de otros. Y todos estos deseos pueden resultar incompatibles.
29 ene 2008
El Futuro de los Alimentos Básicos
Según el semanario The Economist en un artículo reciente titulado El fín de los alimentos baratos(08/12/2007), esto tiene que ver con dos hechos económicos: La creciente capacidad adquisitiva de países emergentes como India y China, cuyo nivel de consumo se expande a velocidad de vértigo. En segundo lugar con el apoyo del gobierno estadounidense a la utilización del etanol como combustible alternativo a partir de su extracción de productos vegetales.
Los cerdos, otros grandes consumidores de grano.
La otra razón es que el gobierno federal de los Estados Unidos ha decidido apoyar el destino de su vasta producción de grano, sobre todo maíz, para su empleo en la producción de alcohol como complemento a la gasolina. De acuerdo a las cifras aportadas por este semanario, en el año 2000 se utilizaban 15 millones de toneladas de la cosecha de maíz para la producción de etanol mientras que este año se ha alcanzado la cifra de 85 millones. Un aumento espectacular del aprovechamiento energético de los cereales en detrimento de los consumidores de los países del Tercer Mundo. La caña de azucar, uno de los mejores cultivos para la obtención de bioetanol. I
El crecimiento poblacional ha estado históricamente ligado al empleo de los cereales como alimento básico, para el pan, tortillas, etc. y su reciente escasez está ya produciendo explosiones y revueltas populares como la que ha ocurrido a mediados de 2007 en México, relacionada con el aumento exponencial del precio del maíz, su alimento esencial.
28 ene 2008
Primer teorema: “Teorema Tétrico”: Si la consecuencia última del crecimiento de la población es la miseria, entonces la población crecerá hasta que la miseria sea suficiente para detener el crecimiento.
Segundo teorema: “Teorema Completamente Tétrico”: Este teorema establece que cualquier mejora de la técnica que pueda mitigar la miseria durante un tiempo, mientras la miseria sea el único freno sobre la población, la mejora (de la técnica) permitirá crecer a la población y pronto llevará a vivir en la miseria a más gente que antes. El resultado final de las mejoras técnicas, pues, es incrementar la población en equilibrio, lo que lleva a aumentar la suma total de miseria humana.
Tercer teorema: “Variante Ligeramente Optimista del Teorema Tétrico”: Afortunadamente, no es demasiado difícil reformular el Teorema Tétrico en una versión moderadamente amable, que establece que si hay alguna otra cosa, que no sea miseria y muerte, que pueda poner freno a una población próspera, entonces esta población no tiene por qué crecer hasta encontrar miseria y muerte y podría ser próspera de manera estable.
Boulding continúa:
Hasta que no sepamos más, el “Teorema Tétrico Ligeramente Optimista” se mantiene como la cuestión clave. Sabemos que la miseria lo logra. Es el único método infalible de llevar a la población a un equilibrio. Otras soluciones quizás lo logran..
En otro contexto observó Boulding que:
El análisis económico que presenté anteriormente indica que la mayor prioridad, y una en la que Naciones Unidas puede ser de gran utilidad, es una campaña por la reducción de los índices de natalidad. Esto, sugiero, es más importante que cualquier programa de ayuda externa e investigación. En efecto, si esto es desatendido, todos los programas de ayuda e investigación serán en última instancia, creo, contraproducentes y simplemente aumentarán la cantidad de miseria humana. (Boulding 1971, Pág. 361)
