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24 feb 2008

El Petróleo y los alimentos

Juan Carlos Guerra
Un mundo sin petróleo amenaza nuestra posibilidad de acceder a los alimentos. Para muestra un dato: El 17% de la energía consumida en el mundo se utiliza en la producción, distribución y suministro de productos agrícolas. Este porcentaje se divide de la siguiente manera: 4% a la producción; 5% al procesamiento; 8% al transporte y distribución desde la granja hasta los supermercados.

Dado que el común de nosotros se limita a ir al supermercado a comprar sus alimentos, muchas veces no nos damos cuenta de todo el proceso que agotan esos productos antes de llegar a las góndolas de esos establecimientos. No advertimos que la agricultura moderna depende casi totalmente del petróleo.

El motor de gasolina aplicado a los tractores, los camiones, las maquinas cosechadoras, ha reemplazado a la fuerza humana y a la de los caballos, mulas y bueyes como fuente primaria de energía en la granja. Y no solo en la siembra y el transporte esta la dependencia del petróleo en la agricultura: la producción intensiva de los alimentos también esta altamente influenciado por los hidrocarburos.

El uso de fertilizantes y pesticidas derivados de productos petroquímicos han servido de bujía esencial para que la agricultura dejara de ser una actividad familiar para convertirse en una industria y abastecer la alta demanda de una población que ha crecido vertiginosamente en el último siglo.

El uso de fertilizantes y pesticidas comenzó en el año 1950. A partir de esa fecha la demanda de fertilizantes creció de 13 millones a 150 millones de toneladas en el año 2005 y la de pesticidas paso de 90,000 kilos en 1950 a 3,200 millones de kilos en 2005, según el Informe sobre Pesticidas y Fertilizantes de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente.

La mecanización de la agricultura, el uso de fertilizantes y pesticidas derivados del petróleo, así como la introducción de avances en las técnicas de cultivo, han disparado la producción alimentaria, a la vez que han reducido la cantidad de mano de obra humana en la granja.

En un articulo publicado recientemente en la revista Science, titulado "The Mechanization of Agriculture" (La mecanización de la agricultura) se arroja el siguiente dato: "En 1850, un solo agricultor generaba alimentos suficientes para mantener a cuatro personas. En la actualidad, un solo agricultor genera alimentos en cantidad suficiente para mantener a setenta y ocho personas. La productividad agrícola aumento un 25% en los años cuarenta, un 20% en los cincuenta, un 17% en los sesenta, y mas del 28% en la década de los ochenta."

Ese aumento de la productividad agrícola se ha hecho a costa de incrementar la cantidad de petróleo consumido en el proceso. Según Jeremy Rifkin en su famoso libro La economía del Hidrogeno: "Para producir una lata de cereales de 270 calorías, el granjero consume la ingente cantidad de 2,790 calorías para mantener la maquinaria en funcionamiento y obtener los fertilizantes y los pesticidas. Así pues, por cada caloría de energía producida, el tecnificado granjero termina consumiendo diez calorías de energía." (p. 239).

Otro dato mas revelador que el anterior es sacado a relucir por David Pimentel en su estudio titulado "Food, Energy and Society" hecho para la Cornell University, de la ciudad de Ithaca en New York: "Un vehiculo que consume 4 litros de gasolina (un galón) por cada 50 Km.; en diez Km. quema la cantidad de gasolina necesaria para producir una barra de pan". Impresionante.

Un elemento importante es el referente al daño que causa en el suelo el uso de pesticidas y fertilizantes. El suelo se erosiona dada la alta cantidad de estos productos utilizada para aumentar su productividad. La contaminación que se deriva de los fertilizantes es responsable de la mitad de la contaminación actual del agua y de dos tercios de nuestros residuos sólidos.

El uso de pesticidas no es menos dañino, pues contribuyen también a la degradación del suelo. Para que tengamos una idea clara de lo que estamos diciendo, baste explicar que en el suelo habitan millones de bacterias microscópicas, hongos, algas y protozoos, así como gusanos y artrópodos que tienen la tarea de mantener la fertilidad y la estructura del suelo. Los pesticidas al destruirlos aceleran su proceso de agotamiento y erosión.

Los seres humanos consumimos cada vez mas energía para producir alimentos, pero esta producción es siempre menor al consumo. Según C. Ponting en su libro Historia Verde del Mundo: "En las dos primeras décadas de intensa explotación agrícola basada en productos petroquímicos que vinieron después de la Segunda Guerra Mundial, el consumo total de energía en el sector agrícola aumento un 70%, pero la producción alimentaria solo creció un 30%."

Como hemos visto el crecimiento de la producción agrícola, a través de la mecanización y el uso de fertilizantes y pesticidas, ha llevado consigo un aumento significativo del consumo de petróleo generando mayores emisiones de CO2. Lo que nos deja con una conclusión preocupante dadas sus implicaciones: la agricultura intensiva es uno de los principales agentes para el calentamiento global.

Conclusión confirmada por Rifkin en su ya mencionada obra con el siguiente dato: "Para responder a la demanda anual de carne de una familia media de cuatro personas es necesario consumir mas de 984 litros (260 galones) de combustibles fósiles. La quema de estos combustibles libera en la atmósfera 2,25 toneladas adicionales de CO2, la misma cantidad que emite un vehiculo medio en seis meses de funcionamiento normal." (op. Cit. Pág. 244).

Dado este panorama estamos ante la grave perspectiva de que los costos para la producción de alimentos aumente en tal magnitud que cuando entremos en la época en que la producción petrolera llegue a su techo, cientos de millones de seres humanos no estarán en condiciones de adquirir los alimentos necesarios para garantizar la propia subsistencia y la de sus familias. Esto sin contar con que actualmente hay 854 millones de personas que padecen de hambre y desnutrición.

Ciertamente, la humanidad esta hoy enfrentada a problemas que amenazan su propia existencia. Decir que el fin de la especie humana esta cerca, seria un gigante acto de alarmismo, los seres humanos todavía estamos a tiempo de salir victoriosos ante estos retos. Indudablemente, a la civilización humana como hoy la conocemos le quedan pocas décadas. Probablemente en el último tercio de este siglo sentará sus bases una nueva civilización que regirá al planeta por los próximos siglos.

Es nuestro deber asegurar primero, que el fin de la humanidad no llegue con el final de esta civilización. Y segundo, tan importante como lo primero, garantizarle a esas generaciones la construcción de su nueva civilización a partir de un mundo en donde la desigualdad, la guerra y la pobreza sean solo capítulos de los libros de historia.
La especie humana esta en peligro. Pero aun puede salvarse y ser mejor.
Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=57390

Mapa del Mundo según las reservas de Petróleo


29 dic 2007

Biodiesel, sí, pero...


El aluvión de proyectos de plantas de biodiesel (14 en Andalucía) y la presencia en algunas gasolineras coincide con el debate reabierto del fin de la era del petróleo y la posibilidad o no de encontrar alternativas que lo reemplacen. Al mismo tiempo, voces críticas argumentan que analizando el ciclo de vida de los biocarburantes, estos se revelan como insostenibles, al requerir una enorme cantidad de productos químicos y arrastrar todos los males de la agricultura intensiva.

Sin embargo, las ventajas de los biocarburantes, biodiesel y bioetanol, son indiscutibles: el biodiesel reduce las emisiones de partículas y monóxido de carbono, evita la contaminación por hidrocarburos aromáticos y óxidos de azufre, ofreciendo mayor rendimiento al motor. Las plantas de biodiesel, no obstante, son auténticas instalaciones industriales, que requieren del acopio de materia prima (aceites de girasol, soja, colza y palma), para hacerla reaccionar con metanol y obtener el biodiesel como carburante y glicerina como subproducto. En todo este proceso se necesita incorporar una serie de reactivos y de catalizadores (sosa, ácidos,...) y se producen emisiones procedentes de este proceso de refino, en un proceso que se llama transesterificación.
Los ésteres de metil de ácidos grasos, que es el nombre técnico del biodiesel, presentan un balance neto de CO2 igual a cero, porque este gas emitido en su combustión es el mismo que fijó la planta de procedencia al realizar la fotosíntesis. En este sentido, los biocarburantes se convierten en un valioso aliado para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, con el CO2 a la cabeza. Bien es verdad, sin embargo, que otros gases de efecto invernadero (GEI) sí van asociados a los cultivos agrícolas, como es el caso del gas metano y del óxido nitroso.
El compromiso del Plan de Energía Renovable español de alcanzar en 2010 un 5,8% de carburantes de origen vegetal, está suponiendo una fuerte aceleración para introducir el biodiesel en las gasolineras. Empresas líderes en energías renovables se están aliando con las petroquímicas para sacar adelante plantas de biodiesel: es el caso de Abengoa y Acciona, aliadas respectivamente con Cepsa y Repsol.

La instalación de una planta de biodiesel con una capacidad de 5.000 toneladas al año representaría evitar la emisión de:


160 toneladas de CO2
27 toneladas de CO
3 toneladas de partículas
7,7 toneladas de hidrocarburos.


El único inconveniente en cuanto a la contaminación atmosférica sería el incremento en las emisiones de los óxidos de nitrógeno.
Pero mucho mejor que utilizar aceites vegetales vírgenes es reciclar aceites de fritura usados; es el caso de la planta Albabio en Nijar (Almería), que producirá anualmente 6.000 toneladas de biodiesel y la planta de Ekosur en Peligros (Granada) que también procesará aceites vegetales usados.
En la actualidad, los cultivos energéticos cuentan con una prima anual de 45 € por hectárea. Además, los gravámenes que pesan sobre los combustibles fósiles (53% para la gasolina y 45% para el gasóleo) están exentos para los biocarburantes. Si además contemplamos un panorama de abandono de tierras de cultivo, instado por la Política Agrícola Común (PAC), que ha provocado en el último año el abandono o cambio de cultivo en España de más de 500.000 hectáreas, la perspectiva de introducir cultivos energéticos en estas tierras abocadas al abandono debe ser apoyada. Cuando esta política lamentable de desligar o desacoplar los pagos de la producción agrícola llegue al absurdo de pagar el 100% a los agricultores cesantes (en la actualidad es del 75%), la necesidad de ofrecer futuro y renta a la población rural es imperiosa.
Los cálculos de la producción de biocombustibles en España hablan de una producción de 2 millones de toneladas equivalentes de petróleo (tep) de las cuales 750.000 toneladas serían de bioetanol y 1.250.000 de biodiesel. De esta última cantidad, los cálculos del Plan de Energías Renovables reparten un millón de aceites vegetales puros y el resto de aceites usados. En el caso del bioetanol, la remolacha puede ser la mejor salida para mantener este cultivo después de la última reforma europea. En el año 2006 el cultivo de materias primas para biocombustibles fue de 223.000 hectáreas en España, sembradas sobre todo en Castilla la Mancha y Castilla León. Que muchos proyectos de biodiesel se instalen en puertos marítimos es una mala señal, indicativa de que van a recurrir a importaciones de aceites vegetales en masa.


¿Qué requisitos deberíamos exigir a los cultivos agrícolas energéticos?


El primero que no compitan con cultivos alimentarios básicos. Es prioritario ofrecer una buena alimentación a la humanidad por encima de las ventajas del desplazamiento con carburantes limpios. Tampoco es aceptable que destruyan zonas forestales valiosas, nunca un cultivo energético debe suponer la pérdida de una sola hectárea de bosque. Además la promoción de este tipo de cultivos debe suponer un precedente para no repetir todos los errores de la agricultura intensiva actual: uso abusivo de suelo, empleo masivo de pesticidas y fertilizantes, despilfarro de agua, etc.
En este sentido, las primas y ayudas a estos cultivos deberán reflejar este criterio de manera progresiva, es decir, deberán ser mayores cuanto menor sea la utilización de técnicas y productos propios de la agricultura intensiva. Es una gran ocasión para poner en marcha proyectos de cultivos energéticos basados en la agricultura de conservación o incluso de agricultura ecológica. Por último, el empleo de organismos genéticamente modificados debería estar totalmente erradicado.
Si además investigamos otras materias primas como pueden ser el cardo o el fitoplancton, los biocarburantes pueden representar un factor de I+D muy importante. España es ya un país líder en energía eólica y solar; la oportunidad de que pase algo parecido con los biocombustibles está a la vuelta de la esquina. Sólo hace falta determinación, iniciativa y evitar errores. Tan negativo es la promoción de los biocarburantes sin cautela ninguna y al servicio descarado del beneficio económico, como negarles el pan y la sal en función de que no son “sostenibles”.
Los análisis del ciclo de vida (ACV) de estos productos nos intentan demostrar su carácter insostenible e ineficiente, pero estas valoraciones son muy discutibles. El ACV es un proceso que evalúa las cargas ambientales asociadas a un producto, identificando y cuantificando el uso de materia y de energía y los impactos al entorno. Si repetimos lo peor de la agricultura actual está claro que pondríamos en juego cultivos antiecológicos, pero hay otra forma de hacer las cosas, evitando los intercambios desiguales, asegurando la sostenibilidad y poniendo en juego otras alternativas simultáneas de energías renovables, de ahorro y de eficiencia. No queremos que la que salga ganando sea la agroindustria ni la agricultura volcada a al exportación, sino que los cultivos energéticos sean un factor de fijación de rentas agrarias y de población que viva en y del campo.
Mientras estas premisas se ponen en práctica, ¿qué tal si la Administración pregona con el ejemplo, obligando a que toda su flota de vehículos se mueva con biocarburantes? Y también todos lo autobuses urbanos, lo cual descongestionaría un poco nuestros maltrechos pulmones.
Para evitar engaños, no estaría de más una certificación que garantizara la correcta implantación de estos cultivos, como ha empezado a hacer la Mesa por un Aceite Sostenible, en la que está Adena y la Asociación de Productores de Energías Renovables. También se precisa de un completa información para el usuario, de forma que sepa la procedencia y el porcentaje del combustible limpio que está introduciendo en su depósito; no es lo mismo un aditivo que se extrae del bioetanol, como es el ETBE, que una mezcla con gasolina, que un carburante 100% vegetal. Al consumidor ha de dársele toda la información para que su conducta sea lo más favorable para el medio ambiente posible.

Fuente:
http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article7249
Daniel López Marijuán, Ecologistas en Acción de Andalucía

28 dic 2007

¿Hay petróleo?


Al igual que en el post anterior hacíamos mención de las teorías del Peak Oil, en este hemos incluído algunas críticas, o más bien matizaciones a dicha teoría. Creo que el debate y la crítica son las mejores herramientas para aprender, y por eso también hemos incluído aquí esta postura.
De igual forma, y como en el post de Crecimiento INsostenible, el blog nos parece absolutamente recomendable, está muy documentado y hay gran cantidad de artículos razonados y comentarios que aportan nuevos puntos de vista e ideas
He incluído un artículo muy bien escrito que aparece en indarki donde se realizan matizaciones a la teoría del peak oil, para terminar con la siguiente afirmación : "El peak-oil ha muerto porque ha nacido el acceso universal a la energía".
Trabajo hay, pongámonos mano a la obra
[John Godless]
Hay una corriente de opinión energética con gran repercusión en la red que defienden y difunden las teorías sobre el cénit del petroleo, en inglés, peak-oil (primer principio básico para entender el mundo de la energía)
En los grandes medios esta corriente no está muy representada, salvo aquellos artículos que hablan del "fin de la era del petróleo barato". Así que escasamente llega al gran público. Además, creo que el hecho de que se vaya a "acabar" el petróleo preocupa poco; es fácil que en conversación de bar aparezca el argumento de "algo inventarán" (
cuarto principio). Y a priori, razones para pensarlo no les falta, ya que se oyen muchas noticias sobre los progresos y evolución de las energías renovables, investigación y desarrollo de tecnologías energéticas, de los ciclos combinados de gas, del hidrógeno. Y siempre está en la recámara la energía nuclear o el carbón, por no decir que eso de la "fusión nuclear" siempre le suena a alguien. Puede que una por una, podríamos ir tirando casi todas las alternativas y las que queden no sean capaces de afrontar ese peak-oil, pero a bote pronto, esas alternativas son parte del imaginario colectivo que apuntala la creencia de que habrá un desarrollo tecnológicio que suplirá la escasez del petróleo.
Al contrario que el peak-oil, sí que preocupa el cambio climático, que ha acabado en los medios y tiene mucho que ver con el mundo energético y la economía petrolizada. ¿Para qué preocuparse del peak-oil si el cambio climático viene antes y las medidas a tomar son similares? Esto ha sido un auténtico torpedo en la línea de flotación de los que trabajan por difundir el peak-oil.
El problema, sin embargo, es que el concepto de peak-oil y sus teorías se han quedado obsoletas. Vale que hay una cantidad de petróleo limitada, que a efectos prácticos se "acabará" y antes o después, si la economía sigue petrolizada, su precio subirá mucho y se generarán conflictos derivados del control de este recurso... pero hasta aquí podemos aprovechar las teorías sobre el peak-oil.
Las hipótesis y las bases del desarrollo de las
teorías de Hubbert (padre del peak-oil tienen muy poco que ver con la situación actual y aunque en su momento fueron un gran avance para entender el mundo energético, quedarnos en esas teorías es quedarse atrás: no es igual hablar de un mercado nacional (como el estadounidense, que estudió Hubbert) que uno multinacional y segmentado por países donde la política juega un papel vital. El desarrollo tecnológico es diferente, los mecanismos de mercado también y el resultado y efectos de este peak-oil no tiene nada que ver con lo que en su día pudo llegar a pensar Hubbert para el mercado americano de los años 60 y 70.
No digo que no exista (o pueda haber) un peak-oil, sino que dudo que los modelos matemáticos que desarrolló Hubbert puedan utilizarse actualmente para determinar puntos tan concretos como fechas del cénit de producción. ¿Realmente habrá un sólo cénit? ¿Para todos los países y regiones? Son muy diferentes los desarrollo tecnológicos en las diferentes partes del mundo, muy diferentes las necesidades energéticas, los mercados y su capacidad de adaptación ¿va a ser a la vez el cénit en una economía liberal que en una controlada por el estado con los recursos energéticos nacionalizados? El concepto de peak-oil se ha quedado obsoleto por dos razones:
- Es más global: no sólo es una cuestión de producción, sino también de economía, de política, de tecnología, cultural y de capacidad de adaptación al cambio de la sociedad.
- Es más particular: ese cénit de la producción de petróleo o mejor dicho, sus efectos como cénit se van a fraccionar y particularizar, en cada región y en cada país en función de los aspectos que acabo de mencionar ¿cómo vamos a hablar del cénit del petróleo cuando en cada sitio es diferente, tanto en fecha, como en intensidad y en efectos? Incluso en algunos sitios ni llegarán a saber cómo es eso.
El peak-oil tiene que evolucionar a un concepto más amplio. Si antes se pensaba en la escasez generalizada de un recurso energético concreto como es el petróleo, ahora debemos pensar en suministrar de forma generalizada de suficiente cantidad de recursos energéticos.
Por eso, si me alguien me preguntase: ¿cuándo será el peak-oil? Yo respondería: en cierta forma, ya ha llegado... ¿el sistema energético mundial garantiza el acceso universal a la energía que permita un desarrollo y sostenible?
El peak-oil ha muerto porque ha nacido el acceso universal a la energía.
Fuente:

18 dic 2007

Teoría de Olduvai

La Teoría de Olduvai es una teoría propuesta por Richard C. Duncan en 2000 basada en sus experiencias en manejo de energía y su afición por la arqueología. Establece que la civilización industrial actual tendrá una duración máxima de 100 años, contados a partir de 1930. De 2030 en adelante, la humanidad irá poco a poco regresando a niveles de civilización comparables a otros anteriormente vividos, culminando dentro de unos tres mil años en una civilización basada en la caza, tal y como existía en la Tierra hace tres millones de años.
La Teoría de Olduvai es un modelo basado en datos estadísticos de una afirmación que todo el mundo puede aceptar y es que no es posible que el consumo de energía y la población mundial continúen creciendo indefinidamente al ritmo que tenían durante el
siglo XX.
La Teoría está basada en la variación de la tasa entre la producción el uso de energías fósiles y la población mundial. Entre 1930 y
1979, esta tasa creció anualmente cerca de 3%, pero a partir de los años 1980, ha disminuido de forma sostenida en cerca de 0,5% anual. El pico de 1979 representa la cúspide de la civilización actual y hacia 2030, esta teoría predice una tasa de producción de energía similar a la de 1930. Ese momento se podrá considerar como el fin de la civilización actual. El colapso probablemente provenga de una epidemia de apagones generalizados en el mundo. Al faltar la energía eléctrica, se pasará de la civilización actual a una situación cercana a la de la Edad Media y la Edad de Piedra será solo un paso más.
El nombre de Olduvai está inspirado en el famoso
sitio arqueológico, si bien la teoría no depende en forma alguna de datos recopilados en ese sitio.

Bases para la formulación de la teoría
Duncan establece un modelo para estimar la producción petrolera en los próximos años. En ese modelo, el pico de producción petrolera llegará hacia 2006, momento en el cual, la producción de la OPEP superará la producción de países no miembros del cartel. A partir de allí serán los países productores quienes llegarán a manejar el total de la distribución petrolera en el mundo, estableciéndose de hecho una división entre países que poseen petróleo y países que no lo poseen. Sin embargo, aún con los aumentos de producción del cartel, la producción total mundial continuará su lento proceso de decrecimiento.
En cuanto a la producción comparada con la población mundial, esta tasa creció exponencialmente entre
1920 y 1973. Entre ese año y 1979 creció de forma leve y errática, y desde 1979 ha decrecido a un ritmo de promedio de 1,79% anual. El período de suave disminución de la tasa es llamado la pendiente de Olduvai.

Enlaces externos
Teoría de Olduvai
estadísticas sobre consumo de energía (fuente: BP).