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28 ene 2008

Planta eólica para obtener hidrógeno de forma limpia

Si el ensayo funciona, la Xunta planea construir en la comunidad una gran planta generadora de esta energía limpia.
Gas Natural e Industria han invertido casi 2 millones de euros en el proyecto, que ya está instalado en Sotavento.


Que el hidrógeno es una de las energías más limpias y con un mejor futuro es algo ya unánimemente aceptado por científicos de todo el mundo. Pero lo caro de su obtención sigue siendo un problema sin resolver a estas alturas. El hidrógeno solo es extraíble a partir de otros combustibles tradicionales (una solución poco equilibrada por la dependencia que tendría del petróleo, el carbón o el gas natural); o a partir del agua. Este segundo proceso, al menos por ahora, resulta demasiado caro, por la gran cantidad de energía que se consume durante la electrólisis. Sin embargo, parafraseando a Bob Dylan, la respuesta podría estar en el viento. Así lo creen al menos la Xunta de Galicia y Gas Natural, que el pasado diciembre culminaron una inversión de casi dos millones de euros en el parque eólico de Sotavento. Allí tendrá lugar en muy pocos días el inicio de un experimento pionero en todo el mundo. Únicamente una isla noruega ensayará un sistema similar de extracción y almacenamiento de hidrógeno a partir de la energía del viento.
La intención es comprobar, a pequeña escala, si es posible aprovechar la energía de los molinos de viento para obtener hidrógeno del agua, almacenarlo y después quemarlo para producir electricidad. Esta nueva fuente de energía será aprovechada para cubrir los huecos de tensión del parque eólico o incluso para verter en la red eléctrica.
Antoni Juliá, director técnico del proyecto y responsable de programas de I+D de Gas Natural espera que el experimento funcione. La elección de Galicia, realizada hace ya más de dos años, respondió a la gran experiencia de la región en la extracción de energía eólica y a la existencia de un parque como el de Sotavento, situado en uno de los mejores corredores del viento europeos, que tiene un carácter netamente experimental y, por tanto, apto para este tipo de ensayos.
La Consellería de Industria, que seguirá de cerca la evolución del proyecto, sostiene que el objetivo final será la construcción de una gran planta gallega de generación de hidrógeno, la primera de estas características que se instalaría en España.
La primera estación de hidrógeno de España se creó en Madrid, después de que en el 2002 la empresa municipal de transportes (EMT) decidiese adquirir una flota de autobuses que usa este tipo de combustible. Una sociedad formada entre Gas Natural, Repsol YPF y Air Liquide, que se denominó EsH2, creó la mayor estación de hidrógeno española. En todo el mundo se producen ya 500.000 millones de Nm3 de hidrógeno cada año, pero solo un 4% de la producción mundial se realiza mediante el proceso de electrólisis, debido a su alto coste.
Esa es, precisamente, la importancia del experimento gallego. Lograr una producción eficaz de hidrógeno, a un coste moderado y con una posibilidad de uso inmediata para los propios parques eólicos, que podrían corregir así los parones del viento.

Fuente:
http://www.lavozdegalicia.es/dinero/2008/01/15/0003_6480764.htm
A través de: http://indarki.blogia.com/, blog muy recomendable

26 dic 2007

¿Es viable un mercado de pilas de hidrógeno para uso residencial en Europa?


El Centro Nacional de Energías Renovables (CENER) ha acogido durante dos días a un grupo de expertos europeos que han analizado la viabilidad técnico-económica de un mercado de pilas de hidrógeno para uso residencial en Europa.


El grupo de trabajo, que se ha reunido los días 3 y 4 de septiembre en Navarra, está liderado por el centro danés de investigación en hidrógeno Hydrogen Innovation & Research Center (HIRC) y cuenta con la participación de otros centros de primer nivel como el Energy Research Center of Netherlands ( ECN) de Holanda o la propia Universidad de Islandia. Todos forman parte del Proyecto Europeo Regional Market of Renwable Energies Sources Fuel Cell Systems for House Holds (RES-FC Market), financiado por la Comisión Europea a través de la Intelligent Energy Executive Agency.


Los estudios de la implantación de las pilas se centran en diferentes regiones europeas de Alemania, Dinamarca, España, Holanda, Islandia, Polonia y Portugal. Se busca que esas pilas sean capaces de satisfacer, total o parcialmente, las necesidades energéticas del sector residencial.Pilas en NavarraEn España, la investigación, que concluirá a finales de 2008, está siendo realizada por CENER en la Comunidad Foral de Navarra donde se estudia la existencia de un mercado potencial, en los ámbitos rural y urbano, para implantación de 300 pilas de combustible de 1 kW con los que es posible cubrir el 90% de la demanda eléctrica de una vivienda de 90 m2.Cada participante estudia también el modo más idóneo de obtener, en cada región, el hidrógeno que alimente estas pilas a través de energías renovables. En el caso de Navarra, región rica en producción de energía eólica, el estudio realizado por CENER plantea la obtención del hidrógeno a partir de energía eólica mediante electrolisis del agua (H20).
El tamaño de estas pilas puede ser comparable con el de la CPU de un ordenador. Se pueden colocar en un balcón o una zona semicubierta, donde se hospeda actualmente el calentador de gas, aunque también se pueden albergar dentro de casa. No se necesita una instalación especial. Su coste ronda los 6.000 €/kW y su fabricación, hoy por hoy, es prácticamente artesanal.
Según los expertos, la producción de electricidad y calor en pequeñas unidades descentralizadas es, junto con la propulsión de vehículos y las aplicaciones portátiles (ordenadores, móviles, etc), una de las principales aplicaciones de las pilas de combustible cuya eficiencia energética supera entre un 30 y un 50% la de los sistemas convencionales (gas natural, carbón, diésel), además de no resultar contaminantes y de ser muy silenciosas.
El hidrógeno se perfila, en un escenario energético no muy lejano, como el combustible alternativo a los derivados de los combustibles fósiles. Su uso contribuirá a asegurar el suministro necesario de energía permitiendo diversificar las fuentes y reducir las emisiones relacionadas con el cambio climático.45 millones de toneladasSegún los datos que maneja el CENER, “actualmente se producen en el mundo 45 millones de toneladas de hidrogeno y se estima que en 2040 se necesitarán 150 millones de toneladas en los Estados Unidos sólo para aplicaciones en automoción”.
Según los expertos, entre 2015 y 2019 asistiremos al desarrollo de una red de distribución y de la infraestructura necesaria que permita el suministro de hidrógeno al por menor a usuarios finales particulares y entre 2020 y 2040 se producirá el desarrollo de estaciones de servicio de hidrógeno semejantes a las actuales gasolineras. El trabajo de investigación que están realizando los integrantes del Proyecto RES-FC Market demuestra que “todavía existen numerosas barreras tecnológicas, económicas, ausencia de normativa y sobre todo, un profundo desconocimiento de la sociedad en cuanto a los beneficios y manejo del hidrógeno, similar al tratamiento doméstico que se da al gas ciudad o el butano”.
Estados Unidos y Japón son los líderes mundiales en dedicación de recursos para la investigación tecnológica y la mentalización de la implantación de las pilas de combustible mediante proyectos de demostración. El Gobierno Federal Norteamericano aprobó en 2003 una inversión publica de 1.700 millones de dólares durante los próximos 5 años para el desarrollo de pilas de combustible de hidrógeno aplicadas más al sector de la automoción que al residencial.En Europa, Alemania es el país donde más se están invirtiendo y promoviendo las tecnologías de hidrógeno. Cuenta ya con casas con pilas de combustible que satisfacen en todo o en parte las necesidades residenciales y han puesto en marcha varios proyectos de demostración financiados por el gobierno alemán y por la UE.Los resultados de este proyecto de investigación, que concluirá a finales de 2008, permitirán extrapolar la metodología aplicada para la implantación de un mercado de pilas de hidrogeno en Navarra, al resto del sector residencial español.


Fuente:

23 dic 2007

Concepto de Generación Distribuida

La nueva economía basada en el hidrógeno.
La forma de distribuir la energía en el futuro es lo que conocemos como Generación Distribuida. Esta forma de distribución respondería a los problemas de coste y abriría el ansiado nuevo camino que terminará de liberarnos de la era de los combustibles fósiles.Este sistema invierte totalmente la lógica convencional de la distribución de la electricidad.
En el siglo XX y durante lo que va de siglo XXI, la electricidad se ha generado en grandes centrales eléctricas, luego se ha transmitido por líneas de alta tensión hasta los consumidores finales. La centralización de la electricidad, por tanto, ha originado economías a escala (este efecto se produce cuando el coste medio de producir un bien disminuye, a largo plazo, al aumentar la escala en la que se produce).Sin embargo, los elevados costes de capital necesarios para construir centrales eléctricas gigantescas y vastas redes de transmisión sólo pueden compensarse dejando que las compañías controlen todo el mercado regional.
El Estado ha intervenido apropiándose del servicio de suministro eléctrico a la población. En algunos casos se han regulado el servicio mediante concesiones a empresas privadas, pero con regulación estatal como un monopolio natural.Podemos clasificar los mercados en dos grandes grupos: mercados de competencia perfecta y mercados imperfectos, del cual el monopolista sería el más representativo.
1. Los mercados de competencia perfecta se caracteriza porque la empresa no tiene control sobre el precio del mercado en el que opera. Por este motivo, al intentar obtener un beneficio individual logrará una gran eficiencia social ya que el producto que finalmente venda se habrá ajustado en diseño, calidad, disponibilidad, etc.
2. Por el contrario, en el monopolio la empresa tiene el control sobre el precio del mercado. En este caso el interés individual no coincide con el social. Su capacidad para modificar el precio la utilizará para mejorar su posición individual.
Ahora podemos preguntarnos: entonces, ¿por qué motivo existen los monopolios eléctricos?Los monopolios surgen por cuatro circunstancias. Que son las siguientes:
1. Acceso exclusivo a ciertos recursos, como pueden ser materias primas indispensables para la fabricación de un producto.
2. Patentes. El inventor tiene derecho de fabricación de su idea durante un periodo de tiempo determinado.
3. Franquicia legal. Las leyes son las que determinan quienes pueden ofrecer ciertos servicios. (Monopolios legales). Entre los que distinguiríamos:a. Monopolios estatales (Correos, ferrocarriles y venta de gasolina y carburantes).b. Monopolios regulados (Teléfono, agua, gas, basura y transportes urbanos, náuticos y aéreos, venta de tabaco). Suelen ser empresas privadas subcontratadas, concesiones o empresas mixtas.Los precios que se cargan por sus servicios suelen ser precios “políticos”, en algunos casos por debajo del precio de mercado y en otros casos por encima del precio que cubre costes, como es el caso de la venta de carburantes y tabacos.
4. Existencia de economías a escala. Monopolio Natural.La existencia de monopolios estatales y regulados se debe a la necesidad de realizar una gestión centralizada de un monopolio natural. Esta gestión centralizada es especialmente importante en países en donde el régimen político es dictatorial, ya que el gobierno tiene especial interés en realizar un control exhaustivo de todos los servicios y materias primas que constituyen la base del status quo establecido por el régimen.
Al contrario de lo que ocurre en los mercados de competencia perfecta, en el monopolio el aumento de la cantidad producida por parte de la empresa afectará al precio de equilibrio al que se debe vender el producto. Si se define el ingreso total como el resultado de multiplicar la cantidad producida por el precio de venta, este variará cuando lo haga la cantidad consumida.Además cambios en la cantidad provocan cambios en el precio, de forma que si por ejemplo aumenta la cantidad, disminuye el precio (pues los consumidores sólo aceptarán mayores cantidades a precios menores). Por esta razón interesa analizar como varía el ingreso del monopolista cuando varía la cantidad. En este sentido definimos el ingreso marginal como el cambio de ingreso total que se produce cuando se altera en una unidad la cantidad producida.
El monopolista tiene cierto poder sobre el mercado y podrá imponer el precio o la cantidad que desea, pero no ambas cosas a la vez, pues en el mercado hay un conjunto de consumidores, representados por la función de demanda, que tienen soberanía en sus decisiones de consumo. Por lo tanto, el monopolista intentará encontrar un nivel de producción que maximice sus beneficios. Una vez encontrado este nivel de producción serán los consumidores quienes, sobre su función de demanda, decidan que precio están dispuestos a pagar por dicha cantidad.
Para encontrar el nivel de producción de máximo beneficio la empresa irá aumentando su producción mientras unidades adicionales hagan aumentar los ingresos más que los costes, pues de esta manera aumentarán los beneficios.La centralización en la generación de energía eléctrica comenzó a recibir duras críticas en la década de los setenta.
En los últimos años estas criticas se han generalizado, el gran tamaño de las mismas las convierte en disfuncionales a la hora de enfrentarse a todo nuevo tipos de problemas, como el drástico aumento del coste de la energía derivado del embargo petrolero árabe y las subidas de precios decretadas por la OPEP, así como el más grave problema originado por las emisiones de CO2.La fuerte presión pública hizo que en 1978 el Congreso de los Estados Unidos aprobara la Ley Reguladora de los Servicios Públicos, con el objeto de encontrar nuevas formas de ahorrar energía. Esta legislación se diseñó, sobre todo, para fomentar la extensión de la cogeneración.La Ley fomentaba la entrada de nuevas compañías en el mercado de la electricidad y la creación de una incipiente competencia.
La desregulación del mercado del gas natural llevó a un descenso de los precios de este combustible y estimuló nuevos avances en el campo de la generación de electricidad con gas natural. Las nuevas turbinas de gas tenían una buena relación coste-eficiencia para potencias iguales o inferiores a los 100 megavatios y requerían una inversión de capital muy inferior a las plantas nucleares o de carbón de 1.000 megavatios convencionales. Otra ventaja añadida para las nuevas centrales de gas era que requerían menor tiempo de instalación y eran más fáciles de mantener.
Ante esta situación apareció una nueva generación de pequeños productores que ponía en entredicho la producción única por parte de grandes productores amparados por el gobierno y justificados por la teoría económica que definía su actividad como “monopolio natural”.La realidad era que la producción de electricidad se estaba haciendo cada vez más barata y versátil. Por lo tanto, y de forma más que justificada, la opinión pública exigía una nueva forma de competencia, así como modelos de distribución de electricidad acorde con los tiempos.Además, de todas las circunstancias anteriores, el sector eléctrico de los países industrializados se ha cargado con dos grandes pasivos.
El primero de ellos viene derivado de las desinversiones realizadas en las centrales nucleares que se van quedando obsoletas. El coste social que provocan tanto la disminución de la producción como el desmantelamiento de estas centrales, unido al segundo problema que se enfrenta el sector, que es el coste de mantenimiento de todas las instalaciones y de las redes de distribución que se deterioran a gran velocidad, hace que los problemas en el suministro comiencen a generalizarse en todos los países. Los apagones, bajada y cortes de tensión se hacen más frecuentes, siendo los clientes los que tienen que soportar los periodos de inactividad.
En el caso de España tenemos muy reciente los dramáticos acontecimientos que durante este verano han mantenido a parte de la población catalana sin suministro eléctrico. No obstante, podemos encontrar ejemplos similares a nivel planetario. Los monopolios naturales tienen cada vez menos amigos dispuestos a defender su estatus especial, justo en el momento en que comienzan a aparecer nuevos productores energéticos independientes que les disputan los clientes.
La desregulación alcanzó su punto máximo durante los mandatos presidenciales de Ronald Reagan y George Bush en Estados Unidos y los de Margaret Thatcher y Helmut Kohl como primeros ministros de Reino Unido y Alemania respectivamente. La industria energética se vio afectada profundamente. Más tarde, en 1992, la Ley de Política Energética de Estados Unidos abría el mercado eléctrico a la competencia. Los productores independientes comenzaron a crear problemas a los grandes gigantes con la introducción de tecnologías de pequeño alcance para servir a mercados especiales. Había nacido la era de la generación distribuida.
Esta expresión hace referencia a un conjunto de pequeñas plantas generadoras de electricidad situadas cerca del usuario final, o en su mismo emplazamiento, y que pueden bien estar integradas en una red o bien funcionar de forma autónoma. Los usuarios van desde viviendas domésticas hasta grandes empresas.Los pequeños motores alternativos alimentados de gas natural o combustible diesel son las tecnologías más difundidas en la actualidad. Aunque en los últimos años están adquiriendo gran desarrollo el uso de turbinas de gas y microturbinas alimentadas con diversos recursos biomásicos.
Sin embargo, todos los expertos coinciden que a largo plazo el dominio y el liderazgo en el mercado de la generación distribuida corresponderá a la pila de combustible del hidrógeno.
Entre las virtudes del hidrógeno figura la de generar electricidad de forma más eficiente y ser menos contaminante que el motor de combustión, la pila de combustible también es más flexible. Las pilas de combustible se comercializan en módulos, de modo que el usuario final puede personalizar su unidad para adaptarla a sus necesidades energéticas actuales y, si éstas aumentan, en el futuro se pueden incorporar nuevos módulos con un escaso gasto añadido.
La electricidad que se genera en una pila de combustible cuesta actualmente entre 3.000 y 4.000 dólares por kilovatio, mientras que la electricidad generada por una central eléctrica clásica de gas oscila entre los 500 y 1.000 dólares por kilovatio. Este coste baja a medida que aumentan las ventas y se generan economías de escala y estímulos a la innovación. Los analistas de la industria se muestran optimistas con respecto al potencial del mercado de las pilas de combustible y la generación distribuida, y por diversas razones consideran probable que la red eléctrica evolucione desde un modelo de generación centralizada hacia un modelo de generación descentralizada próxima al usuario final.
Los sectores bancarios, de telecomunicaciones e industriales necesitan una electricidad de alta calidad. Estos sectores no solo dependen del flujo ininterrumpido de información electrónica por sus intranets, sino del mantenimiento de sus bases de datos y de equipos digitales de todo tipo. Un corte eléctrico significa una pérdida significativa en términos de producción y distribución. El Banco Nacional de Omaha, en Nebraska tiene instalado en su centro tecnológico un sistema de pilas de combustible de 200 kilovatios para garantizar su seguridad frente a fallos de la red eléctrica general. En 1997 una breve interrupción del suministro eléctrico provocó un colapso en sus sistemas informáticos.
En Times Square, New York, se ha construido un moderno edificio que dispone de 200 kilovatios de potencia generados con pilas de combustibles propias que se utilizan para el agua caliente, la iluminación de la fachada y como reserva de emergencia para la red principal.
El aumento de la frecuencia de los cortes de electricidad en las redes generales y el incremento en los precios del servicio, provocado por la escala interminable de los precios del petróleo, traerá consigo la modificación del uso de los generadores de emergencia. De este modo empezarán a utilizarse como fuente primaria de generación eléctrica.Los servicios públicos también se ven afectados por los cortes de electricidad de la red centralizada. Sobre todo los hospitales, comisarías de policía, estaciones de bombeo de agua, están equipándose con sus propios generadores de emergencia locales. Entre los consumidores privados también está comenzando a tomarse medidas en este sentido. La primera pila de combustible doméstica se instaló en una casa estilo rancho cerca de Albany en New York, en junio de 1998. Tiene el tamaño de una nevera y es capaz de generar 50 kilovatios de electricidad.
Los consumidores de energía eléctrica que trabajan desde su domicilio son especialmente proclives a la instalación de generadores propios. Un corte en el suministro eléctrico puede significarles el paralizar su actividad laboral y enfrentarse a una grave pérdida económica. Además cualquier otro usuario también puede estar interesado en instalar este sistema que le permitirá garantía en el uso de electrodomésticos, aire acondicionado, calefacción, etc.
La generación distribuida se ve potenciada por el uso de sistemas de cogeneración que son capaces de reducir hasta en un 50% la cantidad de combustible empleado y las emisiones de CO2Peter Fairley en Technology Review ha escrito que en el futuro las pilas de combustibles podrán controlar las tarifas a través de Internet o señales digitales transmitidas por la propia electricidad. Se analizará la información recibida, por ejemplo, sobre el precio del gas natural y de la electricidad y si resulta más ventajoso pasar a la generación distribuida, la unidad se pondrá automáticamente en funcionamiento. Como la mayoría de los consumidores domésticos y comerciales no son expertos en las complejidades del negocio de la energía, surgirá un nuevo tipo de intermediarios que actuarán como servicios de suministro de combustible.Las compañías de servicios públicos también se beneficiarán de la generación distribuida, aunque hasta el momento no lo vean así.
La generación distribuida se adapta a las necesidades energéticas específicas del usuario final, constituyendo la forma más barata y eficiente de proporcionar suministro adicional de electricidad que confiar en una fuente centralizada. Una línea eléctrica de 10 km para un cliente de 3 MW le cuesta a una compañía de servicios entre 365 y 1.100 dólares por kw/h.
Un sistema de generación distribuida puede cubrir estas mismas necesidades a un coste que oscila entre los 400 y 500 kw/h. Generar la electricidad cerca de los usuarios finales también reduce la cantidad de energía consumida, dado que entre el 5 y el 8% de la energía transportada mediante líneas de larga distancia se pierde durante la transmisión.
La gran obsolescencia de las instalaciones eléctricas a las que las compañías no están dispuestas a hacer inversiones multimillonarias debido a que cada vez es más difícil aplicar esa inversión en la factura del consumidor final, hace que, como alternativa, se plantee el controlar la generación distribuida como una forma de dar respuesta a la creciente demanda comercial y doméstica.Además tenemos que tener presente que el precio artificialmente bajo que los consumidores estamos pagando por el suministro eléctrico originará considerables tensiones en cuanto al precio y al suministro energético en los próximos años. En ese momento los sistemas autónomos ganarán la partida definitiva a los sistemas productores y distribuidores tradicionales.
Fuente:

19 dic 2007

La conversion hacia la energia del hidrogeno


De forma semejante a cómo se bombea el gas en tanques, el hidrógeno se bombearía en células de combustible que se basan en procesos químicos y no en la combustión, para impulsar los vehículos. Cuando el hidrógeno fluye a través de los compartimientos de la célula de combustible, reacciona con el oxígeno para producir agua y energía.
El profesor Mark Z. Jacobson y la estudiante graduada Whitney Goldsborough Colella (ambos del departamento de ingeniería civil y medioambiental de la citada universidad) y el profesor David M. Golden (del departamento de ingeniería mecánica) afirman en el informe que en el caso de Estados Unidos tal conversión podría evitar anualmente millones de casos de enfermedades respiratorias, decenas de miles de casos de hospitalización, y salvar más vidas que las que se perdieron en los ataques a las torres del World Trade Center.La conversión de todos los vehículos actuales en vehículos alimentados por células de combustible recargadas por el viento, podría hacerse a un costo de combustible comparable con el de la gasolina, e incluso menor si se consideran los efectos de la gasolina sobre la salud.En el estudio se compararon las emisiones que se producirían en cinco casos, si todos los vehículos actuales fueron impulsados por:


1) La combustión interna convencional.

2) Una combinación de electricidad y combustión interna por gasolina, como en los vehículos híbridos.

3) El hidrógeno producido por la electrólisis usando el viento para generar la electricidad necesaria.

4) El hidrógeno generado a partir del gas natural.

5) El hidrógeno producido por la gasificación del carbón.


Como la generación del hidrógeno utilizando viento proporcionó los mejores beneficios para la salud y el clima, los investigadores hicieron un análisis de costes para comparar el de un galón de gasolina con el de un galón de hidrógeno generado por el viento usando la electrólisis. El costo de producir el hidrógeno usando viento es equivalente al precio actual de la gasolina, pero ésta tiene un coste oculto derivado de los gastos sociales como la reducción del nivel de salud, la perdida de la productividad, la hospitalización y la muerte, así como la limpieza de sitios contaminados. Sumándole esos recargos, el verdadero precio de la gasolina excede el coste promedio estimado del hidrógeno producido usando viento.El estudio de Stanford, sin precedentes por su profundo nivel de detalle, se valió de un inventario de más de 600.000 fuentes de contaminación registradas por la Agencia Estadounidense de Protección Medioambiental desde agosto de 1999.


Fuente:

Gasificación de la biomasa,centrales eléctricas, CO2 e hidrógeno



La gasificación de la biomasa se trata de someter a la biomasa a un proceso de combustión incompleta entre 700 y 1200ºC. El producto resultante es un gas combustible compuesto fundamentalmente por hidrógeno, metano y monóxido de carbono [1].
La gasificación de la biomasa tiene como primer objetivo utilizar los gases para quemarlos y producir energía. De los productos mencionados anteriormente como resultado principal de la gasificación de la biomasa, además de algunos pequeños hidrocarburos, los gases con valor energético que ya nos suenan de sobra son el hidrógeno y el metano.
Este gas puede es aprovechado por centrales de tipo GICC (central de gasificación integrada con ciclo combinado). Estas centrales pueden funcionar con gas natural o con carbón (altamente eficientes), y con coque derivado del refino del petróleo [2]. Un ejemplo de este tipo de centrales es la de Puertollano [3].
En principio el tipo de biomasa a utilizar es variada. En la central de Puertollano actualmente utilizan harinas de origen animal, pero se pueden utilizar cultivos energéticos, madera provenientes de talas y podas, o como hemos ido comentando en Biocarburante.com,
otras fuentes como vísceras de animales, grasas de pescado, etc.
La eficiencia energética de la biomasa forestal para la generación eléctrica está muy
discutida, y a priori es poco rentable para las empresas. Este tema tendríamos que analizarlo desde el punto de vista del coste económico y coste medioambiental, pero eso será otra reflexión aparte.
Tras la gasificación de la biomasa para la producción eléctrica en centrales hay dos aspectos importantes a tener en cuenta:
las emisiones de CO2
las posibilidades de captura del hidrógeno para fabricar pilas de combustible
En cuanto a las emisiones de CO2, se trabaja en estudios que
permitan su captura para no ser liberado a la atmósfera. El inconveniente de esta operación es que hay que almacenarlo, y a mí lo de meter la porquería debajo de la alfombra no me va y soy contrario a la postura de crear almacenes de CO2 o utilizar yacimientos de gas o petrolíferos agotados para almacenar este CO2.
Una alternativa creo que más saludable es utilizar este
CO2 para el cultivo de algas que luego además volverán a ser biomasa y se convertirán en biocombustible, de forma que estaríamos emitiendo un CO2 previamnete emitido y capturado, es decir, no aumentarían las emisiones de CO2 por utilizar es biocombustibles o por la gasificación de la biomasa.
Y en cuanto al hidrógeno, pues sería una buena forma de completar la producción de hidrógeno para su uso en coches con pilas de combustible.
Algo que deja claro un ejemplo como este es que ninguna de las fases del proceso de producción y consumo energético están aisladas unas de otras, y que las producciones mixtas y la reutilización de materias y medios (convergencia de diversas tecnologías lo llamarían algunos) es un aspecto fundamental y a tener en cuenta para llegar a la optimización de los procesos de producción y consumo energético.




Fuentes:


[1] Tecnociencia: Obtención de hidrógeno.
[2] Coque del petróleo.
[3] Elcogas: central de Puertollano.
[4] Noticia de actualidad sobre la gasificación de biomasa en Puertollano.