Mostrando entradas con la etiqueta economía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta economía. Mostrar todas las entradas

1 feb 2009

¿Cómo se afronta la crisis esta vez?

Entre las similitudes de los gobiernos de José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero figura el triunfalismo económico. El PIB habría crecido durante sus respectivas etapas superando la media europea. En una época aún reciente, en la que la población apenas crecía, PIB y PIB por habitante eran prácticamente sinónimos. Sin embargo, en la última década, el casi inexistente crecimiento vegetativo ha sido suplido por la inmigración masiva con un resultado de seis millones de habitantes más entre 1999 y 2008. Pero, ¿Se mantiene el triunfalismo cuando se desciende al PIB per cápita? La respuesta es positiva. Del 3.7% de crecimiento anual del PIB desde la entrada en la Unión Europea (1986) hasta 2007, cuatro quintas partes (3%) corresponden al PIB per cápita.
Hasta aquí, las buenas noticias. Pero, ¿Qué hay tras el PIB por habitante? Una sencilla identidad permite descomponerlo en el PIB por hora trabajada y las horas trabajadas por habitante. Aquí, los resultados son más inciertos. Por una parte, las horas trabajadas han crecido con respecto a la población total a un 1.7% anual, quebrando una tendencia descendente que se había iniciado a comienzos de los años 50. ¿Qué subyace tras este aumento? No han sido, desde luego, las horas trabajadas por ocupado que han continuado una tendencia secular descendente, y sólo, en muy pequeña medida, la mayor proporción de la población entre 15 y 65 años. La clave está en el incremento de la proporción de los ocupados sobre aquéllos en edad de trabajar. El aumento del empleo se ha concentrado, sin embargo, en la construcción y los servicios (sobre todo en aquéllos menos avanzados tecnológicamente), sectores cuya participación en el PIB más ha crecido.
El otro componente, el PIB por hora trabajada, ha experimentado una acusada desaceleración, con una tasa de crecimiento anual de tan sólo el 1.1%, frente a una tasa promedio cercana al 6% entre 1953 y 1986. ¿Qué explica este resultado? La productividad aparente del trabajo depende, por una parte, de la dotación de capital (físico y humano) por ocupado y, por otra, de la eficiencia con la que los factores de producción (capital y trabajo) se utilizan, que es lo que recoge la productividad total de los factores (PTF). Las estimaciones disponibles para el periodo 1986-2007 oscilan entre el estancamiento y el declive de la productividad de los factores, con lo que la mayor intensidad de capital por ocupado habría evitado una contracción de la productividad del trabajo. En contraste, la PTF explicaría casi dos terceras partes del fuerte aumento de la productividad laboral durante 1953-1986.
¿A qué puede atribuirse esta marcada desaceleración de la productividad total de los factores? Es cierto que los aumentos de eficiencia derivados del "cambio estructural" (trasvase de mano de obra del campo a la ciudad, eliminación de industrias obsoletas, ...) ya se han agotado. Sin embargo, el argumento de que en una economía madura no debemos esperar aumentos dramáticos de la productividad es desmentido por la experiencia de los EE UU desde 1995. Si recapitulamos, la industria es eficiente y pequeña (17.5% del PIB en 2007) y eficiente, y la agricultura tiene dimensiones muy reducidas (2.9% del PIB en 2007), y, entre ambas, emplean a una minoría de los trabajadores. El desafío procede, pues, de la baja productividad de la construcción y los servicios (en los que una minoría es tan eficiente como en la manufactura) que concentran el aumento del empleo. Por otra parte, el mayor nivel educativo no parece haberse traducido en un incremento sustancial de capital humano que contribuya de forma significativa al crecimiento de la productividad laboral.
En definitiva, el notable crecimiento del PIB por habitante desde la entrada en la Unión Europea se ha debido en medida considerable al aumento del empleo en sectores de baja productividad, mientras el modesto aumento de la productividad del trabajo ha dependido del mayor uso de capital y no de mejoras de la eficiencia en el uso de los factores de producción. Ello limita, sin duda, la capacidad de respuesta de la economía española ante la crisis. -

Leandro Prados de la Escosura es catedrático de Historia e Instituciones Económicas en la Universidad Carlos III de Madrid.

Esta crisis pasará a la historia

22 sept 2008

De la crisis ninja al capitalismo 3.0

El capitalismo ha muerto. Ya no cree en él ni su propio impulsor, Estados Unidos, que se está dando un auténtico festín de intervencionismo: Bearn Stearns, Indy Mac, Fannie Mae, Freddie Mac... Con el beneplácito de entidades tan capitalistas como la Fed, el BCE, el FMI o la banca española.
Todos aplauden una medida que resulta tremendamente peligrosa, porque privatizar los beneficios y socializar las pérdidas -como ha hecho ahora el Gobierno americano- genera unos incentivos tan perversos que harían temblar al mismísimo Adam Smith. Es verdad que el Gobierno español se mantiene firme por ahora y ha rechazado ayudar a Martinsa... ¿pero qué pasaría si Santander o BBVA estuvieran a punto de quebrar? Entonces sí entraría en juego el dilema too big to fail (se trata de entidades demasiado grandes para dejarlas caer, como es el caso de Fannie y Freddie).
El capitalismo se ha pervertido hasta tal punto que el objetivo principal del sistema ya no es producir bienes para satisfacer necesidades, sino sólo producir beneficios. En lugar de suministrar dinero a la economía real, los bancos se han dedicado a especular y a manipular productos financieros.
El desastre financiero al que nos enfrentamos pone de relieve que, aunque no lo queramos, los mercados sin trabas no acaban de funcionar bien por sí solos y no se autocorrigen, como defienden los ultraliberales. El intervencionismo del Gobierno americano refleja que ninguna Administración -salvo la de Zapatero- puede quedarse de brazos cruzados mientras un país entra en recesión, ni siquiera cuando la crisis ha sido causada por la avaricia de unos banqueros o por los errores de empresas privadas.
Pero analicemos en detalle cómo es posible poner en peligro la esencia del capitalismo, con la ayuda del antiguo profesor del IESE Leopoldo Abadía y de su magnífico artículo La crisis ninja (ver leopoldoabadia.blogspot.com).
Todo empezó tras la explosión de la burbuja de Internet. La Fed bajó en dos años el precio del dinero del 6,5% al 1%, lo que dopa un mercado que empezaba a despegar: el inmobiliario. En 10 años, el precio de las viviendas se multiplica por dos en EEUU. Con unos tipos tan bajos, a los bancos el negocio se les hacía pequeño, y entonces se les ocurrió dar préstamos más arriesgados, con lo que podían cobrar más intereses- y compensar sus bajos márgenes multiplicando el número de operaciones.
Entonces empieza la fiesta. Ofrecen hipotecas a los clientes ninja (no income, no job, no assets; o sea, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo y sin propiedades), a los que cobran más intereses porque tienen más riesgos. Y llenos de entusiasmo les conceden créditos hipotecarios por un valor superior al de la casa que compraba el ninja, porque con el boom inmobiliario la casa se revalorizaría rápidamente. Éstas son las famosas hipotecas subprime.Este planteamiento fue bien durante algunos años. Los ninja iban pagando los plazos de la hipoteca y, además, como les habían dado más dinero del que valía su casa, se habían comprado un coche, habían hecho reformas en la casa y se habían ido de vacaciones con la familia.
Pero como los bancos estaban dando muchos préstamos hipotecarios, se les acaba el dinero y deciden acudir a bancos extranjeros para que les presten fondos, porque para algo está la globalización. Con ello, el dinero que ingresamos en una Caja de Ahorros española puede estar esa misma tarde en Illinois e ir a parar a un ninja, sin saberlo ni el director de la Caja ni, por supuesto, nosotros.
Si el banco americano está pidiendo dinero a otros bancos y dando muchos créditos, se encuentra con un capital mínimo en relación con sus activos. Hay que inventar algo nuevo para sacar las hipotecas del balance. Y eso nuevo se llama titulización. El banco de Illinois empaqueta las hipotecas en paquetes que se llaman MBS (Mortgage Backed Securities, Obligaciones Garantizadas por Hipotecas). ¿Quién compra esos paquetes?El banco de Illinois crea unas entidades filiales, los conduits, que no son sociedades, sino trust o fondos, cuyos balances no consolidan con los de la matriz. Estos conduits compran los paquetes de hipotecas mediante créditos de otros bancos y contratan los servicios de bancos de inversión que colocan los MBS a fondos de inversión, a aseguradoras y a sociedades de capital riesgo.Para vender estos MBS había que convencer a las agencias de ráting de que les dieran una buena calificación crediticia. Los Moody’s, Standard & Poors y Fitch no quisieron fastidiar la fiesta y así lo hicieron. A partir de aquí, ya no hay humano que lo entienda. Los MBS se ordenan en tramos y se rebautizan como CDO (Collateralized Debt Obligations, Obligaciones de Deuda Colateralizada). Los ingenieros crean también los Synthetic CDO y los CDS (Credit Default Swaps), que nadie sabe lo que son, pero que ofrecían una rentabilidad extraordinaria.
Y todo estaba basado, no lo olvidemos, en que los ninja pagaran sus hipotecas y en que el mercado inmobiliario norteamericano siguiera subiendo...Hasta que a principios de 2007 el mercado inmobiliario se desploma, los ninja dejan de pagar las hipotecas y ya nadie quiere los MBS, CDO o CDS. El montaje se hunde y se hace necesario sanear el mercado, que es en lo que estamos ahora.¿Y qué pasará en el futuro? Pues que habrá que reinventar el capitalismo. Si el capitalismo 1.0 fue la industrialización del siglo XIX y el 2.0 nació después de la II Guerra Mundial con los acuerdos de Bretton Woods y el nacimiento del Banco Mundial y del FMI, ahora habrá que pensar en el capitalismo 3.0, que tendrá que fomentar el crecimiento económico sostenible. Una buena idea sería pagar el bonus a los inventores de los instrumentos estructurados con esos mismos productos.
Parece claro que los destrozos en la banca obligarán a dotar de más regulación al sistema financiero para frenar los abusos. E incluso se baraja la idea de aplicar a los productos financieros cláusulas de responsabilidad como los de la industria manufacturera.
El capitalismo 3.0 tendrá como eje que el consumidor se ha vuelto poderoso y que, por tanto, hay que fomentar un sistema de relaciones económicas en el que se garantice la libertad, los derechos humanos y la supervivencia. El crecimiento tiene que ser sostenible e inclusivo, es decir que beneficie a una mayoría de los ciudadanos. El peligro es caer en una excesiva regulación, ya que hay economistas que son partidarios de que se establezca un gobierno mundial de la economía, y que se implante una administración mundial de los recursos naturales. También hay que evitar que la crisis que estamos viviendo lleve a los países a la autarquía y a cerrar sus fronteras al comercio internacional .
El capitalismo 3.0 hay que crearlo. Pero antes habrá que pasar la resaca de la gran fiesta que algunos se han dado en los últimos años.

Fuente. Periódico Expansión

El derrumbe financiero que vino de los "ninjas"

Primer acto. Prima la alegría. La economía crecía desde que comenzó esta década con la vivienda como motor. Tras la crisis de internet en el 2000, el capital se fijó en el inmobiliario. Lo facilitaban unos intereses que abarataron el endeudamiento para invertir en ladrillo hasta cotas inéditas. Pero la banca quería más ingresos. Por eso en EEUU, vio en los ninjas --no income, no job, no assests, personas sin ingresos, ni trabajo ni activos--, una fuente de préstamos más caros, pero más con más riesgo --subprimes---. La bonanza y el potencial de subida del ladrillo narcotizaron a una banca que prestó por encima del valor de las casas.Como recuerda el financiero George Soros en su último libro El nuevo paradigma de los mercados financieros, "cuando se espera que el valor de la vivienda crezca más que el coste de tomar prestado, es lógico comprar más inmuebles de los que uno va a ocupar". Hasta el más común de los mortales compró para alquilar o vender. El crédito carecía de límite porque los bancos obtenían fondos de la sus colegas extranjeros --también en España--.
Segundo acto. Crece la euforia. La banca de inversión, los Lehman y demás, se las ingeniaron para limpiar los balances de los prestamistas para que el negocio siguiera rodando. Trocearon y empaquetaron los derechos de cobro de los bancos en títulos negociables avalados por las agencias que certifican la solvencia del emisor (Moodys y otros). A su vez crearon sociedades, calificadas por esas agencias, para extraer el riesgo de sus cuentas. En el 2006, ese negocio supuso gran parte de sus ingresos. Nacían activos sobre activos de activos... hasta que su valor superó el de toda la riqueza de EEUU.DE IDAHO A SABADELL Aveces con la garantía de aseguradoras u otras entidades, el papel se transfirió a los bancos a pie de calle o fondos de inversión, deseosos de dar rendimientos altos. Una parte de la hipoteca de un ciudadano de Idaho estaba ya oculta en un rincón de un fondo de inversión de un señor de Sabadell. "El problema es que llegó un punto en que no se sabía qué había debajo del papel", dice un analista.
Tercer acto. Llega la crisis. Con el paro y la caída inmobiliaria, muchos hipotecados vieron en EEUU que el préstamo costaba más que la casa ¿Solución? Como que allí solo se responde con la vivienda --en España se puede embargar el salario y otros bienes--, dejaron de pagar.
El castillo de naipes se desmoronó. Los ninjas, los más débiles del sistema, y la caída del ladrillo dinamitaron la arquitectura diseñada en Wall Street y estalló la gran crisis. Los derechos de cobro que sustentaban los títulos negociables se esfumaron. Nadie los quería. La banca de inversión tuvo que absorberlos y aflorar enormes pérdidas. Los otros bancos, recelosos unos de otros al desconocer la magnitud de la tragedia, dejaron de prestar para desespero de Colonial, Astroc y otras empresas que trabajan con el endeudamiento. Según el FMI, esta crisis puede costar un billón de dólares --toda la riqueza que se genera en España en un año--. Una mínima parte le toca al señor de Sabadell.

Fuente: El Periódico de Cataluña

24 feb 2008

Diez compañías controlan el 57% del mercado global de semillas comerciales.


Según un estudio de Context Network, grupo analista de la industria,en 2006 estas diez compañías habrían generado unos beneficios de 13.014 millones de dólares, y tan solo cuatro de ellas (Monsanto, Dupont, Syngenta y Groupe Limagrain) tendrían bajo su control el 44% del mercado, siendo Monsanto la más grande del mundo y controlando el 20%.

A partir de los cálculos proporcionados por Context Network, ETC, grupo dedicado a la conservación y promoción de la diversidad cultural y ecológica y los derechos humanos, ha observado una tendencia a la concentración en este mercado: hace dos años las diez compañías más grandes tan solo controlaban el 49%; mientras que en 1996 ese porcentaje era del 36% y Monsanto (la mayor del mercado) no estaba dentro de esa lista.

Respecto al mercado de semillas patentadas (las semillas con marca registrada, sujetas a la propiedad intelectual), la porción que se adjudican estas 10 compañías es mayor: en 2006, estas 10 compañías controlaron el 66% del mercado de semillas patentadas, con un valor de $19 600 millones de dólares. Las cuatro principales compañías tendrían el 51% del mercado mundial de este tipo de semillas, controlando Monsanto el 23% .

Compañía / Valor de las ventas en 2006 (Millones de dólares)
1. Monsanto (EEUU) + Delta & Pine Land (pro forma) / $ 4 476
2. Dupont (EEUU) / $ 2 781
3. Syngenta (Suiza) / $ 1 743
4. Groupe Limagrain (Francia) / $ 1 035
5. Land O`Lakes (EEUU) / $ 756
6. KWS AG (Alemania) / $ 615
7. Bayer Crop Science (Alemania) / $ 430
8. Takii (Japón) estimación* / $ 425
9. Sakata (Japón) / $ 401
10. DLF-Trifolium (Dinamarca) / $ 352
Fuente:

19 feb 2008

La producción orgánica, opción para el campo mexicano

Los productos orgánicos son aquellos producidos mediante prácticas amigables con el medio ambiente, sin usar agroquímicos, y se procesan sin aditivos, conservadores, sabores o colorantes artificiales, es decir su calidad es integral y excelente porque conservan sus características organolépticas naturales y ecológicamente tienen también un alto valor. Estos alimentos son sanos y confiables para el consumo humano. En la producción pecuaria no se usan hormonas para acelerar el crecimiento de los animales ni alimentos sintéticos.
Café indio
La agricultura orgánica coincide con el sistema de policultivo tradicional, estado más avanzado de manejo forestal, que alcanza su máxima expresión en la cultura milenaria de los pueblos indios. El café deja de ser un elemento exótico para ser adaptado a las condiciones de las selvas o los bosques mexicanos originales.
La vida en un sorbo. Museo Nacional de Culturas Populares
La Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM por sus siglas en Inglés) establece cuatro principios para la producción, que son el de salud, el ecológico, el social y el principio precautorio.
Si bien desde su cultivo hay bondades, para que la producción orgánica pueda tener tal denominación dentro del mercado, debe contar con un sistema de rastreabilidad, es decir, ser identificada en todas las fases de la cadena producción-consumo. Así, desde cualquier supermercado, en cualquier parte del mundo, un producto orgánico puede ser rastreado y saber quién lo produjo, dónde y cuándo.
En México se producen así diversas hortalizas, frutas, granos, ganado y miel, y se estima que 90 por ciento se exporta a Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón. A escala mundial, México ocupa el primer lugar en número de agricultores involucrados en este tipo de producción; el mercado nacional es incipiente, pero avanza rápidamente en supermercados y tianguis orgánicos en las principales ciudades del país.
La mayoría de productores orgánicos en México son pequeños, sin embargo también hay de gran escala y empresas que han encontrado en este sistema una de las pocas opciones rentables en el campo mexicano, en términos ecológicos, sociales y económicos.
Los países consumidores como Estados Unidos, Japón y los miembros de la Comunidad Europea demandan más y más productos orgánicos; sin embargo, el mercado nacional ofrece un gran potencial en el consumo de estos alimentos también denominados ecológicos, biológicos o con sus prefijos eco y bío. Cada vez más, el consumidor mexicano elige sus alimentos con conciencia, buscando que sean sanos, frescos, de origen conocido, libres de organismos genéticamente modificados, sin riesgos a la salud humana, pero sobre todo que en su producción sean amigables con el medio ambiente y que haya efectos sociales más justos para el agricultor y sus trabajadores.
La demanda mundial de alimentos orgánicos es sorprendente; registra un crecimiento de 20 a 30 por ciento anual. Quizá eso explica que estos productos tengan un sobreprecio en el mercado; sin embargo, diversos estudios de costos demuestran que económicamente es más rentable el cultivo orgánico respecto del que usa agroquímicos, con rendimiento igual e incluso superior. Y a ello se suman servicios ambientales.
Mercadeo moral
A fines del siglo pasado cobró fuerza el llamado consumo ético, una filosofía y un movimiento desde la demanda que, atendiendo no sólo al valor de uso de los productos sino también a su origen social, contrapone al monstruo frío del mercado una suerte de economía moral. Desde los años 80, sellos como Max Havelaar, TransFair o Fair Trade Foundation certifican que los bienes que llevan su logo provienen de forma directa de pequeños agricultores organizados en cooperativas y respetuosos del medio ambiente, garantizando que el sobreprecio que se paga llega realmente a las comunidades de origen.
Un café por la causa. Hacia un comercio justo
Desde el punto de vista del consumidor, se requiere seguridad de que efectivamente los productos orgánicos sean obtenidos con métodos amigables con el medio ambiente y mantengan registros en toda la cadena producción-consumo. Para ello, pueden ser etiquetados como tales sólo si han pasado por una certificación. Los países consumidores han desarrollado regulaciones oficiales al respecto y en América Latina los dos primeros países que generaron esta experiencia normativa son Argentina y Costa Rica.
En México tenemos ya la Ley de Productos Orgánicos que se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de febrero de 2006. Aún no se cuenta con el reglamento y demás instrumentos regulatorios necesarios para que opere un sistema de control nacional. Según la Ley, la Secretaría de Agricultura asumirá la responsabilidad de controlar a las agencias de certificación, promover la producción y el consumo de productos orgánicos y concentrar las estadísticas de producción y el registro de operadores. Todo esto, apoyándose en su órgano consultivo, el Consejo Nacional de Productos Orgánicos.
La producción y el consumo de alimentos orgánicos pueden darle a México liderazgo, no sólo en las políticas públicas hacia el sector rural, sino en la prevención del cambio climático. Promover su consumo sería una inversión en la salud pública, y desarrollar el mercado local y de exportación haría competitivas a empresas y organizaciones de productores, porque estratégicamente México tiene más vocación natural y cultural para la producción orgánica que sus principales socios, Estados Unidos y Canadá.

Fuente:+
http://www.jornada.unam.mx/2008/01/15/forma.html

30 ene 2008

La Encrucijada Energética

En marzo de 2007 el Consejo Europeo definió una estrategia energética cuya finalidad es la seguridad de suministro, la preservación de la competitividad de las economías europeas y una contribución eficaz a la lucha contra el cambio climático. Para conseguirlo, se enunciaron objetivos concretos: conseguir para el año 2020 una reducción del consumo de energía primaria del 20%, una contribución las energías renovables que se cifraría en un 20% del total, y una reducción de la emisión de dióxido de carbono del 20%, apuesta esta última que fue elevada por los delegados europeos, en la Cumbre de Bali, hasta un límite comprendido entre el 25% y el 40% en el mismo horizonte temporal.

De seguir las tendencias actuales, la dependencia y las emisiones de CO2 aumentarán en Europa No queremos aceptar restricciones al transporte privado ni subidas de los precios de los combustibles.
La dificultad del problema se deriva de que las metas fijadas pueden ser contradictorias y, de seguir las tendencias actuales, la dependencia energética y las emisiones de CO2 aumentarán en lugar de disminuir. En efecto, un 80% de la energía primaria proviene de los combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas natural-, principales responsables de los vertidos de gases de efecto invernadero a la atmósfera, y que además, con la excepción de aproximadamente la mitad del carbón consumido y del gas y el crudo de los yacimientos ya declinantes del mar del Norte, provienen de países no comunitarios que están lejos de garantizar el suministro en los términos planteados por el Consejo.
Así, si se quiere disminuir la dependencia energética exterior hay que sustituir petróleo y gas por renovables y energía nuclear. El carbón, que es abundante y está bien repartido, es el combustible más contaminante, por lo que sería imprescindible utilizarlo de forma limpia, esto es, capturando el dióxido de carbono antes de que sea emitido a la atmósfera y guardándolo en algún lugar seguro. De la formidable escala del problema, 28.000 millones de toneladas de CO2 vertidas anualmente en el mundo, se sigue la dificultad de conseguir retener en condiciones de estanqueidad una fracción significativa del mismo. No es una tarea que se resolverá en los plazos de los que estamos hablando y siempre supondrá un encarecimiento de la energía así generada. En ausencia de tal solución, el imperativo medioambiental llevaría a reducir el consumo de carbón, contrariamente a lo que hoy está ocurriendo a escala global.
El aumento de la contribución de las energías renovables es una de las líneas de actuación en las que conviene hacer los mayores esfuerzos. Lo que no quiere decir que la cifra marcada como objetivo europeo sea fácilmente alcanzable. Hay que tener en cuenta, a la hora de evaluar su grado de dificultad, que las energías renovables, incluida la gran hidráulica, sólo suponen hoy un 15% de la electricidad producida en Europa (un 2% la de origen solar y eólico), a pesar de los grandes esfuerzos realizados en los últimos años.
Es interesante notar que España ocupa, en este apartado, un papel destacado en la escena mundial, con una fracción del orden de un 20% en la generación de electricidad procedente de fuentes renovables, y un potente sector industrial que está liderando buena parte de los proyectos existentes en el mundo, tanto en instalación de plantas como en avances tecnológicos.
Ahora bien, frente a sus definitivas ventajas, las energías renovables tienen dos inconvenientes, su alto precio y la intermitencia. El precio está relacionado con escasa concentración de las energías del Sol y el viento, así como a encontrarse su desarrollo tecnológico en una fase incipiente.
Se necesita, por tanto, apoyos públicos que ayuden a despegar y conseguir disminuir costes, como ya está ocurriendo con la energía eólica. El conjunto de estos apoyos supondrá un cierto encarecimiento promedio de la energía que está, a mi juicio, plenamente justificado. El problema de la intermitencia, es decir, su carácter discontinuo y parcialmente imprevisible, necesita un intenso trabajo de investigación y desarrollo, en particular en sistemas de almacenamiento de energía. En cualquier caso siempre será aconsejable disponer de fuentes que aseguren una producción continua en cualquier circunstancia. No obstante, estas dificultades, el objetivo de dar un fuerte impulso a la presencia de las energías renovables es esencial. Y España es un país que puede resultar ejemplar en este punto.
Queda la energía nuclear, que hoy supone un 14% de la energía primaria en Europa (un 31% de la electricidad). Su eliminación o incluso una disminución significativa en el conjunto de las fuentes de energía haría todavía más difícil alcanzar los exigentes estándares medioambientales, de seguridad de suministro y de precio que se persiguen. La Comisión Europea estima que las emisiones de gases de efecto invernadero evitadas por el parque nuclear europeo equivalen nada menos que al 85% de las que produce todo el sector del transporte. Hoy se están construyendo dos plantas de Generación III en Finlandia y Francia (y otras 25 más en el resto del mundo) que tienen sistemas de seguridad muy fiables. Por otra parte, los costes de la electricidad de una planta nuclear son poco dependientes del precio del combustible, y funcionan durante la mayor parte del tiempo. En España, por ejemplo, durante 2006 las plantas nucleares funcionaron, en promedio, durante el 89% del tiempo total, en comparación con el 66% para las centrales de carbón, el 47% las de ciclo combinado de gas natural y el 23% los parques eólicos. Y no emiten dióxido de carbono a la atmósfera.
Pero tienen inconvenientes, desde luego, y de importancia. El más grave es la generación de residuos radiactivos, especialmente los de alta actividad, que permanecen activos y en condiciones de contaminar durante decenas de miles de años. Algunos países han optado por el almacenamiento geológico profundo desde ahora mismo, mientras que otros se inclinan por un almacenamiento en superficie que permita custodiarlos de forma segura y poder acceder a ellos cuando la tecnología permita reducirlos en volumen y en peligrosidad. De hecho, las plantas de Generación IV, que todavía tardarán algunas décadas en ser comerciales, podrán utilizar parte de esos residuos como combustible. Se trata de un problema cierto y difícil de gestionar, que debe considerarse a la hora de decidir sobre el futuro la energía de origen nuclear. Pero, en conjunto, no parece fácil prescindir de una fuente de energía que cumple la mayoría de las condiciones requeridas por una estrategia energética sostenible. Jack Lovelock y otros científicos inspiradores del movimiento ecologista han expresado una posición favorable a su mantenimiento por considerar que el mayor peligro y el más global en la actualidad sería un cambio climático desencadenado por la utilización de los combustibles fósiles como fuente casi exclusiva de energía primaria.
El otro gran inconveniente es la proliferación del armamento nuclear. Pero el uso civil o militar de la tecnología nuclear son cuestiones distintas, aunque puedan estar relacionadas. Así, no hay peligro de proliferación en países con un gran sector nuclear civil pero de democracia consolidada y sin ambiciones de hegemonía militar, mientras que la posesión del arma atómica no implica necesariamente el desarrollo de un programa de producción de energía nuclear. En todo caso, la solución a este problema real no es técnica sino política y la Agencia Internacional de la Energía Atómica ha hecho algunas sugerencias al respecto.
La sociedad, al menos la europea, es muy consciente de los problemas medioambientales, sociales y económicos relacionados con la energía. Pero quizá no se comprende su alcance. Queremos combatir el cambio climático sin renunciar a los coches de alta cilindrada, sin aceptar restricciones al uso del transporte privado y oponiéndonos a aumentos del precio de los combustibles que quizá estimularían un uso más cuidadoso. Queremos aumentar el peso de las renovables sin renunciar a la seguridad del suministro en todo momento, sin que aumente el precio de la electricidad y sin que afecten al paisaje. Y queremos que se nos garantice la disponibilidad de energía abundante, pero que las plantas de producción e incluso las líneas de transporte se instalen lejos de nosotros, lo que equivale a decir cerca de otros. Y todos estos deseos pueden resultar incompatibles.
Fuente:

28 dic 2007

¿Hay petróleo?


Al igual que en el post anterior hacíamos mención de las teorías del Peak Oil, en este hemos incluído algunas críticas, o más bien matizaciones a dicha teoría. Creo que el debate y la crítica son las mejores herramientas para aprender, y por eso también hemos incluído aquí esta postura.
De igual forma, y como en el post de Crecimiento INsostenible, el blog nos parece absolutamente recomendable, está muy documentado y hay gran cantidad de artículos razonados y comentarios que aportan nuevos puntos de vista e ideas
He incluído un artículo muy bien escrito que aparece en indarki donde se realizan matizaciones a la teoría del peak oil, para terminar con la siguiente afirmación : "El peak-oil ha muerto porque ha nacido el acceso universal a la energía".
Trabajo hay, pongámonos mano a la obra
[John Godless]
Hay una corriente de opinión energética con gran repercusión en la red que defienden y difunden las teorías sobre el cénit del petroleo, en inglés, peak-oil (primer principio básico para entender el mundo de la energía)
En los grandes medios esta corriente no está muy representada, salvo aquellos artículos que hablan del "fin de la era del petróleo barato". Así que escasamente llega al gran público. Además, creo que el hecho de que se vaya a "acabar" el petróleo preocupa poco; es fácil que en conversación de bar aparezca el argumento de "algo inventarán" (
cuarto principio). Y a priori, razones para pensarlo no les falta, ya que se oyen muchas noticias sobre los progresos y evolución de las energías renovables, investigación y desarrollo de tecnologías energéticas, de los ciclos combinados de gas, del hidrógeno. Y siempre está en la recámara la energía nuclear o el carbón, por no decir que eso de la "fusión nuclear" siempre le suena a alguien. Puede que una por una, podríamos ir tirando casi todas las alternativas y las que queden no sean capaces de afrontar ese peak-oil, pero a bote pronto, esas alternativas son parte del imaginario colectivo que apuntala la creencia de que habrá un desarrollo tecnológicio que suplirá la escasez del petróleo.
Al contrario que el peak-oil, sí que preocupa el cambio climático, que ha acabado en los medios y tiene mucho que ver con el mundo energético y la economía petrolizada. ¿Para qué preocuparse del peak-oil si el cambio climático viene antes y las medidas a tomar son similares? Esto ha sido un auténtico torpedo en la línea de flotación de los que trabajan por difundir el peak-oil.
El problema, sin embargo, es que el concepto de peak-oil y sus teorías se han quedado obsoletas. Vale que hay una cantidad de petróleo limitada, que a efectos prácticos se "acabará" y antes o después, si la economía sigue petrolizada, su precio subirá mucho y se generarán conflictos derivados del control de este recurso... pero hasta aquí podemos aprovechar las teorías sobre el peak-oil.
Las hipótesis y las bases del desarrollo de las
teorías de Hubbert (padre del peak-oil tienen muy poco que ver con la situación actual y aunque en su momento fueron un gran avance para entender el mundo energético, quedarnos en esas teorías es quedarse atrás: no es igual hablar de un mercado nacional (como el estadounidense, que estudió Hubbert) que uno multinacional y segmentado por países donde la política juega un papel vital. El desarrollo tecnológico es diferente, los mecanismos de mercado también y el resultado y efectos de este peak-oil no tiene nada que ver con lo que en su día pudo llegar a pensar Hubbert para el mercado americano de los años 60 y 70.
No digo que no exista (o pueda haber) un peak-oil, sino que dudo que los modelos matemáticos que desarrolló Hubbert puedan utilizarse actualmente para determinar puntos tan concretos como fechas del cénit de producción. ¿Realmente habrá un sólo cénit? ¿Para todos los países y regiones? Son muy diferentes los desarrollo tecnológicos en las diferentes partes del mundo, muy diferentes las necesidades energéticas, los mercados y su capacidad de adaptación ¿va a ser a la vez el cénit en una economía liberal que en una controlada por el estado con los recursos energéticos nacionalizados? El concepto de peak-oil se ha quedado obsoleto por dos razones:
- Es más global: no sólo es una cuestión de producción, sino también de economía, de política, de tecnología, cultural y de capacidad de adaptación al cambio de la sociedad.
- Es más particular: ese cénit de la producción de petróleo o mejor dicho, sus efectos como cénit se van a fraccionar y particularizar, en cada región y en cada país en función de los aspectos que acabo de mencionar ¿cómo vamos a hablar del cénit del petróleo cuando en cada sitio es diferente, tanto en fecha, como en intensidad y en efectos? Incluso en algunos sitios ni llegarán a saber cómo es eso.
El peak-oil tiene que evolucionar a un concepto más amplio. Si antes se pensaba en la escasez generalizada de un recurso energético concreto como es el petróleo, ahora debemos pensar en suministrar de forma generalizada de suficiente cantidad de recursos energéticos.
Por eso, si me alguien me preguntase: ¿cuándo será el peak-oil? Yo respondería: en cierta forma, ya ha llegado... ¿el sistema energético mundial garantiza el acceso universal a la energía que permita un desarrollo y sostenible?
El peak-oil ha muerto porque ha nacido el acceso universal a la energía.
Fuente:

Contador de Agua para Grifos


El creador de este práctico dispositivo, Yu Guoqu, predica los resultados de una investigación: “El consumo de agua podría disminuir un 20% simplemente haciéndolo visible”. Y es que todo lo medible siempre nos llama la atención.
Todos miramos constantemente nuestros relojes, y siempre que vemos que cualquier tarea nos está llevando más de lo esperado, nos apresuramos para terminarla, o aceleramos el paso si llegamos tarde a un encuentro. Guoqu aplicó esta idea a conceptos ambientales, e imaginó que el consumo de agua podría ser reducido si una persona pudiera ver, al instante, la cantidad de agua que estaba consumiendo.
iSave se adapta a grifos o duchas, y su lector (que usa la energía del agua para funcionar) muestra en números grandes y claros la cantidad de agua que está corriendo. Mientras el consumo sea moderado, los números se mostrarán en azul, pero se pondrán rojos cuando te estés excediendo. Sin duda el color rojo y los números aumentando a la velocidad que corre el agua, te darán una sensación de urgencia para apagar ese grifo.
Idealmente iSave será usado en lugares públicos, como baños de hoteles, aeropuertos y centros comerciales. Fácil de usar, fácil de entender, sólo queda tu actitud ecológica.
Fuente:

27 dic 2007

El negocio del CO2


Si compra un Volkswagen Polo Blue Motion, la empresa afirma que plantará 17 árboles en la Sierra de Segura y que estos absorberán tanto CO2 como el que emitirá el coche durante los primeros 50.000 kilómetros; la empresa Forlasa sostiene en su publicidad que compensa las emisiones de dióxido de carbono que genera su queso manchego; Liberty Seguros ofrece una póliza que por 20 euros más al año compensa las emisiones de CO2 de un coche; la cumbre de Bali generó tanto CO2 como un país del tercer mundo pero no pasa nada: Indonesia plantó a cambio miles de árboles.
En el último año empresas particulares, torneos y hasta automóviles se han apuntado a la compensación voluntaria de emisiones, un negocio que mueve unos 1.000 millones de euros al año, parte de ellos sin control, y que supone una especie de bula ecológica. No importa cuánto contamine uno siempre que luego pague por ello.

"Nos parece bien que muchas empresas y particulares asuman compromisos voluntarios de reducción de emisiones, pero la sociedad tiene derecho a saber cómo se está haciendo", explica el secretario general para el Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Arturo Gonzalo Aizpiri. Por eso, el Gobierno ultima un registro en el Observatorio de la Sostenibilidad del ministerio y la Universidad de Alcalá de Henares para que de forma medible, creíble y controlada se sepa cuántas emisiones reduce cada empresa de forma voluntaria. Para que exista un sello, al igual que para los alimentos ecológicos, que certifique que efectivamente se está reduciendo el CO2, principal responsable del cambio climático. Este dióxido de carbono se acum
ula en la atmósfera, retiene parte del calor que emite la Tierra y calienta el planeta.

Alejandro López Cortijo, director para España de Ecosecurities, una multinacional dedicada a compensar las emisiones, explica el negocio: "Le decimos a las empresas y a los eventos cuánto CO2 emiten. Buscamos proyectos de energía limpia, como una central hidráulica en América Latina, los financiamos y ofrecemos las emisiones de CO2 que eso ahorra. Todo el proyecto está controlado por Naciones Unidas y por los Gobiernos afectados".

Ecosecurities tiene 140 millones de toneladas de CO2 en cartera, un tercio de lo que emite España al año. Creada en 1997, la empresa cotiza en bolsa y compensa las emisiones de Nike o de los condados de Klamath y Lake Counties, en Oregón. La firma, una de las mayores del negocio del CO2, nació al abrigo del Protocolo de Kioto. En 1997, el protocolo obligó a 36 países desarrollados a reducir sus emisiones un 5,2%. A los que no lograran sus objetivos, les permitió comprar de derechos de emisión e ideó los mecanismos de desarrollo limpio: inversión en tecnología limpia en países en desarrollo para descontarse esas emisiones evitadas en el país rico.

Este sistema movió 22.500 millones en 2006 y Naciones Unidas calcula que en 2012 habrá evitado la emisión de 2.600 millones de toneladas de CO2. España calcula que tendrá que invertir 3.000 millones en cupos de emisión y en mecanismos de desarrollo limpio para cumplir Kioto.

Conforme el cambio climático calaba en la conciencia y las empresas pugnaban por ponerse el sello verde, surgió el mercado voluntario de emisiones. Se trata de empresas, ONG, fundaciones que ofrecen la compensación de emisiones sin que estén obligadas.

La empresa Liberty seguros en España, por ejemplo, asegura que compensará las 4.853 toneladas de CO2 que emite al año por el consumo de electricidad, papel y desplazamientos. Liberty afirma que a través de la Fundación Ecología y Desarrollo plantará en tres años 240.000 árboles en Costa Rica que capturarán 37.600 toneladas de CO2.

Esa fundación es una de las más activas en España. Su volumen de negocio da idea de cómo ha evolucionado el mercado. En 2005 compensó 645 toneladas de CO2 y en 2007 multiplicará por 11 esa cifra, hasta las 7.515 toneladas. Esta fundación fue la elegida por Medio Ambiente para compensar las emisiones de las más de 40 personas que desplazó a la cumbre del clima de Bali. Lo hará construyendo una central minihidráulica en Sumatra (Indonesia).

López Cortijo afirma que en 2006 los mercados voluntarios movieron 300 millones de euros, cuatro veces más que el año anterior y cuatro veces menos que en 2007, por lo que ya supera los 1.000 millones. Un sector que multiplica por cuatro su negocio al año parece una burbuja.
Al calor del dinero han surgido empresas que sin control venden el sello verde. La estadounidense Planktos pretende fertilizar con 100 toneladas de hierro una zona muerta del Atlántico. Ese es el hierro que le falta al océano y, en teoría, al fertilizarlo permitirá el crecimiento masivo de plancton. Ese plancton, al igual que los árboles, absorbe CO2 al crecer y la empresa quiere vender los derechos de emisión.

"Pero muchos de esos sistemas no están certificados. Tu tonelada de CO2 vale algo si alguien confía en ti, pero nada si no eres serio. Y están proliferando firmas que ofrecen cupo de CO2 sin control", añade López Cortijo.

El precio de la compensación oscila entre los cuatro y los 20 euros por tonelada. Si alguien se las ofrece más baratas, desconfíe. Un viaje de dos personas de ida y vuelta entre Madrid y Nueva York supone la emisión de 7,38 toneladas de CO2
más que lo que emite un chino medio al año. En la web Ceroco2 puede calcular sus emisiones, no sólo de los desplazamientos sino de su vida diaria. Cada vez que enciende la luz, la térmica en la que se genera la electricidad emite dióxido de carbono. Un español medio emite casi 10 toneladas de CO2 al año por lo que compensarlas costaría más de 40 euros por persona al año. Pero si se quiere compensar las emisiones con todas las garantías el precio se dispara, ya que la tonelada Gold Standar (el certificado más exigente) ronda los 17 euros.

Otro problema es que muchas de estas compensaciones se hacen mediante reforestación, que tiene dos pegas: que absorbe CO2, pero sólo hasta que arda el bosque. En ese momento, emite de golpe todo el dióxido de carbono. Y dos: que se paga ahora por lo que absorberá en las próximas décadas, pero no por lo que contamina ahora mismo. El efecto sobre el medio ambiente es, como mínimo, retrasado.

El sistema es éticamente discutible porque aunque compensar emisiones está bien, es mejor ahorrar. Si en vez de 15.000 personas, en Bali se hubiera reunido la mitad el resultado habría sido el mismo pero el derroche mucho menor. En el país asiático todo el mundo anunció que compensaría sus emisiones (incluso países enteros, como Costa Rica, Noruega o Nueva Zelanda, que anularían sus emisiones). Sólo el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, se salió del guión: "Sé que muchos han venido aquí nadando o en velero, pero yo he venido en avión. Y lo he hecho porque creo que mi presencia aquí servirá de algo, que ayudará a reducir más emisiones que las pocas que originará con mi viaje".

Ignacio Jiménez, de Liberty Seguros, niega que su estrategia sea maquillaje verde: "Nos hemos comprometido a reducir un 6% el consumo de energía y a compensar las emisiones hasta de los 5.000 vuelos al año de nuestros empleados. No somos oportunistas, es que el desarrollo sostenible es rentable. Al ahorrar energía, ahorramos dinero".

El negocio del CO2 voluntario se suma al que ya afecta obligatoriamente a las eléctricas. Éstas recibieron gratis del Gobierno entre 2005 y 2007 derechos para emitir 85,4 millones de toneladas anuales de dióxido de carbono. Esos derechos acabaron formando parte del precio de la electricidad y el Gobierno ha decidido restarlos de las cuentas del sector. Las eléctricas van a tener que devolver 1.200 millones por 2006 y 2007. La cuenta puede engordar aún más en 2008 ya que, según los cálculos de Industria, el sector eléctrico,-soliviantado como nunca- tendrá que descontar el próximo año otros 1.450 millones.

La sensación en el sector energético es que esto va en serio. Tras el ensayo pre-Kioto, desarrollado entre 2005 y 2007, llega la hora de la verdad. El valor de la tonelada de CO2 va a ser otro. En los últimos años, el mercado de compraventa de derechos se ha hundido. La tonelada de CO2 para las empresas está por los suelos. Vale céntimos de euro porque los derechos asignados en toda la UE hasta 2007 fueron excesivos. Con el exceso de oferta, los precios se fueron derrumbando desde los 30 euros de principios de 2006.

Pero las perspectivas, ahora que ha acabado el periodo de ensayo, son otras. Los derechos de emisión se han ajustado y el precio del CO2, según la mayor parte de los analistas, va a subir. Para el sector eléctrico español, frente a las asignaciones del periodo 2005-2007 (85,4 millones de toneladas) se han autorizado 54 millones de toneladas anuales en el periodo 2008-2012. El recorte se impulsa desde Bruselas y sobre esa base, las previsiones apuntan que costará entre 16 y 38 euros durante los próximos cuatro años.

Los expertos parecen estar de acuerdo en la importancia que tiene ya un nuevo coste, el de contaminar, que ha surgido como consecuencia de las nuevas necesidades del mundo desarrollado. Ya no es posible un desarrollo a toda costa, sino que la sociedad exige una apuesta clara por la sostenibilidad. Éste es el contexto. Pero en el mercado, especialmente en el nacional, hay una pugna para determinar quién paga y cuánto paga. Iberdrola, con una posición fuerte en las tecnologías menos contaminantes, ha criticado con fuerza el nuevo plan de asignaciones para los próximos cuatro años.

Según su análisis, la mayor parte de los derechos de emisión del sector eléctrico van a parar a las plantas de carbón ya amortizadas y más emisoras de gases. Además, el nuevo Plan, argumenta, otorga casi el 60% de los citados derechos a las centrales de carbón, que suponen solamente el 40% de la potencia térmica instalada en el sistema peninsular susceptible de recibir derechos de emisión.

Según la visión más crítica, el Gobierno ha perdido una oportunidad para primar las inversiones en la mejor tecnología de generación térmica para reducir las emisiones -los ciclos combinados-, lo que podría desincentivar la inversión en las nuevas plantas. El Ministerio de Industria recibe las críticas con resignación. El secretario general de Energía, Ignasi Nieto, considera que se ha hecho lo mejor, dentro de lo posible y sin tentar a la suerte en Bruselas.

En el caso español, señala un alto cargo del Gobierno, los derechos de emisión "han sido la única forma justa de meter mano a las cuentas de resultados de las compañías" y rebajar el ingente déficit que soporta el sistema. Ese déficit -la diferencia entre lo que pagan los consumidores en el recibo de la luz y lo que le cuesta a las empresas producir a electricidad- podría superar a finales de 2008 los 12.000 millones. Es una cifra peligrosa y de pago aplazado. Las empresas tienen derecho a cobrarla y lo harán. Cifras al margen, el Gobierno ha aceptado la idea de que el sistema de reparto gratuito de derechos a las empresas ha sido un fracaso. Y a partir de 2012 se impondrá otro sistema: el de subasta.
Fuente:

Relación entre Calidad de Vida e Impacto Medioambiental


El Happy Planet Index (HPI) es un novedoso método de medición que demuestra la eficiencia ecológica con la cual el bienestar humano se reparte alrededor del mundo. Es el primer índice en combinar el impacto ambiental con el bienestar para medir la eficiencia ambiental en país por país, para determinar que gente vive más tiempo y felizmente.


El índice no revela país más feliz del mundo, demuestra la eficiencia relativa con la cual las naciones convierten los recursos naturales del planeta en bienestar (mayor tiempo de vida viviendo feliz) para sus ciudadanos. Las naciones que encabezan el índice no son los lugares más felices del mundo, sino las naciones que conjugan bien los factores: mayor tiempo de vida, felicidad durante ella y de menos abuso de los recursos del planeta. El HPI demuestra que alrededor del mundo, los altos niveles de la degradación de los recursos naturales no producen altos niveles del bienestar, y que es posible producir altos niveles de bienestar evitando el abuso excesivo de los recursos naturales. También revela que hay diversas vías para alcanzar niveles comparables del bienestar. El modelo seguido por occidente puede proporcionar longevidad marcada y la satisfacción variable, pero este provoca u alto consumo en los recursos naturales.


El Happy Planet Index (HPI) desglosa la visión de la economía de vuelta a sus fundamentos absolutos: qué invertimos (los recursos), y qué obtenemos (vidas humanas de la diversas duraciones y felicidad). El índice resultante de las 178 naciones de las cuales se tienen datos, revela que el mundo en su totalidad tiene mucho por hacer. En proporcionar vidas largas y significativas dentro de los límites ambientales de la tierra. Todas las naciones pueden mejorar. Ningún país alcanza la máxima puntuación del índice, y ningún país tiene perfectos los tres indicadores.
Ningún país mostrado en el Happy Planet Index tiene todo bien. Tenemos que reconocer del comienzo que mientras que algunos países son más eficientes que otros en proporcionar felicidad y longevidad para su gente, cada país tiene sus problemas y ningún país se desarrolla tan bien como pudiera. Todavía, increíblemente, es posible ver patrones emergentes que nos pueden mostrar mejores maneras para que alcancemos mejores vidas felices todos.
Adicionalmente, hay un enlace a un test de satisfacción y compromiso con el medio ambiente muy interesante. Esta en inglés, pero es fácilmente comprensible para un nivel medio de inglés. A mí me ha parecido muy útil.
Fuente:

26 dic 2007

¿Cómo será el mundo en el año 2050? (2)




Es interesante mencionar que si el consumo de energía por persona en los países pobres (un kilowatt primario) se incrementase hasta alcanzar el nivel de consumo en los países ricos (diez kilowatts primarios), las reservas totales de petróleo, gas y carbón se agotarían en °solo treinta años! Por lo tanto el desarrollo, en el sentido de alcanzar el nivel de consumo de los países industrializados, ya no es una opción para los países pobres: deberemos desarrollarnos en educación, no en consumo.


Consideremos ahora el límite de sustentación del planeta tierra. Este límite está determinado por la energía solar que intercepta el planeta. El sol nos entrega una potencia de luz y calor de 150 watts por metro cuadrado horizontal, promediado sobre las 24 horas del día, la latitud y el clima. Esta energía es convertida en energía química por las plantas mediante la reacción de la fotosíntesis. El rendimiento con que pueden producirse alimentos de origen vegetal con agricultura intensiva de alta tecnología es aproximadamente 0.1 por ciento. Este rendimiento corresponde a una producción de 3.4 toneladas de granos por hectárea y año que es el promedio alcanzado actualmente en los países desarrollados. El rendimiento para producir alimentos "caros" de origen animal es de solo 0.01 por ciento. Para una dieta razonablemente rica en proteínas se destina una tercera parte de la tierra arable a la producción de alimentos de origen vegetal, y las dos terceras partes restantes a la producción de alimentos de origen animal. Una persona necesita 2500 kilocalorías de alimentos cada día (equivalente a la potencia que consume una bombilla eléctrica de 120 watts). Para ello cada persona requiere dos mil metros cuadrados de tierra arable cultivada en forma intensa. Anotemos que el dos por ciento de la canasta mundial de alimentos proviene de los océanos, ríos y lagos. Dividiendo la superficie terrestre arable por los dos mil metros cuadrados que necesita cada persona obtenemos una estimación de la población que puede sostener el planeta tierra con una "buena" dieta: diez mil millones. Esta es justamente la población que alcanzará la humanidad en el año 2050.

No quiero dar una falsa impresión. El límite alimenticio mencionado en el párrafo anterior no es sostenible. Consideremos por ejemplo el consumo de energía. Estamos utilizando energía solar almacenada durante millones de años en forma de carbón, petróleo y gas. El carbón, petróleo y gas económicamente viables se agotarán (afortunadamente) en un siglo. Supongamos que la humanidad tiene la sabiduría de NO utilizar fuentes de energía nucleares de fisión o fusión (debido a que permitirían a la población mundial crecer hasta límites más dolorosos y también debido a los gravísimos problemas de almacenaje de los deshechos radioactivos). El primer límite natural del planeta tierra es entonces la energía solar que fijan las plantas. Una plantación forestal con árboles de crecimiento rápido tiene un rendimiento de aproximadamente 0.2 por ciento. Este rendimiento corresponde a una producción de seis toneladas de madera por hectárea y año, rendimiento que se alcanza con árboles de crecimiento rápido en latitudes intermedias. Entonces, como ejemplo, se necesitan cinco mil metros cuadrados de plantación forestal para proveer una potencia térmica de 1.500 watts en forma de leña a cada habitante. Supongamos que la humanidad decide utilizar la MITAD de los bosques como fuente de energía (°una barbaridad!). Entonces una estimación de la población máxima sostenible del planeta tierra (si tenemos la sabiduría de no utilizar la energía nuclear) es 3 mil millones. Anotemos que cada uno de ellos podría obtener adicionalmente 300 watts eléctricos de centrales hidráulicas, llegando asi al consumo medio mundial actual de energía. ¡Y ya hemos DUPLICADO el límite de población sustentable debido al consumo transitorio de hidrocarburos no renovables!

Comentemos brevemente la posibilidad de convertir la energía solar a electricidad mediante celdas solares o mediante la conversión solar-termo-eléctrica con espejos concentradores. El rendimiento bruto de estas tecnologías es de 10 a 15 por ciento. El rendimiento NETO de estas tecnologías, una vez restada la energía necesaria para fabricar los convertidores de energía, es aproximadamente 5 por ciento. Entonces para cada persona se requeriría una superficie de colección de luz solar de 270 metros cuadrados para producir una potencia media de 2 kilowatts. Esto nos parece poco viable para el público en general.
Se estima que las reservas de oro y mercurio se agotarán hacia el año 2020, las de cobre hacia el año 2040, y las de aluminio, niquel, cobalto y hierro hacia el año 2100. Habrá que ahorrar, sustituir y reciclar recursos no renovables.

En conclusión, la población mundial estará pasando por su máximo histórico a mediados del siglo XXI para luego necesariamente decrecer a causa del agotamiento del peróleo, gas, carbón y otros recursos no renovables. Esta población máxima de la humanidad, de nueve o diez mil millones de personas, estará cercana al máximo que puede aún alimentar "bién" el planeta tierra, pero no es sostenible a largo plazo a causa de la limitación impuesta por las fuentes renovables de energía.


Fuente:
Bruce Hoeneisen
Mayo 1999

¿Cómo será el mundo en el año 2050? (1)

El siglo XXI es el período de transición que divide en dos la historia de la humanidad: por un lado la era del crecimiento ilimitado, por otro la era de la limitación material. ¿Como será el mundo en el año 2050?.

Consideremos primero la población mundial. Fue de mil millones en el año 1800, dos mil millones en 1925, cuatro mil millones en 1974 y seis mil millones en 1999. Estimamos que la población mundial llegará a ocho mil millones en el año 2023 y a nueve o diez mil millones en el año 2050. Este es justamente el límite que el planeta tierra aún puede alimentar "bien" con agricultura intensiva de alta tecnología y rendimiento. Sin embargo este nivel de población no es sostenible una vez que se agoten las reservas de petróleo y gas natural hacia el año 2050 y de carbón hacia el año 2100. Entonces la población mundial deberá necesariamente decrecer hacia fines del siglo XXI como se indica en la figura 1. El límite natural sostenible del planeta tierra una vez que se agoten el petróleo, gas y carbón (y suponiendo que la humanidad tiene la sabiduría de no utilizar reactores nucleares) es de aproximadamente tres mil millones de personas (al nivel actual de consumo de energía por habitante). Esta es la población que pueden sostener las fuentes renovables de energía. ¡Y ya hemos sobrepasado este límite energético a causa del consumo transitorio de hidrocarburos no renovables! A continuación justificaremos lo dicho.
Para entender la dinámica de poblaciones debemos dividir a la humanidad en países ricos, con una población madura y estable, y países pobres, con una población joven y creciente. La distribución de población por edades se indica en la figura 2. Notamos la elevada proporción de niños en los países pobres. El crecimiento anual de una población está determinado por la fertilidad (número promedio de hijos por mujer) y por el número de mujeres en edad fértil. Actualmente (en 1999) la fertilidad es de 1.8 en países ricos y 2.8 en países pobres. En países ricos la población actual de 1.300 millones permanecerá aproximadamente constante hasta el año 2050. En cambio, en países pobres la población actual de 4.700 millones crecerá inevitablemente debido al elevado número de jóvenes. Si la fertilidad actual se mantiene, la población en países pobres en el año 2050 alcanzaría los 12 mil millones. Si, en cambio, logramos reducir HOY la fertilidad a dos hijos por pareja, la población en países pobres en el año 2050 será de 7.700 millones. La figura 1 muestra el caso "realista" en que la fertilidad en los países pobres se reduce gradualmente a 1.8 hasta el año 2020. En conclusión es imperativo lograr una fertilidad menor que dos cuanto antes. En el año 2050 el 86 por ciento de las personas vivirán en países pobres.
Revisemos ahora la situación energética mundial. El consumo mundial de energía se ilustra en la figura 3. Notamos que en la actualidad el 39% del consumo corresponde a petróleo, el 22% a gas natural, el 26% a carbón, el 6% a hidroelectricidad y el 7% a energía obtenida de la fisión nuclear. A la taza actual de consumo, las reservas probadas de petróleo, gas y carbón se agotarían en 50, 65 y 225 años respectivamente. Es posible incrementar las reservas descubriendo nuevos yacimientos de petróleo, gas y carbón, y obteniendo petróleo adicional de pozos existentes mediante tecnologías costosas de extracción secundaria. La creciente dificultad de encontrar petróleo se ilustra en la figura 4. Por lo tanto estimamos que las nuevas reservas de hidrocarburos quedan compensadas por el incremento del consumo, de manera que el petróleo y el gas dejarán de ser una fuente significativa de energía hacia el año 2050. Esto se ilustra en la figura 5. A partir de entonces la fuente principal de energía de la humanidad será el carbón, que a ese nivel de consumo se agotará hacia el año 2100.

Fuente:

Bruce Hoeneisen

Mayo 1999

¿Es viable un mercado de pilas de hidrógeno para uso residencial en Europa?


El Centro Nacional de Energías Renovables (CENER) ha acogido durante dos días a un grupo de expertos europeos que han analizado la viabilidad técnico-económica de un mercado de pilas de hidrógeno para uso residencial en Europa.


El grupo de trabajo, que se ha reunido los días 3 y 4 de septiembre en Navarra, está liderado por el centro danés de investigación en hidrógeno Hydrogen Innovation & Research Center (HIRC) y cuenta con la participación de otros centros de primer nivel como el Energy Research Center of Netherlands ( ECN) de Holanda o la propia Universidad de Islandia. Todos forman parte del Proyecto Europeo Regional Market of Renwable Energies Sources Fuel Cell Systems for House Holds (RES-FC Market), financiado por la Comisión Europea a través de la Intelligent Energy Executive Agency.


Los estudios de la implantación de las pilas se centran en diferentes regiones europeas de Alemania, Dinamarca, España, Holanda, Islandia, Polonia y Portugal. Se busca que esas pilas sean capaces de satisfacer, total o parcialmente, las necesidades energéticas del sector residencial.Pilas en NavarraEn España, la investigación, que concluirá a finales de 2008, está siendo realizada por CENER en la Comunidad Foral de Navarra donde se estudia la existencia de un mercado potencial, en los ámbitos rural y urbano, para implantación de 300 pilas de combustible de 1 kW con los que es posible cubrir el 90% de la demanda eléctrica de una vivienda de 90 m2.Cada participante estudia también el modo más idóneo de obtener, en cada región, el hidrógeno que alimente estas pilas a través de energías renovables. En el caso de Navarra, región rica en producción de energía eólica, el estudio realizado por CENER plantea la obtención del hidrógeno a partir de energía eólica mediante electrolisis del agua (H20).
El tamaño de estas pilas puede ser comparable con el de la CPU de un ordenador. Se pueden colocar en un balcón o una zona semicubierta, donde se hospeda actualmente el calentador de gas, aunque también se pueden albergar dentro de casa. No se necesita una instalación especial. Su coste ronda los 6.000 €/kW y su fabricación, hoy por hoy, es prácticamente artesanal.
Según los expertos, la producción de electricidad y calor en pequeñas unidades descentralizadas es, junto con la propulsión de vehículos y las aplicaciones portátiles (ordenadores, móviles, etc), una de las principales aplicaciones de las pilas de combustible cuya eficiencia energética supera entre un 30 y un 50% la de los sistemas convencionales (gas natural, carbón, diésel), además de no resultar contaminantes y de ser muy silenciosas.
El hidrógeno se perfila, en un escenario energético no muy lejano, como el combustible alternativo a los derivados de los combustibles fósiles. Su uso contribuirá a asegurar el suministro necesario de energía permitiendo diversificar las fuentes y reducir las emisiones relacionadas con el cambio climático.45 millones de toneladasSegún los datos que maneja el CENER, “actualmente se producen en el mundo 45 millones de toneladas de hidrogeno y se estima que en 2040 se necesitarán 150 millones de toneladas en los Estados Unidos sólo para aplicaciones en automoción”.
Según los expertos, entre 2015 y 2019 asistiremos al desarrollo de una red de distribución y de la infraestructura necesaria que permita el suministro de hidrógeno al por menor a usuarios finales particulares y entre 2020 y 2040 se producirá el desarrollo de estaciones de servicio de hidrógeno semejantes a las actuales gasolineras. El trabajo de investigación que están realizando los integrantes del Proyecto RES-FC Market demuestra que “todavía existen numerosas barreras tecnológicas, económicas, ausencia de normativa y sobre todo, un profundo desconocimiento de la sociedad en cuanto a los beneficios y manejo del hidrógeno, similar al tratamiento doméstico que se da al gas ciudad o el butano”.
Estados Unidos y Japón son los líderes mundiales en dedicación de recursos para la investigación tecnológica y la mentalización de la implantación de las pilas de combustible mediante proyectos de demostración. El Gobierno Federal Norteamericano aprobó en 2003 una inversión publica de 1.700 millones de dólares durante los próximos 5 años para el desarrollo de pilas de combustible de hidrógeno aplicadas más al sector de la automoción que al residencial.En Europa, Alemania es el país donde más se están invirtiendo y promoviendo las tecnologías de hidrógeno. Cuenta ya con casas con pilas de combustible que satisfacen en todo o en parte las necesidades residenciales y han puesto en marcha varios proyectos de demostración financiados por el gobierno alemán y por la UE.Los resultados de este proyecto de investigación, que concluirá a finales de 2008, permitirán extrapolar la metodología aplicada para la implantación de un mercado de pilas de hidrogeno en Navarra, al resto del sector residencial español.


Fuente:

23 dic 2007

Concepto de Generación Distribuida

La nueva economía basada en el hidrógeno.
La forma de distribuir la energía en el futuro es lo que conocemos como Generación Distribuida. Esta forma de distribución respondería a los problemas de coste y abriría el ansiado nuevo camino que terminará de liberarnos de la era de los combustibles fósiles.Este sistema invierte totalmente la lógica convencional de la distribución de la electricidad.
En el siglo XX y durante lo que va de siglo XXI, la electricidad se ha generado en grandes centrales eléctricas, luego se ha transmitido por líneas de alta tensión hasta los consumidores finales. La centralización de la electricidad, por tanto, ha originado economías a escala (este efecto se produce cuando el coste medio de producir un bien disminuye, a largo plazo, al aumentar la escala en la que se produce).Sin embargo, los elevados costes de capital necesarios para construir centrales eléctricas gigantescas y vastas redes de transmisión sólo pueden compensarse dejando que las compañías controlen todo el mercado regional.
El Estado ha intervenido apropiándose del servicio de suministro eléctrico a la población. En algunos casos se han regulado el servicio mediante concesiones a empresas privadas, pero con regulación estatal como un monopolio natural.Podemos clasificar los mercados en dos grandes grupos: mercados de competencia perfecta y mercados imperfectos, del cual el monopolista sería el más representativo.
1. Los mercados de competencia perfecta se caracteriza porque la empresa no tiene control sobre el precio del mercado en el que opera. Por este motivo, al intentar obtener un beneficio individual logrará una gran eficiencia social ya que el producto que finalmente venda se habrá ajustado en diseño, calidad, disponibilidad, etc.
2. Por el contrario, en el monopolio la empresa tiene el control sobre el precio del mercado. En este caso el interés individual no coincide con el social. Su capacidad para modificar el precio la utilizará para mejorar su posición individual.
Ahora podemos preguntarnos: entonces, ¿por qué motivo existen los monopolios eléctricos?Los monopolios surgen por cuatro circunstancias. Que son las siguientes:
1. Acceso exclusivo a ciertos recursos, como pueden ser materias primas indispensables para la fabricación de un producto.
2. Patentes. El inventor tiene derecho de fabricación de su idea durante un periodo de tiempo determinado.
3. Franquicia legal. Las leyes son las que determinan quienes pueden ofrecer ciertos servicios. (Monopolios legales). Entre los que distinguiríamos:a. Monopolios estatales (Correos, ferrocarriles y venta de gasolina y carburantes).b. Monopolios regulados (Teléfono, agua, gas, basura y transportes urbanos, náuticos y aéreos, venta de tabaco). Suelen ser empresas privadas subcontratadas, concesiones o empresas mixtas.Los precios que se cargan por sus servicios suelen ser precios “políticos”, en algunos casos por debajo del precio de mercado y en otros casos por encima del precio que cubre costes, como es el caso de la venta de carburantes y tabacos.
4. Existencia de economías a escala. Monopolio Natural.La existencia de monopolios estatales y regulados se debe a la necesidad de realizar una gestión centralizada de un monopolio natural. Esta gestión centralizada es especialmente importante en países en donde el régimen político es dictatorial, ya que el gobierno tiene especial interés en realizar un control exhaustivo de todos los servicios y materias primas que constituyen la base del status quo establecido por el régimen.
Al contrario de lo que ocurre en los mercados de competencia perfecta, en el monopolio el aumento de la cantidad producida por parte de la empresa afectará al precio de equilibrio al que se debe vender el producto. Si se define el ingreso total como el resultado de multiplicar la cantidad producida por el precio de venta, este variará cuando lo haga la cantidad consumida.Además cambios en la cantidad provocan cambios en el precio, de forma que si por ejemplo aumenta la cantidad, disminuye el precio (pues los consumidores sólo aceptarán mayores cantidades a precios menores). Por esta razón interesa analizar como varía el ingreso del monopolista cuando varía la cantidad. En este sentido definimos el ingreso marginal como el cambio de ingreso total que se produce cuando se altera en una unidad la cantidad producida.
El monopolista tiene cierto poder sobre el mercado y podrá imponer el precio o la cantidad que desea, pero no ambas cosas a la vez, pues en el mercado hay un conjunto de consumidores, representados por la función de demanda, que tienen soberanía en sus decisiones de consumo. Por lo tanto, el monopolista intentará encontrar un nivel de producción que maximice sus beneficios. Una vez encontrado este nivel de producción serán los consumidores quienes, sobre su función de demanda, decidan que precio están dispuestos a pagar por dicha cantidad.
Para encontrar el nivel de producción de máximo beneficio la empresa irá aumentando su producción mientras unidades adicionales hagan aumentar los ingresos más que los costes, pues de esta manera aumentarán los beneficios.La centralización en la generación de energía eléctrica comenzó a recibir duras críticas en la década de los setenta.
En los últimos años estas criticas se han generalizado, el gran tamaño de las mismas las convierte en disfuncionales a la hora de enfrentarse a todo nuevo tipos de problemas, como el drástico aumento del coste de la energía derivado del embargo petrolero árabe y las subidas de precios decretadas por la OPEP, así como el más grave problema originado por las emisiones de CO2.La fuerte presión pública hizo que en 1978 el Congreso de los Estados Unidos aprobara la Ley Reguladora de los Servicios Públicos, con el objeto de encontrar nuevas formas de ahorrar energía. Esta legislación se diseñó, sobre todo, para fomentar la extensión de la cogeneración.La Ley fomentaba la entrada de nuevas compañías en el mercado de la electricidad y la creación de una incipiente competencia.
La desregulación del mercado del gas natural llevó a un descenso de los precios de este combustible y estimuló nuevos avances en el campo de la generación de electricidad con gas natural. Las nuevas turbinas de gas tenían una buena relación coste-eficiencia para potencias iguales o inferiores a los 100 megavatios y requerían una inversión de capital muy inferior a las plantas nucleares o de carbón de 1.000 megavatios convencionales. Otra ventaja añadida para las nuevas centrales de gas era que requerían menor tiempo de instalación y eran más fáciles de mantener.
Ante esta situación apareció una nueva generación de pequeños productores que ponía en entredicho la producción única por parte de grandes productores amparados por el gobierno y justificados por la teoría económica que definía su actividad como “monopolio natural”.La realidad era que la producción de electricidad se estaba haciendo cada vez más barata y versátil. Por lo tanto, y de forma más que justificada, la opinión pública exigía una nueva forma de competencia, así como modelos de distribución de electricidad acorde con los tiempos.Además, de todas las circunstancias anteriores, el sector eléctrico de los países industrializados se ha cargado con dos grandes pasivos.
El primero de ellos viene derivado de las desinversiones realizadas en las centrales nucleares que se van quedando obsoletas. El coste social que provocan tanto la disminución de la producción como el desmantelamiento de estas centrales, unido al segundo problema que se enfrenta el sector, que es el coste de mantenimiento de todas las instalaciones y de las redes de distribución que se deterioran a gran velocidad, hace que los problemas en el suministro comiencen a generalizarse en todos los países. Los apagones, bajada y cortes de tensión se hacen más frecuentes, siendo los clientes los que tienen que soportar los periodos de inactividad.
En el caso de España tenemos muy reciente los dramáticos acontecimientos que durante este verano han mantenido a parte de la población catalana sin suministro eléctrico. No obstante, podemos encontrar ejemplos similares a nivel planetario. Los monopolios naturales tienen cada vez menos amigos dispuestos a defender su estatus especial, justo en el momento en que comienzan a aparecer nuevos productores energéticos independientes que les disputan los clientes.
La desregulación alcanzó su punto máximo durante los mandatos presidenciales de Ronald Reagan y George Bush en Estados Unidos y los de Margaret Thatcher y Helmut Kohl como primeros ministros de Reino Unido y Alemania respectivamente. La industria energética se vio afectada profundamente. Más tarde, en 1992, la Ley de Política Energética de Estados Unidos abría el mercado eléctrico a la competencia. Los productores independientes comenzaron a crear problemas a los grandes gigantes con la introducción de tecnologías de pequeño alcance para servir a mercados especiales. Había nacido la era de la generación distribuida.
Esta expresión hace referencia a un conjunto de pequeñas plantas generadoras de electricidad situadas cerca del usuario final, o en su mismo emplazamiento, y que pueden bien estar integradas en una red o bien funcionar de forma autónoma. Los usuarios van desde viviendas domésticas hasta grandes empresas.Los pequeños motores alternativos alimentados de gas natural o combustible diesel son las tecnologías más difundidas en la actualidad. Aunque en los últimos años están adquiriendo gran desarrollo el uso de turbinas de gas y microturbinas alimentadas con diversos recursos biomásicos.
Sin embargo, todos los expertos coinciden que a largo plazo el dominio y el liderazgo en el mercado de la generación distribuida corresponderá a la pila de combustible del hidrógeno.
Entre las virtudes del hidrógeno figura la de generar electricidad de forma más eficiente y ser menos contaminante que el motor de combustión, la pila de combustible también es más flexible. Las pilas de combustible se comercializan en módulos, de modo que el usuario final puede personalizar su unidad para adaptarla a sus necesidades energéticas actuales y, si éstas aumentan, en el futuro se pueden incorporar nuevos módulos con un escaso gasto añadido.
La electricidad que se genera en una pila de combustible cuesta actualmente entre 3.000 y 4.000 dólares por kilovatio, mientras que la electricidad generada por una central eléctrica clásica de gas oscila entre los 500 y 1.000 dólares por kilovatio. Este coste baja a medida que aumentan las ventas y se generan economías de escala y estímulos a la innovación. Los analistas de la industria se muestran optimistas con respecto al potencial del mercado de las pilas de combustible y la generación distribuida, y por diversas razones consideran probable que la red eléctrica evolucione desde un modelo de generación centralizada hacia un modelo de generación descentralizada próxima al usuario final.
Los sectores bancarios, de telecomunicaciones e industriales necesitan una electricidad de alta calidad. Estos sectores no solo dependen del flujo ininterrumpido de información electrónica por sus intranets, sino del mantenimiento de sus bases de datos y de equipos digitales de todo tipo. Un corte eléctrico significa una pérdida significativa en términos de producción y distribución. El Banco Nacional de Omaha, en Nebraska tiene instalado en su centro tecnológico un sistema de pilas de combustible de 200 kilovatios para garantizar su seguridad frente a fallos de la red eléctrica general. En 1997 una breve interrupción del suministro eléctrico provocó un colapso en sus sistemas informáticos.
En Times Square, New York, se ha construido un moderno edificio que dispone de 200 kilovatios de potencia generados con pilas de combustibles propias que se utilizan para el agua caliente, la iluminación de la fachada y como reserva de emergencia para la red principal.
El aumento de la frecuencia de los cortes de electricidad en las redes generales y el incremento en los precios del servicio, provocado por la escala interminable de los precios del petróleo, traerá consigo la modificación del uso de los generadores de emergencia. De este modo empezarán a utilizarse como fuente primaria de generación eléctrica.Los servicios públicos también se ven afectados por los cortes de electricidad de la red centralizada. Sobre todo los hospitales, comisarías de policía, estaciones de bombeo de agua, están equipándose con sus propios generadores de emergencia locales. Entre los consumidores privados también está comenzando a tomarse medidas en este sentido. La primera pila de combustible doméstica se instaló en una casa estilo rancho cerca de Albany en New York, en junio de 1998. Tiene el tamaño de una nevera y es capaz de generar 50 kilovatios de electricidad.
Los consumidores de energía eléctrica que trabajan desde su domicilio son especialmente proclives a la instalación de generadores propios. Un corte en el suministro eléctrico puede significarles el paralizar su actividad laboral y enfrentarse a una grave pérdida económica. Además cualquier otro usuario también puede estar interesado en instalar este sistema que le permitirá garantía en el uso de electrodomésticos, aire acondicionado, calefacción, etc.
La generación distribuida se ve potenciada por el uso de sistemas de cogeneración que son capaces de reducir hasta en un 50% la cantidad de combustible empleado y las emisiones de CO2Peter Fairley en Technology Review ha escrito que en el futuro las pilas de combustibles podrán controlar las tarifas a través de Internet o señales digitales transmitidas por la propia electricidad. Se analizará la información recibida, por ejemplo, sobre el precio del gas natural y de la electricidad y si resulta más ventajoso pasar a la generación distribuida, la unidad se pondrá automáticamente en funcionamiento. Como la mayoría de los consumidores domésticos y comerciales no son expertos en las complejidades del negocio de la energía, surgirá un nuevo tipo de intermediarios que actuarán como servicios de suministro de combustible.Las compañías de servicios públicos también se beneficiarán de la generación distribuida, aunque hasta el momento no lo vean así.
La generación distribuida se adapta a las necesidades energéticas específicas del usuario final, constituyendo la forma más barata y eficiente de proporcionar suministro adicional de electricidad que confiar en una fuente centralizada. Una línea eléctrica de 10 km para un cliente de 3 MW le cuesta a una compañía de servicios entre 365 y 1.100 dólares por kw/h.
Un sistema de generación distribuida puede cubrir estas mismas necesidades a un coste que oscila entre los 400 y 500 kw/h. Generar la electricidad cerca de los usuarios finales también reduce la cantidad de energía consumida, dado que entre el 5 y el 8% de la energía transportada mediante líneas de larga distancia se pierde durante la transmisión.
La gran obsolescencia de las instalaciones eléctricas a las que las compañías no están dispuestas a hacer inversiones multimillonarias debido a que cada vez es más difícil aplicar esa inversión en la factura del consumidor final, hace que, como alternativa, se plantee el controlar la generación distribuida como una forma de dar respuesta a la creciente demanda comercial y doméstica.Además tenemos que tener presente que el precio artificialmente bajo que los consumidores estamos pagando por el suministro eléctrico originará considerables tensiones en cuanto al precio y al suministro energético en los próximos años. En ese momento los sistemas autónomos ganarán la partida definitiva a los sistemas productores y distribuidores tradicionales.
Fuente: