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24 feb 2008

El Petróleo y los alimentos

Juan Carlos Guerra
Un mundo sin petróleo amenaza nuestra posibilidad de acceder a los alimentos. Para muestra un dato: El 17% de la energía consumida en el mundo se utiliza en la producción, distribución y suministro de productos agrícolas. Este porcentaje se divide de la siguiente manera: 4% a la producción; 5% al procesamiento; 8% al transporte y distribución desde la granja hasta los supermercados.

Dado que el común de nosotros se limita a ir al supermercado a comprar sus alimentos, muchas veces no nos damos cuenta de todo el proceso que agotan esos productos antes de llegar a las góndolas de esos establecimientos. No advertimos que la agricultura moderna depende casi totalmente del petróleo.

El motor de gasolina aplicado a los tractores, los camiones, las maquinas cosechadoras, ha reemplazado a la fuerza humana y a la de los caballos, mulas y bueyes como fuente primaria de energía en la granja. Y no solo en la siembra y el transporte esta la dependencia del petróleo en la agricultura: la producción intensiva de los alimentos también esta altamente influenciado por los hidrocarburos.

El uso de fertilizantes y pesticidas derivados de productos petroquímicos han servido de bujía esencial para que la agricultura dejara de ser una actividad familiar para convertirse en una industria y abastecer la alta demanda de una población que ha crecido vertiginosamente en el último siglo.

El uso de fertilizantes y pesticidas comenzó en el año 1950. A partir de esa fecha la demanda de fertilizantes creció de 13 millones a 150 millones de toneladas en el año 2005 y la de pesticidas paso de 90,000 kilos en 1950 a 3,200 millones de kilos en 2005, según el Informe sobre Pesticidas y Fertilizantes de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente.

La mecanización de la agricultura, el uso de fertilizantes y pesticidas derivados del petróleo, así como la introducción de avances en las técnicas de cultivo, han disparado la producción alimentaria, a la vez que han reducido la cantidad de mano de obra humana en la granja.

En un articulo publicado recientemente en la revista Science, titulado "The Mechanization of Agriculture" (La mecanización de la agricultura) se arroja el siguiente dato: "En 1850, un solo agricultor generaba alimentos suficientes para mantener a cuatro personas. En la actualidad, un solo agricultor genera alimentos en cantidad suficiente para mantener a setenta y ocho personas. La productividad agrícola aumento un 25% en los años cuarenta, un 20% en los cincuenta, un 17% en los sesenta, y mas del 28% en la década de los ochenta."

Ese aumento de la productividad agrícola se ha hecho a costa de incrementar la cantidad de petróleo consumido en el proceso. Según Jeremy Rifkin en su famoso libro La economía del Hidrogeno: "Para producir una lata de cereales de 270 calorías, el granjero consume la ingente cantidad de 2,790 calorías para mantener la maquinaria en funcionamiento y obtener los fertilizantes y los pesticidas. Así pues, por cada caloría de energía producida, el tecnificado granjero termina consumiendo diez calorías de energía." (p. 239).

Otro dato mas revelador que el anterior es sacado a relucir por David Pimentel en su estudio titulado "Food, Energy and Society" hecho para la Cornell University, de la ciudad de Ithaca en New York: "Un vehiculo que consume 4 litros de gasolina (un galón) por cada 50 Km.; en diez Km. quema la cantidad de gasolina necesaria para producir una barra de pan". Impresionante.

Un elemento importante es el referente al daño que causa en el suelo el uso de pesticidas y fertilizantes. El suelo se erosiona dada la alta cantidad de estos productos utilizada para aumentar su productividad. La contaminación que se deriva de los fertilizantes es responsable de la mitad de la contaminación actual del agua y de dos tercios de nuestros residuos sólidos.

El uso de pesticidas no es menos dañino, pues contribuyen también a la degradación del suelo. Para que tengamos una idea clara de lo que estamos diciendo, baste explicar que en el suelo habitan millones de bacterias microscópicas, hongos, algas y protozoos, así como gusanos y artrópodos que tienen la tarea de mantener la fertilidad y la estructura del suelo. Los pesticidas al destruirlos aceleran su proceso de agotamiento y erosión.

Los seres humanos consumimos cada vez mas energía para producir alimentos, pero esta producción es siempre menor al consumo. Según C. Ponting en su libro Historia Verde del Mundo: "En las dos primeras décadas de intensa explotación agrícola basada en productos petroquímicos que vinieron después de la Segunda Guerra Mundial, el consumo total de energía en el sector agrícola aumento un 70%, pero la producción alimentaria solo creció un 30%."

Como hemos visto el crecimiento de la producción agrícola, a través de la mecanización y el uso de fertilizantes y pesticidas, ha llevado consigo un aumento significativo del consumo de petróleo generando mayores emisiones de CO2. Lo que nos deja con una conclusión preocupante dadas sus implicaciones: la agricultura intensiva es uno de los principales agentes para el calentamiento global.

Conclusión confirmada por Rifkin en su ya mencionada obra con el siguiente dato: "Para responder a la demanda anual de carne de una familia media de cuatro personas es necesario consumir mas de 984 litros (260 galones) de combustibles fósiles. La quema de estos combustibles libera en la atmósfera 2,25 toneladas adicionales de CO2, la misma cantidad que emite un vehiculo medio en seis meses de funcionamiento normal." (op. Cit. Pág. 244).

Dado este panorama estamos ante la grave perspectiva de que los costos para la producción de alimentos aumente en tal magnitud que cuando entremos en la época en que la producción petrolera llegue a su techo, cientos de millones de seres humanos no estarán en condiciones de adquirir los alimentos necesarios para garantizar la propia subsistencia y la de sus familias. Esto sin contar con que actualmente hay 854 millones de personas que padecen de hambre y desnutrición.

Ciertamente, la humanidad esta hoy enfrentada a problemas que amenazan su propia existencia. Decir que el fin de la especie humana esta cerca, seria un gigante acto de alarmismo, los seres humanos todavía estamos a tiempo de salir victoriosos ante estos retos. Indudablemente, a la civilización humana como hoy la conocemos le quedan pocas décadas. Probablemente en el último tercio de este siglo sentará sus bases una nueva civilización que regirá al planeta por los próximos siglos.

Es nuestro deber asegurar primero, que el fin de la humanidad no llegue con el final de esta civilización. Y segundo, tan importante como lo primero, garantizarle a esas generaciones la construcción de su nueva civilización a partir de un mundo en donde la desigualdad, la guerra y la pobreza sean solo capítulos de los libros de historia.
La especie humana esta en peligro. Pero aun puede salvarse y ser mejor.
Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=57390

Mapa del Mundo según las reservas de Petróleo


20 feb 2008

La Peligrosa Clase Media

La clase media de los países pobres es el grupo humano que más rápido está creciendo. En los próximos 12 años, 1.800 millones de personas engrosarán las filas de la clase media. De éstos, cerca de 600 millones serán chinos. Millones más serán indios o brasileños. En ese periodo la población del planeta habrá aumentado en 1.000 millones de personas, es decir, menos que el aumento de la clase media. Las consecuencias de esto son enormes. Y los retos que esta gigantesca clase media planteará no tienen precedentes en la historia.
Homi Kharas, economista del Brookings Institution, estima que para 2020 la clase media será el 53% de la población mundial. "Hay países pobres donde millones están saliendo de la pobreza gracias al rápido crecimiento económico. Esto duplicará el tamaño de la clase media", dice Kharas. Para 2025, China tendrá la clase media más grande del mundo. La de India será 10 veces mayor.
Éstas son buenas noticias. Pero estos éxitos de la humanidad no serán gratis. Y los síntomas del aumento de la clase media mundial ya los estamos sintiendo. Usted, por ejemplo, está pagando más por la comida. Y no solo usted. En enero, 10.000 personas salieron a protestar en las calles de Yakarta el aumento de los precios de la soja. Los milaneses hicieron lo mismo por los altos precios de la pasta. La semana pasada en Jedá, Arabia Saudí, faltó el pan, ya que el trigo se hizo prohibitivo. Los mexicanos marcharon en protesta del precio de las tortillas de maíz. En Senegal las protestas callejeras fueron por los altos precios del arroz, y en India por la cebolla. Argentina, China, Egipto, Venezuela y Rusia intentan contener la irritación popular con controles de precios.
El promedio de precios alimenticios compilado por The Economist llegó a su nivel más alto desde 1845. Leyó bien; desde 1845. En el 2007 el trigo y la soja subieron más del 80%; el arroz y el maíz, alcanzaron precios récord. Estos aumentos no se deben a que ahora hay menos comida (el mundo produjo más cereales en 2007 que nunca) sino porque algunos cereales están siendo usados como combustible y porque ahora hay más gente que puede comer tres veces al día. La nueva clase media no sólo consume más comida. También compra más ropa, refrigeradores, juguetes, medicinas, y eventualmente, autos y casas. China e India, con el 40% de la población mundial, ya consumen más de la mitad del carbón, el hierro y el acero del mundo. Así, desde 2005 el precio mundial del estaño, níquel y zinc se ha duplicado. La clase media también consume más energía. En 2005, China aumentó su capacidad de producción eléctrica tanto como toda la electricidad que produce Reino Unido en un año. En 2006, aumentó tanto como toda Francia. El petróleo llegó a 100 dólares por barril no debido a embargos o accidentes que limitaron la oferta, sino por el crecimiento del consumo. A la clase media le gusta viajar: se estima que los 846 millones de turistas que hoy viajan cada año llegarán a ser 1.600 millones en 2020.
Últimamente se ha intensificado el debate sobre las consecuencias medioambientales del crecimiento del mundo. Pero la discusión sobre los efectos económicos y políticos de este boom ha sido menor. ¿Qué pasará, por ejemplo, cuando la clase media de los países ricos se vea obligada a cambiar su estilo de vida debido al crecimiento de la clase media en los países pobres? ¿O cuando los patrones de consumo que una familia estadounidense o española ahora da por descontados dejen de estar a su alcance? Ir en coche a cualquier lugar y a cualquier hora será más caro y complicado. Esto no es necesariamente malo. Pagar más por contaminar el ambiente o consumir productos no renovables podría reflejar mejor el costo que ello realmente tiene.
Pero otras alteraciones del orden mundial que pueden resultar del crecimiento de la clase media serán más traumáticas. Los cambios en las tendencias de migración, urbanización y distribución del ingreso serán profundos y conflictivos. La nueva clase media demandará casas, hospitales y escuelas de mejor calidad, e inevitablemente, mayor participación política. Los efectos no anticipados de la nueva clase media global se harán parte de nuestra cotidianidad sin importar donde vivamos.
El debate sobre los "límites al crecimiento" es tan viejo como Thomas Malthus y su preocupación por una población que crece más rápido que la capacidad de producir comida. Hasta ahora estos pesimistas se han equivocado. El mercado y las nuevas tecnologías que periódicamente revolucionan la producción de alimentos se han encargado de equilibrar demanda y oferta e impedir que los pronósticos maltusianos se cumplan. Esto es lo que volverá a pasar. Pero nuestra adaptación a un mundo con una clase media más numerosa que nunca está recién comenzando. Y la adaptación no será barata ni tranquila.

Análisis: El observador global
La peligrosa clase media
Moisés Naím
El País
17.02.08
Fuente:

3 feb 2008

Exceso de población: ¿Puede existir tal cosa?


La primera pregunta que surge en nuestra indagación a la causa de la pobreza global, es si es el resultado de nuestra propia fecundidad es inexorable. Esa fue la teoría de Thomas Robert Malthus (1766-1834), el clérigo inglés y autor del Ensayo Sobre el Principio de Población e iniciador de la percepción de la Economía como "la ciencia sombría". Malthus razonó que la población humana tiende a crecer en proporción geométrica, mientras nuestra capacidad para producir subsistencias aumenta en una proporción meramente aritmética -- por lo tanto nos encontramos en un hoyo de sufrimiento cada vez más profundo causado por el exceso de población". En opinión de Malthus, este proceso sólo podría detenerse por la "restricción preventiva" de la fertilidad o disminuída por la "restricción positiva" de la mortalidad aumentada.
La teoría maltusiana se creyó que estaba bien desmentida y relegada a la situación de un apunte curioso de la historia del pensamiento económico. Los capítulos sobre la pobreza y la subsistencia, de Henry George, en Progreso y Miseria, constituyen la reunión definitiva de la abundancia de argumentos lógicos disponibles para desmentir dicha teoría. Sin embargo, al fin del siglo XX, un creciente grupo de neo-maltusianos influenciantes está impulsando esta teoría de nuevo, agregando que la subsistencia sólo puede mantenerse delante del crecimiento de la población al costo de un nivel no sostenible de daño al ambiente natural.
No cabe duda que cinco billones ochocientos millones de personas es mucha gente. ¿Pero es demasiada? La perspectiva neo-maltusiana parece razonable, especialmente fortalecida por estadísticas tales como estas (publicadas por el World Population News Service):

600.000 millas cuadradas de bosque cortadas en los últimos 10 años.
26.000 millones de toneladas de tierra fértil nutritiva perdidas.
88 naciones clasificadas por el Programa Mundial de Alimentación dela ONU como incapaz de proporcionar suficiente comida y agua para sus habitantes.
960 millones de gente analfabeta; 130 millones de niños sin acceso a una educación primaria.
La población del mundo aumentándose por cerca de 100 millones cada año.
Bueno, tal vez, pero no hay que engañarse por las estadísticas. Un millón de personas es un incremento de más o menos un punto de porcentaje. La Tierra tiene la capacidad de absorber tales cantidades. Hoy día, vastas capacidades de los recursos de la Tierra yacen sin uso. Grandes cantidades de tierras cultivables están siendo destruidas por prácticas de cultivo o asentamiento no sostenible. Una gran parte de la capacidad de la Tierra se usa para fabricar armas, o cacharros -- todo tipo de cosas que nadie necesita para sobrevivir, a pesar de la miseria profunda de la mayoría de la población del mundo.
Los EE. UU., por ejemplo, cultivan menos acres cada año, pero siempre exportan comida y debaten continuamente políticas para controlar su superavit. Esto no es debido simplemente a las eficiencias dudosas del monocultivo, los fertilizantes petroquímicos, y la ingeniería genética. Tales métodos hacen más fácil el manejo de las grandes fincas corporativas, pero no son necesarios para cultivar altos rendimientos de comidas nutritivas. La Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU estima que usando métodos modernos de agricultura y un proceso eficiente y sensible de distribución, la Tierra tiene la capacidad de rendir comida para algunos 33 billones de personas. Estimaciones corrientes de la ONU proyectan un tope de población de cerca de 12 billones de personas a mediados del Tercer Milenio.
La área total de tierra cultivable en el mundo hoy día, según los datos de la OAA, es 3.58 billones de acres. Cuentan tierras cultivadas y temporamente en descanso (por menos que 5 años) -- pero excluyen tierras agrícolas abandonadas. Hay suficiente tierra cultivable en la India para darle a cada habitante del país aproximadamente un medio acre. Africa, el continente más pobre, tiene 20% de la tierra del mundo y solo 12.7% de la población del mundo. ¡Norteamérica tiene un grandisimo 2.1 acres de tierra cultivable por persona!
La área total de tierra cultivable en el mundo hoy día, según los datos de la OAA, es de 3.58 billones de acres. Cuentan tierras cultivadas y temporalmente en descanso (por lo menos en 5 años) -- pero excluyen tierras agrícolas abandonadas. Hay suficiente tierra cultivable en la India para darle a cada habitante del país aproximadamente un medio acre. Africa, el continente más pobre, tiene el 20% de la tierra del mundo y sólo 12.7% de la población del mundo. ¡Norteamérica tiene un grandísimo 2.1 acres de tierra cultivable por persona!
Las estadísticas citadas anteriormente sobre la pérdida de bosques y tierra fértil nutritiva describen las consecuencias de que haya terratenientes egoistas, no de exceso de población. Por todo el mundo, la pérdida de bosques y la creación de desiertos resultan del hecho de que los campesinos tienen que recurrir a tierras sub-marginales mientras que tierras de alta calidad de cultivo se mantienen fuera de uso. La situación está siendo tan seria en Brasil que los que ocupan tierras ilegalmente han sido matados simplemente por haber ocupado lejanas áreas de fincas privadas no usadas. Un gran movimiento organizado ha crecido acerca de la demanda de los campesinos para que se les permita usar tierras que otros no estén usando.
Dos factores son correlativos consistentes con la tasa alta de natalidad: la pobreza y la falta de educación. Se ha sabido por mucho tiempo que cuando suba el standard de vida de una comunidad, la tasa de natalidad disminuye. Este fenómeno, documentado, se llama "el cambio demográfico". También se ha observado otro tipo de cambio recientemente. Donde las mujeres tienen acceso a la educación y a los medios de comunicación, las tasas de natalidad han disminuido -- aunque los niveles de ingresos no hayan aumentado.
La parte más desagradable de las promulgaciones recientes de los neo-maltusianos ha sido la idea de que se debe prohibir la procreación a la gente pobre e irresponsable para que el número de hambrientos no empiece a quitar el control de los recursos necesarios para la gente más "civilizada". En una economía en que más energía y recursos se gastan en tomar fotos de niños, que en alimentar a los niños en todo el mundo, tales consejos parecen absurdos y sin corazón. Es verdad que el mundo subdesarrollado no puede subir su standard de vida al del mundo desarrollado usando los mismos métodos antieconómicos, sin causar daños horribles al ambiente natural. No obstante, también es un hecho que la tendencia a largo plazo ha sido hacia una mayor satisfacción humana obtenida con menos contaminación y destrucción. Tecnologías ambientales sostenibles para toda industria y la producción de abundantes energía y alimentos están disponibles hoy. Las razones por las cuales no se usan tiene más que ver con política y economía que con eficacia tecnológica.


Queda un hecho que no hay que olvidar: Que las naciones más pobres, más corruptas, más desorganizadas, y con mayor peligro para su ambiente natural, son aquellas con las tasas más altas de natalidad (por supuesto tienen altas tasas de fatalidad también; la población de Africa disminuyó en 1996). Pues bien, los neo-maltusianos sí identifican problemas serios. Pero es tiempo que pongamos todo en claro: el exceso de población no causa la pobreza. No puede existir un exceso de población en un mundo donde existen recursos amplios para alimentar cada nuevo niño -- pero tales recursos se mantienen fuera de uso, o están dedicados a usos frívolos. Las condiciones miserables que se denominan erróneamente como "exceso de población" son realmente el resultado de la pobreza, no su causa.


Fuente:

29 dic 2007

Sólo tecnología no es suficiente para parar el Cambio Climático

El mundo no debe perder su segunda oportunidad para abordar de manera radicalmente diferente el consumo de energía.

Hay un fuerte sentimiento de déjà vu en la sombría imagen que la Agencia Internacional de Energía (AIE) - a veces descrita como "el guardián del mundo rico"- delineó la semana pasada sobre lo que será el consumo de energía global en las próximas dos décadas, y sus consecuencias para el cambio climático (ver '
China, India must adopt sustainable energy plans').
Al comienzo de la década del setenta, el conflicto abierto entre los estados árabes e Israel disparó los precios del petróleo hasta las nubes. Simultáneamente, el Club de Roma y otras organizaciones advirtieron que el mundo estaba en riesgo de quedarse sin muchos de sus recursos naturales clave. Ambos eventos llevaron a extender llamados para una masiva inversión en fuentes renovables y alternativas de energía, y en nuevos estilos de vida que no tuvieran un consumo intensivo de energía.
Siguieron algunos movimientos internacionales y nacionales en esa dirección – se crearon la AIE y ministerios de energía, por ejemplo. Pero en general la advertencia fue ignorada. Y cuando los precios del petróleo bajaron en los 80, se evaporó el ímpetu político para hacer un cambio radical.
La temeridad de esa miopía regresa ahora en forma de calentamiento global para atormentar al mundo desarrollado. Si la lección de los 70 hubiera sido atendida adecuadamente, aún cuando el riesgo de un cambio climático inducido por el ser humano no era sospechado entonces, estaríamos en mucho mejor posición para hacer frente a la amenaza que supone hoy.

China e India como contribuyentes

Cualquier duda sobre la gravedad de no tomar acción se disipan con una aguda lectura del informe de la AIE, 'Pronóstico Mundial de Energía 2007'. Aunque éste se enfoca en el riesgo particular impuesto por la evolución de China e India hacia economías poderosas, tiene importancia comparable, si no mayor, con el resto del mundo.
El informe señala que si las naciones continúan con las políticas existentes, en lo que describe como un "escenario de referencia", las necesidades mundiales de energía subirán más de 50 por ciento para el 2030, si se compara con las de hoy (y las emisiones de carbono serán 57 por ciento más altas). China e India sumarán casi la mitad de ese aumento en la demanda primaria de energía, y, de continuar su crecimiento económico, se duplicará su consumo de energía en los próximos 25 años.
Algo mucho peor se predice para el "escenario de alto-crecimiento” que se anticipa en las economías de China e India. Esto significaría un aumento adicional de 21 por ciento en la demanda de energía de esos dos países en 2030, y otro 7 por ciento de aumento en las emisiones globales de dióxido de carbono.
Un crecimiento más modesto en la demanda de energía, basado en las políticas de gobierno que están en consideración, llegaría a una nivelación de las emisiones de dióxido de carbono en 2020 a través, por ejemplo, de una adopción masiva de estándares más fuertes de eficiencia energética. Pero incluso bajo este "escenario alternativo", el informe de la AIE predice que las emisiones globales de dióxido de carbono seguirían creciendo en un 25 por ciento para 2030.

Controlar los gases de efecto invernadero

Sólo bajo el "escenario de estabilización" – descrito en el informe como una manera de alcanzar la estabilización a largo plazo de los gases de efecto invernadero en la atmósfera- en 2030 bajarían drásticamente las emisiones globales de dióxido de carbono por debajo de los niveles de 2005. Esto se podría lograr a través de mejorar la eficiencia en las industrias, edificios y transporte, cambiar a energía nuclear y fuentes renovables, y expandir el desarrollo de captura y almacenamiento de dióxido de carbono.
Pero esto requerirá de "avances tecnológicos sin precedentes, que implicarán costos sustanciales". De hecho, una de las principales recomendaciones del informe es "un aumento sustancial [...] en la financiación pública y privada para la investigación, desarrollo y demostración de tecnología energética, que se mantiene por debajo de los niveles alcanzados a principios de los 80".
La tarea tiene precedentes. Como lo han demostrado ampliamente en el pasado países como Estados Unidos, los programas intensivos de investigación y desarrollo -por ejemplo, para construir bombas atómicas o poner un ser humano en la Luna- son perfectamente viables, si se da una adecuada movilización de recursos económicos y humanos y, sobre todo, de voluntad política.
El calentamiento global es más una amenaza, que los factores que impulsaron a la acción en ese entonces a Estados Unidos, frente a Japón y a la Unión Soviética, respectivamente. No hay razón para que un compromiso político como ese no se genere globalmente para estimular un tipo similar de respuesta. Esa debería ser una tarea a alcanzar por los signatarios de la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas cuando se reúnan en Bali el próximo mes.

Tomar medidas drásticas sobre el consumo de energía

Pero no será suficiente desarrollar nuevas tecnologías para conseguir los términos del escenario de estabilización. Igual de importante es la tarea política de hacer que la gente en todo el mundo abandone las prácticas de alto consumo de energía, el único camino para crear una sociedad globalmente sostenible. Al final esto significa reducir el poder de aquellos cuya influencia política se apoya sobre esas prácticas, como las industrias automotriz y petrolera.
El calentamiento global es ampliamente reconocido como la mayor "falla del mercado" que el mundo ha experimentado. El informe de Pronóstico Económico -elaborado por una organización que, como parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), representa los intereses energéticos de las sociedades capitalistas líderes del mundo- lo reconoce implícitamente. Como dijo Nobuo Tanaka, director ejecutivo de la AIE, la semana pasada, "todos los países deben tomar una acción vigorosa, inmediata y colectiva para poner freno a la demanda de energía fuera de control".
Irónicamente, aún cuando China está identificada como el mayor contribuyente de la inminente crisis energética global, también está a la vanguardia de las potenciales soluciones políticas. La combinación de un compromiso sustancial con la investigación en energía renovable, y la voluntad de imponer restricciones draconianas a las tecnologías de consumo energético, es el único camino que tiene tanto China, como el resto del mundo.
En la década del setenta, la falla de aquellos que adoptaron escenarios de tecnología alternativa para asumir la naturaleza política del desafío que enfrentaban llevó a la marginalización de sus ideas. Sería una tragedia -posiblemente irreversible en este momento- si se volviera a repetir la historia.
Fuente:
http://es.corank.com/tech/framed/con-slo-tecnologa-no-se-resuelve-la-cr
David Dickson
Director, SciDev.Net, y autor de Alternative Technology and the Politics of Technical Change (London, 1973).

28 dic 2007

¿Hay petróleo?


Al igual que en el post anterior hacíamos mención de las teorías del Peak Oil, en este hemos incluído algunas críticas, o más bien matizaciones a dicha teoría. Creo que el debate y la crítica son las mejores herramientas para aprender, y por eso también hemos incluído aquí esta postura.
De igual forma, y como en el post de Crecimiento INsostenible, el blog nos parece absolutamente recomendable, está muy documentado y hay gran cantidad de artículos razonados y comentarios que aportan nuevos puntos de vista e ideas
He incluído un artículo muy bien escrito que aparece en indarki donde se realizan matizaciones a la teoría del peak oil, para terminar con la siguiente afirmación : "El peak-oil ha muerto porque ha nacido el acceso universal a la energía".
Trabajo hay, pongámonos mano a la obra
[John Godless]
Hay una corriente de opinión energética con gran repercusión en la red que defienden y difunden las teorías sobre el cénit del petroleo, en inglés, peak-oil (primer principio básico para entender el mundo de la energía)
En los grandes medios esta corriente no está muy representada, salvo aquellos artículos que hablan del "fin de la era del petróleo barato". Así que escasamente llega al gran público. Además, creo que el hecho de que se vaya a "acabar" el petróleo preocupa poco; es fácil que en conversación de bar aparezca el argumento de "algo inventarán" (
cuarto principio). Y a priori, razones para pensarlo no les falta, ya que se oyen muchas noticias sobre los progresos y evolución de las energías renovables, investigación y desarrollo de tecnologías energéticas, de los ciclos combinados de gas, del hidrógeno. Y siempre está en la recámara la energía nuclear o el carbón, por no decir que eso de la "fusión nuclear" siempre le suena a alguien. Puede que una por una, podríamos ir tirando casi todas las alternativas y las que queden no sean capaces de afrontar ese peak-oil, pero a bote pronto, esas alternativas son parte del imaginario colectivo que apuntala la creencia de que habrá un desarrollo tecnológicio que suplirá la escasez del petróleo.
Al contrario que el peak-oil, sí que preocupa el cambio climático, que ha acabado en los medios y tiene mucho que ver con el mundo energético y la economía petrolizada. ¿Para qué preocuparse del peak-oil si el cambio climático viene antes y las medidas a tomar son similares? Esto ha sido un auténtico torpedo en la línea de flotación de los que trabajan por difundir el peak-oil.
El problema, sin embargo, es que el concepto de peak-oil y sus teorías se han quedado obsoletas. Vale que hay una cantidad de petróleo limitada, que a efectos prácticos se "acabará" y antes o después, si la economía sigue petrolizada, su precio subirá mucho y se generarán conflictos derivados del control de este recurso... pero hasta aquí podemos aprovechar las teorías sobre el peak-oil.
Las hipótesis y las bases del desarrollo de las
teorías de Hubbert (padre del peak-oil tienen muy poco que ver con la situación actual y aunque en su momento fueron un gran avance para entender el mundo energético, quedarnos en esas teorías es quedarse atrás: no es igual hablar de un mercado nacional (como el estadounidense, que estudió Hubbert) que uno multinacional y segmentado por países donde la política juega un papel vital. El desarrollo tecnológico es diferente, los mecanismos de mercado también y el resultado y efectos de este peak-oil no tiene nada que ver con lo que en su día pudo llegar a pensar Hubbert para el mercado americano de los años 60 y 70.
No digo que no exista (o pueda haber) un peak-oil, sino que dudo que los modelos matemáticos que desarrolló Hubbert puedan utilizarse actualmente para determinar puntos tan concretos como fechas del cénit de producción. ¿Realmente habrá un sólo cénit? ¿Para todos los países y regiones? Son muy diferentes los desarrollo tecnológicos en las diferentes partes del mundo, muy diferentes las necesidades energéticas, los mercados y su capacidad de adaptación ¿va a ser a la vez el cénit en una economía liberal que en una controlada por el estado con los recursos energéticos nacionalizados? El concepto de peak-oil se ha quedado obsoleto por dos razones:
- Es más global: no sólo es una cuestión de producción, sino también de economía, de política, de tecnología, cultural y de capacidad de adaptación al cambio de la sociedad.
- Es más particular: ese cénit de la producción de petróleo o mejor dicho, sus efectos como cénit se van a fraccionar y particularizar, en cada región y en cada país en función de los aspectos que acabo de mencionar ¿cómo vamos a hablar del cénit del petróleo cuando en cada sitio es diferente, tanto en fecha, como en intensidad y en efectos? Incluso en algunos sitios ni llegarán a saber cómo es eso.
El peak-oil tiene que evolucionar a un concepto más amplio. Si antes se pensaba en la escasez generalizada de un recurso energético concreto como es el petróleo, ahora debemos pensar en suministrar de forma generalizada de suficiente cantidad de recursos energéticos.
Por eso, si me alguien me preguntase: ¿cuándo será el peak-oil? Yo respondería: en cierta forma, ya ha llegado... ¿el sistema energético mundial garantiza el acceso universal a la energía que permita un desarrollo y sostenible?
El peak-oil ha muerto porque ha nacido el acceso universal a la energía.
Fuente:

Crecimiento INsostenible


Os dejo un texto que me ha interesado mucho. En cierto modo, es la pieza del puzzle que me faltaba para comenzar a tener una imágen general de lo que está pasando y por qué. Creo que junto con la Teoría del Pico de Hubbert, son las mejores explicaciones al hecho del Cambio Climático, a la vez de la explicación más sencilla y lógica de cómo hemos llegado a esta situación.

Os recomiendo que lo leáis con atención, que le echéis un ojo al vídeo, y si creéis en lo que está diciendo, lo divulguéis. Tal vez a través de una conciencia colectiva podamos hacer algo, o no.

El siguiente artículo lo encontré en un blog que me parece muy recomedable: http://ninuclearniotras.blogspot.com/

[John Godless]




Lo oímos todos los días: el crecimiento económico sostenible es el adalid de la actual lucha diaria dentro de nuestra sociedad. Pero ¿Y si estuviéramos luchando contra viento y marea, no por un tesoro, sino por la ruina asegurada?

El Dr. Albert A. Bartlett es un profesor emérito de Física de la Universidad de Colorado en Boulder. Durante años ha estado impartiendo conferencias, más de 1.500, alertando de la trampa de los crecimientos porcentuales, esos crecimientos en los que se basan la inflación, la demografía y el consumo de recursos actuales. En sus presentaciones alegaba que “el mayor defecto de la raza humana es nuestra falta de habilidad para comprender la función exponencial”.

En Internet hay algunas grabaciones de sus conferencias, por ejemplo ésta titulada "Arithmetic, Population and Energy".



He rehecho en castellano el trabajo del Dr. Bartlett, adaptándolo a la realidad actual, con cifras, supuestos y ejemplos de nuestro entorno cotidiano. El documental, "Aritmética, Población y Energía. Los Fundamentos Olvidados de la Crisis Energética" es un vídeo de 52 minutos en el que se intenta demostrar que el crecimiento sostenible es una paradoja, un oxímoron, apoyándose en dos ideas: que porcentajes minúsculos de crecimiento porcentual proporcionan cantidades enormes en tiempos muy breves; y que los recursos del planeta donde vimos, por redondo que és, son finitos.

El profesor Bartlett ha sido, probablemente, uno de los acuñadores del término “economía de la Tierra plana”. Con la simpatía y el sarcasmo que le caracterizan solía explicar cómo no lograba idear, por mucho que se devanara los sesos, una hipótesis razonable sobre la que trabajar para enseñarles física a sus alumnos, pues la economía mundial funcionaba como si los recursos fueran a ser infinitos, es decir como si la Tierra fuera un plano (infinito) y no una esfera (finito); y él, en cambio, tenía que explicar a sus alumnos cosas como que los astronautas se sostienen en el espacio orbitando sobre esa Tierra en forma de plano infinito, o que el sol se pone cada día por el horizonte, allá al final de una Tierra infinita, o cómo daba la vuelta el sol a la Tierra plana infinita para volver a aparecer al día siguiente por el lado opuesto de tal plano infinito.


Fuente:

Consecuencias del Cambio Climático

En el pasado los cambios del clima se debieron a los ciclos del sol, a los cambios en la órbita de la Tierra o a erupciones volcánicas, factores que siguen presentes, pero por primera vez en la historia de la Tierra las actividades humanas (consumo de combustibles fósiles y deforestación, nuevos productos químicos que destruyen la capa de ozono como los CFC o que son potentes gases de efecto invernadero) son capaces de alterar el clima y de variar la composición química de la atmósfera.
Los signos del cambio climático apenas se han hecho notar, debido al efecto de enfriamiento de otros contaminantes como los aerosoles, pero ya asistimos a los primeros signos, como las olas de calor, la desaparición de numerosos glaciares de montaña y la subida del nivel del mar.
Los ecosistemas, al igual que la agricultura y múltiples actividades, están adaptados a unas determinadas condiciones, fruto de una larga adaptación evolutiva. La subida de las temperaturas, el aumento del nivel mar, la alteración del régimen de lluvias, de humedad y de vientos, en un plazo de tiempo relativamente corto, tendrá graves implicaciones, que apenas estamos empezando a entender. Para intentarlo, los modelos climáticos cada vez son más sofisticados y reconstruyen con mayor precisión lo que pueda suceder, a partir del análisis de los climas del pasado.
En general, lloverá más, pero dónde, es otra cuestión: en ciertas zonas lloverá mucho más y en otras mucho menos. La región mediterránea, incluida España, muy probablemente sufrirá aún mayores sequías, sobre todo en verano. Pero con toda seguridad aumentarán las temperaturas y es probable que se agraven las olas de calor, tan perjudiciales para la salud, como la que afectó a Europa en el verano de 2003. Es probable, aunque hay menos certidumbres, que aumenten los ciclones y huracanes. Las poblaciones pobres, que no tienen ninguna responsabilidad en las emisiones, serán las más afectadas. Bangladesh, donde los ciclones han matado a medio millón de personas desde 1970, y el Sahel, con sus lacerantes hambrunas y una pobreza extrema, son los paradigmas de esta nueva realidad.

Algunas Consecuencias más del Cambio Climático

El último informe del Grupo Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) vaticina que hay una gran probabilidad de que el calentamiento provoque que hacia 2020 entre 75 y 250 millones de africanos sufran escasez de agua y, en varios países, las cosechas se reducirán un 50%, agravando la crisis alimentaria. En 2080, las tierras áridas y semiáridas en África aumentarán entre un 5 y un 8%.
En Asia en 2050 se reducirá la disponibilidad de agua dulce, especialmente en las cuencas de los grandes ríos. Las pobladas regiones de los deltas de los ríos en el sur, este y sureste asiático, peligrarán por la subida del nivel del mar. Aumentarán las enfermedades asociadas con las inundaciones.
Australia y Nueva Zelanda sufrirán una pérdida significativa de biodiversidad en la Gran Barrera de Coral. Los problemas hídricos empeorarán en el sur y este de Australia y en Nueva Zelanda, afectando a la producción agrícola, ganadera y forestal. Los incendios forestales aumentarán de virulencia, al igual que las sequías cíclicas.
En Europa el cambio climático acentuará las diferencias regionales en el acceso a los recursos naturales. Aumentará el riesgo de inundaciones en numerosas zonas y crecerá la erosión y la desertificación en el sur de Europa. Igualmente retrocederán los glaciares de los Alpes y los Pirineos. El sur de Europa (España, Italia y Grecia) será la zona más afectada, a causa del aumento de las temperaturas y la sequía, la disminución de los recursos hídricos y los incendios forestales, reduciendo la producción hidráulica y la producción agrícola, afectando negativamente al turismo. Las olas de calor estivales afectarán a la salud de la población más desfavorecida, sobre todo los ancianos y los enfermos crónicos.
En Suramérica hacia mediados de siglo se producirá una gradual sustitución del bosque tropical húmedo por sabanas en la Amazonia oriental, con una gran pérdida de biodiversidad e importantes alteraciones en el ciclo hidrológico del que depende el importante sector agrícola y ganadero. La desaparición de los glaciares andinos afectará al suministro de agua y a la producción hidráulica.
En Norteamérica el calentamiento de las montañas Rocosas provocará inundaciones en invierno y descenso del caudal de los ríos en verano. En las primeras décadas del siglo, un moderado calentamiento será positivo para la agricultura, con aumentos de las cosechas del 5 al 20%, pero con importantes variaciones regionales. Las olas de calor empeorarán los problemas sanitarios, al igual que en el sur de Europa.
Las regiones polares serán de las más afectadas, a causa de la reducción del espesor del hielo, el aumento del nivel del mar y cambios en los ecosistemas, con graves efectos en las aves migratorias, mamíferos y grandes depredadores, y en las poblaciones indígenas que dependen de la pesca y la caza. Los pequeños estados isleños sufrirán el aumento del nivel del mar, la escasez de agua, las inundaciones y los fenómenos meteorológicos extremos.
El cambio climático acelerará la pérdida de biodiversidad en todo el mundo. Pequeñas variaciones en las temperaturas y en las precipitaciones pueden alterar complejos ecosistemas, sustentados sobre la interdependencia de miles de especies. La subida del nivel del mar afectará a manglares, arrecifes de coral, estuarios y sistemas dunares costeros.
Para afrontar el cambio climático se necesitaría una migración sin precedentes de plantas y animales, tanto en altitud como en latitud, una migración hoy imposibilitada por carreteras, campos de cultivo y todo tipo de barreras. La creación de corredores biológicos que conecten los ecosistemas, es una de las medidas de adaptación más apremiantes. Muchas especies podrán emigrar, pero otras muchas, como las situadas en las cumbres de las montañas o en las zonas árticas, no podrán hacerlo. La destrucción o la alteración de ecosistemas tendrán efectos realimentadores, al liberar el carbono acumulado en el suelo o en la vegetación, o el metano del permafrost de la tundra. La pérdida de especies a su vez reducirá las opciones de adaptación a nuevas situaciones. Igualmente proliferarán la invasión de especies alóctonas y oportunistas, así como las plagas. De hecho, el invierno y las bajas temperaturas son el mejor plaguicida y la forma óptima de mantener a raya a multitud de insectos y roedores, que ahora sobrevivirán en mayor número y extenderán su rango de acción a nuevas zonas.
El cambio climático supone una gran amenaza para el abastecimiento del agua, al cambiar el régimen de precipitaciones, acentuar los fenómenos meteorológicos extremos como sequías e inundaciones, al aumentar la evapotranspiración y fundir los glaciares y las nieves que regulan los caudales de los ríos en épocas estivales. Una pequeña reducción de las precipitaciones, junto con el aumento de las temperaturas y la necesidad de mayor dotación hídrica de los regadíos, por el aumento de la evapotranspiración, reduciría de manera drástica la escorrentía y el caudal de los ríos. Los países más afectados serán los más pobres y localizados en las regiones secas.
Los efectos en la agricultura son complejos, y de hecho ésta siempre se ha adaptado a las demandas o a las circunstancias cambiantes. En algunos casos supondrá un aumento de la producción, al permitir cultivar zonas hoy muy frías de Rusia y Canadá, prolongar la época de crecimiento y reducirse las heladas, además del efecto fertilizador en algunas especies de plantas del aumento de las concentraciones de dióxido de carbono. Pero en otras zonas los efectos pueden ser graves, por el estrés térmico, la falta de agua, la erosión al abundar los fenómenos extremos y la extensión de plagas y enfermedades, que sobrevivirán a los fríos del invierno. Los peores efectos se darán en algunas zonas tropicales y subtropicales, donde vive la mayor parte de la población del Tercer Mundo.
El cambio climático puede afectar negativamente a la salud de la población, tanto por las olas de calor, como por ciertas enfermedades, que verán ampliado su radio de acción. El régimen de precipitaciones, la humedad y la temperatura, tienen una influencia determinante en la distribución de los agentes patógenos y transmisores que extienden ciertas enfermedades.
La subida prevista del nivel del mar puede afectar a millones de personas: cerca de cien millones viven a menos de un metro sobre el nivel del mar, y el 40% de la población mundial vive a menos de 100 km de la costa, en el área de influencia de temporales costeros, como la gota fría que afecta muchos años a las regiones mediterráneas, o el huracán Katrina que inundó Nueva Orleáns. La intrusión salina afectará a los ya sobreexplotados acuíferos costeros, reduciendo el abastecimiento de agua. También habrá que realizar enormes inversiones para mantener los puertos y otras costosas infraestructuras. Por cada centímetro que aumente el nivel del mar, desaparecerá un metro de playa, afectando de esta manera a una de las principales atracciones turísticas en países como España o Grecia. Muchas de las mayores ciudades del mundo están en la costa, ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Buenos Aires, Río de Janeiro, Barcelona, Valencia, Venecia, Londres, Lisboa, Lagos, Mumbai, Tokio o Shangai.

27 dic 2007

Relación entre Calidad de Vida e Impacto Medioambiental


El Happy Planet Index (HPI) es un novedoso método de medición que demuestra la eficiencia ecológica con la cual el bienestar humano se reparte alrededor del mundo. Es el primer índice en combinar el impacto ambiental con el bienestar para medir la eficiencia ambiental en país por país, para determinar que gente vive más tiempo y felizmente.


El índice no revela país más feliz del mundo, demuestra la eficiencia relativa con la cual las naciones convierten los recursos naturales del planeta en bienestar (mayor tiempo de vida viviendo feliz) para sus ciudadanos. Las naciones que encabezan el índice no son los lugares más felices del mundo, sino las naciones que conjugan bien los factores: mayor tiempo de vida, felicidad durante ella y de menos abuso de los recursos del planeta. El HPI demuestra que alrededor del mundo, los altos niveles de la degradación de los recursos naturales no producen altos niveles del bienestar, y que es posible producir altos niveles de bienestar evitando el abuso excesivo de los recursos naturales. También revela que hay diversas vías para alcanzar niveles comparables del bienestar. El modelo seguido por occidente puede proporcionar longevidad marcada y la satisfacción variable, pero este provoca u alto consumo en los recursos naturales.


El Happy Planet Index (HPI) desglosa la visión de la economía de vuelta a sus fundamentos absolutos: qué invertimos (los recursos), y qué obtenemos (vidas humanas de la diversas duraciones y felicidad). El índice resultante de las 178 naciones de las cuales se tienen datos, revela que el mundo en su totalidad tiene mucho por hacer. En proporcionar vidas largas y significativas dentro de los límites ambientales de la tierra. Todas las naciones pueden mejorar. Ningún país alcanza la máxima puntuación del índice, y ningún país tiene perfectos los tres indicadores.
Ningún país mostrado en el Happy Planet Index tiene todo bien. Tenemos que reconocer del comienzo que mientras que algunos países son más eficientes que otros en proporcionar felicidad y longevidad para su gente, cada país tiene sus problemas y ningún país se desarrolla tan bien como pudiera. Todavía, increíblemente, es posible ver patrones emergentes que nos pueden mostrar mejores maneras para que alcancemos mejores vidas felices todos.
Adicionalmente, hay un enlace a un test de satisfacción y compromiso con el medio ambiente muy interesante. Esta en inglés, pero es fácilmente comprensible para un nivel medio de inglés. A mí me ha parecido muy útil.
Fuente:

26 dic 2007

¿Cómo será el mundo en el año 2050? (2)




Es interesante mencionar que si el consumo de energía por persona en los países pobres (un kilowatt primario) se incrementase hasta alcanzar el nivel de consumo en los países ricos (diez kilowatts primarios), las reservas totales de petróleo, gas y carbón se agotarían en °solo treinta años! Por lo tanto el desarrollo, en el sentido de alcanzar el nivel de consumo de los países industrializados, ya no es una opción para los países pobres: deberemos desarrollarnos en educación, no en consumo.


Consideremos ahora el límite de sustentación del planeta tierra. Este límite está determinado por la energía solar que intercepta el planeta. El sol nos entrega una potencia de luz y calor de 150 watts por metro cuadrado horizontal, promediado sobre las 24 horas del día, la latitud y el clima. Esta energía es convertida en energía química por las plantas mediante la reacción de la fotosíntesis. El rendimiento con que pueden producirse alimentos de origen vegetal con agricultura intensiva de alta tecnología es aproximadamente 0.1 por ciento. Este rendimiento corresponde a una producción de 3.4 toneladas de granos por hectárea y año que es el promedio alcanzado actualmente en los países desarrollados. El rendimiento para producir alimentos "caros" de origen animal es de solo 0.01 por ciento. Para una dieta razonablemente rica en proteínas se destina una tercera parte de la tierra arable a la producción de alimentos de origen vegetal, y las dos terceras partes restantes a la producción de alimentos de origen animal. Una persona necesita 2500 kilocalorías de alimentos cada día (equivalente a la potencia que consume una bombilla eléctrica de 120 watts). Para ello cada persona requiere dos mil metros cuadrados de tierra arable cultivada en forma intensa. Anotemos que el dos por ciento de la canasta mundial de alimentos proviene de los océanos, ríos y lagos. Dividiendo la superficie terrestre arable por los dos mil metros cuadrados que necesita cada persona obtenemos una estimación de la población que puede sostener el planeta tierra con una "buena" dieta: diez mil millones. Esta es justamente la población que alcanzará la humanidad en el año 2050.

No quiero dar una falsa impresión. El límite alimenticio mencionado en el párrafo anterior no es sostenible. Consideremos por ejemplo el consumo de energía. Estamos utilizando energía solar almacenada durante millones de años en forma de carbón, petróleo y gas. El carbón, petróleo y gas económicamente viables se agotarán (afortunadamente) en un siglo. Supongamos que la humanidad tiene la sabiduría de NO utilizar fuentes de energía nucleares de fisión o fusión (debido a que permitirían a la población mundial crecer hasta límites más dolorosos y también debido a los gravísimos problemas de almacenaje de los deshechos radioactivos). El primer límite natural del planeta tierra es entonces la energía solar que fijan las plantas. Una plantación forestal con árboles de crecimiento rápido tiene un rendimiento de aproximadamente 0.2 por ciento. Este rendimiento corresponde a una producción de seis toneladas de madera por hectárea y año, rendimiento que se alcanza con árboles de crecimiento rápido en latitudes intermedias. Entonces, como ejemplo, se necesitan cinco mil metros cuadrados de plantación forestal para proveer una potencia térmica de 1.500 watts en forma de leña a cada habitante. Supongamos que la humanidad decide utilizar la MITAD de los bosques como fuente de energía (°una barbaridad!). Entonces una estimación de la población máxima sostenible del planeta tierra (si tenemos la sabiduría de no utilizar la energía nuclear) es 3 mil millones. Anotemos que cada uno de ellos podría obtener adicionalmente 300 watts eléctricos de centrales hidráulicas, llegando asi al consumo medio mundial actual de energía. ¡Y ya hemos DUPLICADO el límite de población sustentable debido al consumo transitorio de hidrocarburos no renovables!

Comentemos brevemente la posibilidad de convertir la energía solar a electricidad mediante celdas solares o mediante la conversión solar-termo-eléctrica con espejos concentradores. El rendimiento bruto de estas tecnologías es de 10 a 15 por ciento. El rendimiento NETO de estas tecnologías, una vez restada la energía necesaria para fabricar los convertidores de energía, es aproximadamente 5 por ciento. Entonces para cada persona se requeriría una superficie de colección de luz solar de 270 metros cuadrados para producir una potencia media de 2 kilowatts. Esto nos parece poco viable para el público en general.
Se estima que las reservas de oro y mercurio se agotarán hacia el año 2020, las de cobre hacia el año 2040, y las de aluminio, niquel, cobalto y hierro hacia el año 2100. Habrá que ahorrar, sustituir y reciclar recursos no renovables.

En conclusión, la población mundial estará pasando por su máximo histórico a mediados del siglo XXI para luego necesariamente decrecer a causa del agotamiento del peróleo, gas, carbón y otros recursos no renovables. Esta población máxima de la humanidad, de nueve o diez mil millones de personas, estará cercana al máximo que puede aún alimentar "bién" el planeta tierra, pero no es sostenible a largo plazo a causa de la limitación impuesta por las fuentes renovables de energía.


Fuente:
Bruce Hoeneisen
Mayo 1999

¿Cómo será el mundo en el año 2050? (1)

El siglo XXI es el período de transición que divide en dos la historia de la humanidad: por un lado la era del crecimiento ilimitado, por otro la era de la limitación material. ¿Como será el mundo en el año 2050?.

Consideremos primero la población mundial. Fue de mil millones en el año 1800, dos mil millones en 1925, cuatro mil millones en 1974 y seis mil millones en 1999. Estimamos que la población mundial llegará a ocho mil millones en el año 2023 y a nueve o diez mil millones en el año 2050. Este es justamente el límite que el planeta tierra aún puede alimentar "bien" con agricultura intensiva de alta tecnología y rendimiento. Sin embargo este nivel de población no es sostenible una vez que se agoten las reservas de petróleo y gas natural hacia el año 2050 y de carbón hacia el año 2100. Entonces la población mundial deberá necesariamente decrecer hacia fines del siglo XXI como se indica en la figura 1. El límite natural sostenible del planeta tierra una vez que se agoten el petróleo, gas y carbón (y suponiendo que la humanidad tiene la sabiduría de no utilizar reactores nucleares) es de aproximadamente tres mil millones de personas (al nivel actual de consumo de energía por habitante). Esta es la población que pueden sostener las fuentes renovables de energía. ¡Y ya hemos sobrepasado este límite energético a causa del consumo transitorio de hidrocarburos no renovables! A continuación justificaremos lo dicho.
Para entender la dinámica de poblaciones debemos dividir a la humanidad en países ricos, con una población madura y estable, y países pobres, con una población joven y creciente. La distribución de población por edades se indica en la figura 2. Notamos la elevada proporción de niños en los países pobres. El crecimiento anual de una población está determinado por la fertilidad (número promedio de hijos por mujer) y por el número de mujeres en edad fértil. Actualmente (en 1999) la fertilidad es de 1.8 en países ricos y 2.8 en países pobres. En países ricos la población actual de 1.300 millones permanecerá aproximadamente constante hasta el año 2050. En cambio, en países pobres la población actual de 4.700 millones crecerá inevitablemente debido al elevado número de jóvenes. Si la fertilidad actual se mantiene, la población en países pobres en el año 2050 alcanzaría los 12 mil millones. Si, en cambio, logramos reducir HOY la fertilidad a dos hijos por pareja, la población en países pobres en el año 2050 será de 7.700 millones. La figura 1 muestra el caso "realista" en que la fertilidad en los países pobres se reduce gradualmente a 1.8 hasta el año 2020. En conclusión es imperativo lograr una fertilidad menor que dos cuanto antes. En el año 2050 el 86 por ciento de las personas vivirán en países pobres.
Revisemos ahora la situación energética mundial. El consumo mundial de energía se ilustra en la figura 3. Notamos que en la actualidad el 39% del consumo corresponde a petróleo, el 22% a gas natural, el 26% a carbón, el 6% a hidroelectricidad y el 7% a energía obtenida de la fisión nuclear. A la taza actual de consumo, las reservas probadas de petróleo, gas y carbón se agotarían en 50, 65 y 225 años respectivamente. Es posible incrementar las reservas descubriendo nuevos yacimientos de petróleo, gas y carbón, y obteniendo petróleo adicional de pozos existentes mediante tecnologías costosas de extracción secundaria. La creciente dificultad de encontrar petróleo se ilustra en la figura 4. Por lo tanto estimamos que las nuevas reservas de hidrocarburos quedan compensadas por el incremento del consumo, de manera que el petróleo y el gas dejarán de ser una fuente significativa de energía hacia el año 2050. Esto se ilustra en la figura 5. A partir de entonces la fuente principal de energía de la humanidad será el carbón, que a ese nivel de consumo se agotará hacia el año 2100.

Fuente:

Bruce Hoeneisen

Mayo 1999

22 dic 2007

Dongtan Eco-City





Cuando leemos en una noticia las palabras China y medio ambiente juntas, casi siempre es para dar por hecho que se trata de una agresión al entorno natural o porque se trata de un crecimiento no sostenible.


Pues bien, una excepción. Se trata de la ciudad china de Dongtan, localizada muy cerca de Shangai y próxima sede de la Expo después de Zaragoza (2010 Expo World).

Dongtan será la primera de las cuatro ciudades construidas en China que serán 100% ecológicamente respetuosas con el medio ambiente, con 0 % de emisiones y autosuficientes en agua y energía.

La ciudad está estructurada en una serie de vecindarios, atravesados por corredores verdes especialmente diseñados para ser recorridos en bicibleta o caminados, en lugar del transporte privado. Dongtan generará todos sus necesidades energéticas a partir de fuentes renovables de energía, con el objetivo adicional de conseguir cero emisiones procedentes de los vehículos de la ciudad.

Un centro de control energético, gestionará la producción de energía vía turbinas de viento, biofuel y reciclado de materia orgánica. Ésta última, procedente de desechos orgánicos que serán compostados para producir biomasa.

Los desechos humanos, serán procesados para irrigación y compostaje, sirviendo de base al cuidado de parques y jardines. Además, otro de los ambicosos objetivos, es producir la totalidad de los alimentos orgánicos, a través de métodos de cultivo respetuosos con la fauna y el entorno.

La fase primera prevee la constucción de una marina con capacidad para 20.000 personas y que estaría terminada en el 2010, mientras que otras 80.000 personas estarían interesadas en adquirir un parcela de eco-paraíso para el 2020.

Hasta aquí lo que es puramente noticiable, a mí parecer, este desarrollo es puramente una acción de marketing para atraer compradores y habitantes a la ciudad de Dongtan; es decir, es una decisión puramente comercial. Esto no significa que sea malo o éticamente incorrecto, pues opino que para que el desarrollo sostenible pueda ser una realidad, no sólo basta la iniciativa de los consumidores (como hasta ahora ocurre, al ser ellos quienes demandan productos respetuosos con el medio ambiente) si no que los productores y ofertantes tienen que ver en este tipo de crecimiento sostenible una oportunidad de negocio, de forma que puedan ofertar soluciones empresariales rentables y sostenibles. Yo gano, tú también ganas.

[John Godless]



18 dic 2007

Teoría de Olduvai

La Teoría de Olduvai es una teoría propuesta por Richard C. Duncan en 2000 basada en sus experiencias en manejo de energía y su afición por la arqueología. Establece que la civilización industrial actual tendrá una duración máxima de 100 años, contados a partir de 1930. De 2030 en adelante, la humanidad irá poco a poco regresando a niveles de civilización comparables a otros anteriormente vividos, culminando dentro de unos tres mil años en una civilización basada en la caza, tal y como existía en la Tierra hace tres millones de años.
La Teoría de Olduvai es un modelo basado en datos estadísticos de una afirmación que todo el mundo puede aceptar y es que no es posible que el consumo de energía y la población mundial continúen creciendo indefinidamente al ritmo que tenían durante el
siglo XX.
La Teoría está basada en la variación de la tasa entre la producción el uso de energías fósiles y la población mundial. Entre 1930 y
1979, esta tasa creció anualmente cerca de 3%, pero a partir de los años 1980, ha disminuido de forma sostenida en cerca de 0,5% anual. El pico de 1979 representa la cúspide de la civilización actual y hacia 2030, esta teoría predice una tasa de producción de energía similar a la de 1930. Ese momento se podrá considerar como el fin de la civilización actual. El colapso probablemente provenga de una epidemia de apagones generalizados en el mundo. Al faltar la energía eléctrica, se pasará de la civilización actual a una situación cercana a la de la Edad Media y la Edad de Piedra será solo un paso más.
El nombre de Olduvai está inspirado en el famoso
sitio arqueológico, si bien la teoría no depende en forma alguna de datos recopilados en ese sitio.

Bases para la formulación de la teoría
Duncan establece un modelo para estimar la producción petrolera en los próximos años. En ese modelo, el pico de producción petrolera llegará hacia 2006, momento en el cual, la producción de la OPEP superará la producción de países no miembros del cartel. A partir de allí serán los países productores quienes llegarán a manejar el total de la distribución petrolera en el mundo, estableciéndose de hecho una división entre países que poseen petróleo y países que no lo poseen. Sin embargo, aún con los aumentos de producción del cartel, la producción total mundial continuará su lento proceso de decrecimiento.
En cuanto a la producción comparada con la población mundial, esta tasa creció exponencialmente entre
1920 y 1973. Entre ese año y 1979 creció de forma leve y errática, y desde 1979 ha decrecido a un ritmo de promedio de 1,79% anual. El período de suave disminución de la tasa es llamado la pendiente de Olduvai.

Enlaces externos
Teoría de Olduvai
estadísticas sobre consumo de energía (fuente: BP).